Día largo y muchos kilómetros los que teníamos por delante. Hoy íbamos a dedicar el día a recorrer más en profundidad los Fiordos del Oeste, subiendo hasta la localidad más poblada de la zona, Ísafjörður y luego bajando poco a poco en un zigzagueo sin fin por multitud de fiordos hasta regresar a la Ring Road.
Por la poca antelación con la que reservamos algunos alojamientos, concretamente este lo reservamos el mismo día, al final tuvimos que hacer algunos kilómetros adicionales hasta Blönduós. A pesar de que nosotros decidiésemos hacer esta etapa tan larga, como recomiendo en el Itinerario del viaje, para disfrutar más de los Fiordos sería ideal poder una segunda noche en ellos. Un sitio ideal para nosotros hubiese sido por ejemplo Hólmavík, lo que nos hubiese permitido incluir por ejemplo Drangsnes, pero al final y como bien sabemos, incluir todo es materialmente imposible.
Una página perfecta para planificar vuestra visita a los Fiordos del Oeste es Westfjords.
Por la poca antelación con la que reservamos algunos alojamientos, concretamente este lo reservamos el mismo día, al final tuvimos que hacer algunos kilómetros adicionales hasta Blönduós. A pesar de que nosotros decidiésemos hacer esta etapa tan larga, como recomiendo en el Itinerario del viaje, para disfrutar más de los Fiordos sería ideal poder una segunda noche en ellos. Un sitio ideal para nosotros hubiese sido por ejemplo Hólmavík, lo que nos hubiese permitido incluir por ejemplo Drangsnes, pero al final y como bien sabemos, incluir todo es materialmente imposible.
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Ruta del día
Es curioso cómo puede cambiar el tiempo en los fiordos. Las nubes bajas se agarran en ellos y cuando te elevas un poco por la carretera, se abre un cielo descubierto y las nubes quedan atrás dejando imágenes de postal. Esto nos sucedió varias veces a lo largo de este día, en el que tuvimos de todo, niebla, nubes y sol, aunque el tiempo fue benévolo y nos respetó en lo que a la lluvia se refiere.

Nubes bajas en los Fiordos
Uno de los atractivos de la etapa era conducir por las carreteras de los fiordos. Tenéis que venir preparados para conducir bastante este día si no disponéis de tiempo suficiente para dividirlo en dos. Recorrer un fiordo se hace lento y después de uno viene otro y otro y probablemente otro después 
Comenzamos la ruta por Tálknafjörður, el fiordo más cercano a nuestro alojamiento del día anterior y que es famoso por disponer de alguna piscina geotermal al aire libre.
Comenzamos la ruta por Tálknafjörður, el fiordo más cercano a nuestro alojamiento del día anterior y que es famoso por disponer de alguna piscina geotermal al aire libre.


Tálknafjörður
Recorrer un fiordo no solo supone tener que rodearlo por ambas orillas, sino que en muchas ocasiones también supone tener que subir y bajar pequeñas montañas para poder acceder al siguiente fiordo. Es en estos momentos donde se pueden observar importantes cambios en el tiempo, puedes salir del fiordo rodeado de nubes y encontrarte en lo alto del mismo con un cielo despejado.

Entre fiordo y fiordo...
Arnarfjörður sería nuestro siguiente fiordo. Las primeras vistas del mismo se obtienen desde la pequeña población de Bíldudalur. Esta población, que no llega a 300 habitantes, es destacable por las impresionantes vistas del fiordo, pero en si no tiene muchos atractivos a no ser que queráis visitar el Museo del Monstruo Marino, con exposiciones de leyendas y mucho folclore islandés.

Arnarfjörður desde Bíldudalur
Las mejores vistas del fiordo se obtienen continuando por la carretera 63 en la que os encontraréis la primera cascada del día y la menos espectacular, la cascada Fossa, que se ve desde la misma carretera.

Cascada Fossa
Pasada la cascada comienza un ascenso que os llevará a la parte elevada del fiordo, desde la que se obtienen las mejores vistas de este.

Fiordo Arnarfjörður
No lo había comentado, pero todo este tramo de la carretera 63 y una parte importante de la carretera 60 que nos llevaría hasta Ísafjörður son de grava. Aunque durante el verano las condiciones son buenas y pueden transitar por ellas cualquier tipo de vehículo, yo aconsejo un 4x4 para visitar los Fiordos del Oeste.

Grava en los Fiordos del Oeste
Toda esta zona de los Fiordos está repleta de historias vinculadas con las Sagas. Las Sagas son obras literarias épicas, escritas a partir del S. XII hasta el S. XIV y que narran historias de aventuras, disputas familiares y romances en la época de las grandes colonizaciones del país. En el caso concreto de la ruta que estábamos haciendo en el fiordo Geirþjófsfjörður, os encontraréis algún punto de interés que rememora la Saga de Gísla, en la cual su protagonista, Gísle, es un proscrito acusado de la muerte de su mejor amigo y que huyo a estas tierras.

Escenarios de la Saga de Gísla
Mientras llegamos al plato fuerte de hoy, el día trata de abrir un poco aunque le está costando. Las nubes parecen pegadas a los fiordos y aunque no llueven el día es frio. Aún vemos nieve en los picos lo que nos hace intuir que la vida aquí, sobre todo en invierno, no debe ser nada sencilla, aunque ha ido mejorando con el paso de los años mejorando las comunicaciones y evitando de esta forma que gran parte del territorio de los fiordos quede incomunicado durante los meses invernales. A pesar de ello es muy común que, si se viaja en invierno, alguna carretera esté cortada por lo que se hace necesario conocer el estado de las carreteras antes de que iniciéis vuestro recorrido. La mejor es esta página.

En algún lugar de los Fiordos del Oeste
Y ahora si llegamos ya a la cascada Dynjandi. Sin duda los distintos saltos de agua de esta cascada son uno de los lugares más bonitos de los fiordos occidentales. La cascada con unos 100 metros de altura se encuentra en una zona protegida desde 1986.

Cascada Dynjandi
La subida a la parte más alta de la cascada no se hace pesada y en 15 minutos se llega sin ningún problema. La guía Rother en su ruta 40 incluye el paseo por la cascada, aunque no deja de ser eso, un paseo por un camino perfectamente señalizado, con escalones en buen estado. A lo largo del recorrido se van viendo los distintos saltos de agua de la cascada, hasta cinco saltos que de abajo a arriba tiene los siguientes nombres: Bjarfoss, Hrísvadsfoss, Göngumanfoss, Strokkur y Hundafoss.


En 15-20 minutos, dependiendo de las paradas y de nuestro ritmo de subida, llegamos al pie de la cascada principal. 100 metros de caída se presentan majestuosamente frente a nosotros en una de las cascadas más bellas de Islandia.

Un robado...

Salto de agua principal
Mientras desandamos el camino para volver al parking, por cierto, gratuito como todos los que nos habíamos encontrado hasta el momento, las nubes nos dan una pequeña tregua y asoma el sol. Los colores cambian, la cascada sigue igual de espectacular.

Continuamos nuestro recorrido atravesando otros fiordos como Dýrafjörður o Önundarfjörður hasta que llegamos a la "capital" de los Fiordos del Oeste, Ísafjörður, lo más al norte que íbamos a estar en nuestro recorrido por los fiordos. Para el estándar que nos encontramos la podemos llamar ciudad ya que cuenta con una población de más de 2500 habitantes y cuenta con todos los servicios, supermercados, gasolineras y una amplia gama de alojamientos y sitios donde comer. Puede ser una buena base para hacer noche en los fiordos, justo en lo que puede ser el medio de una ruta por ellos, para no tener un día tan cargado como el nuestro.
En Ísafjörður hay que visitar el museo Kagrafell, un conjunto de edificios históricos de madera, que ocupan un antiguo almacén del siglo XVIII, el Turnhús. Podéis aprovechar y como nosotros, comer ahí mismo en el Tjöruhús, un sitio muy agradable del que hablo al final de la etapa.
En Ísafjörður hay que visitar el museo Kagrafell, un conjunto de edificios históricos de madera, que ocupan un antiguo almacén del siglo XVIII, el Turnhús. Podéis aprovechar y como nosotros, comer ahí mismo en el Tjöruhús, un sitio muy agradable del que hablo al final de la etapa.

Kagrafell
Tras comer nos ponemos en ruta de nuevo por la carretera 61. La carretera va recorriendo varios pequeños fiordos dentro del fiordo más grande de la región el Ísafjarðardjúp. Aquí es donde más se nota lo lento que es recorrer un fiordo, por un lado, por el otro, por arriba y por abajo.

Súðavík en Álftafjörður

Snaefjallastrond al fondo
Un kilómetro al norte del café Litlibær, hay un pequeño mirador de focas con el Snaefjallastrond de fondo. Aunque se ven a lo lejos y se necesita un buen objetivo, merece la pena la parada por el entorno, además, es breve ya que está junto a la carretera 61. Hay baños junto al aparcamiento.


Focas en la lejanía
Ahora es cuando empezamos a notar el cansancio de la ruta y los kilómetros que llevábamos encima. El paisaje es precioso, pero cuesta recorrer un fiordo detrás de otro. Tomadlo con calma, hacer paradas, disfrutad del entorno único que tenéis alrededor.

Skötufjörður
Como me gustó leer en el diario de @Salodari, en algún momento de este viaje encontraréis la soledad. En mi caso fue en este momento con mi mujer y mi cuñada medio dormidas en el coche y yo disfrutando de fiordos, ovejas y lugares remotos. En ese momento sé que desconecté de todo, me olvidé de la realidad de los últimos meses y me sentí afortunado.



Llegamos a nuestro alojamiento en Blönduós justo para cenar. Si os quedáis en Brimslóð Atelier Guesthouse, no os perdáis la experiencia de cenar ahí. Normalmente sirven la cena de tres platos en una gran mesa comunal frente a una gran cristalera que mira al mar. Los propietarios, Inga y Gisli (qué casualidad, como el de la saga de por la mañana), son entusiastas cocineros, cocinan de maravilla y te van explicando cada uno de los platos que te preparan. Una experiencia más que recomendable.

Cena en Brimslóð Atelier Guesthouse
Tras la cena no había tiempo para mucho más, una ducha, repasar la ruta del día siguiente y a descansar de la paliza de kilómetros del día. Hoy soñaríamos con fiordos
Alojamiento:
Otro de los grandes alojamientos del viaje, entre los mejores sino el mejor. Brimslóð Atelier Guesthouse es un alojamiento localizado en Blönduós, con una situación perfecta frente al mar en el Húnafjörður. El alojamiento tiene varias casas, alguna de ellas recién reformada con baños nuevos y camas muy cómodas. Es un sitio muy acogedor y si a eso le sumas dos anfitriones perfectos con los que puedes echar un buen tiempo de charla y una cena gourmet, hace que se convierta en uno de los alojamientos predilectos del viaje.



Restaurantes:
Comimos en el restaurante Tjöruhúsið en Ísafjörður. El restaurante está en un edificio histórico que como he comentado anteriormente merece la pena visitar. La comida fue de tipo buffet, pagas un precio fijo y puedes repetir las veces que quieras. Probamos una sopa de pescado muy buena y luego de principales una gran variedad de pescados típicos del fiordo. Un sitio muy recomendable.
Para la cena como ya he comentado decidimos quedarnos en el alojamiento.
Para la cena como ya he comentado decidimos quedarnos en el alojamiento.