Nuestro deseado vuelo desde Madrid a Keflavik tenía que salir el 5 de Agosto a las 21:00, para llegar a las 23:20 hora local, ya que el vuelo dura 4:20 pero hay 2 horas de diferencia entre Islandia y Madrid. Sin embargo, unos días antes nos avisaron de que restrasaban un par de horas los dos vuelos, el de la ida y el de la vuelta.
Por suerte, habíamos contratado el traslado desde el aeropuerto hasta Reykjavik con el Flybus y según me dijeron la hora del billete es flexible. Para cada vuelo que aterriza en el aeropuerto islandés hay un bus para llevar a los pasajeros hasta la ciudad, da igual la hora que sea, así que los billetes que teníamos eran válidos. Para el sentido contrario, de Reykjavik al aeropuerto, sí que hace falta reservar para una hora en concreto, y el procedimiento es similar: te recogen en tu hotel o la parada más cercana y te llevan a la estación central, y allí un cambio de bus que te lleva ya al aeropuerto. En la página web de la empresa que lo lleva vienen detalladas las paradas disponibles.
www.re.is/tour/flybus/

El resto de alternativas que estuvimos mirando (transfers privados o taxis) eran mucho más caras, y el transporte público para llegar es bastante complicado porque hay que hacer trasbordos y con horarios muy limitados.
Encontramos el aeropuerto de Barajas muy dejado, no había restaurantes abiertos para tomar algo o cenar y tuvimos que tirar de máquinas de sándwiches, supusimos que por el covid, pero nunca lo había visto así. Además nos pidieron la tarjeta de embarque o el correo de confirmación de la aerolínea para poder entrar al aeropuerto, si no no te dejaban. El vuelo transcurrió tranquilamente, pero cuando estábamos llegando a Islandia pudimos ver el volcán Fagradalsfjall en erupción. Como era de noche se veía claramente el resplandor rojo y la columna de humo que salía del volcán, la imagen era impactante, ¡¡nunca antes habíamos visto un volcán activo en directo!! El volcán se ve desde el lado derecho del avión conforme llegas a Islandia, así que si lo queréis ver bien ya sabéis dónde seleccionar el asiento para el viaje. Nosotros íbamos en el izquierdo y aún así pudimos verlo, pero para las fotos es mejor ventanilla en el lado derecho. Estas fotos son de otros pasajeros del vuelo que nos las pasaron.

Con la emoción del volcán y de pisar suelo islandés por primera vez nos dirigimos a por las maletas y los controles de salida. El aeropuerto es pequeño y se recorre rápido, y además había poca gente a esas horas. Víctor, Miriam y yo no tuvimos problema con la documentación que llevábamos, pero Pepe sí que tuvo un problema. En su certificado de vacunación covid le aparecía que sólo tenía puesta una dosis de dos, cuando los cuatro teníamos las dos dosis, así que tuvo que hacerse una PCR allí mismo. Miriam les explicó que él tenía las dos dosis, que era un error... pero aún así le dijeron que tenía que hacérsela y hacer cuarentena unos días en el hotel hasta que le avisaran para una segunda PCR. La verdad es que fue un bajón para todos, porque eso trastocaba todos los planes del inicio del viaje. Miriam les preguntó que si conseguían el certificado correcto podía salir del hotel y le dijeron que sí, que si conseguía tener la documentación en regla ya podría salir con normalidad. En España eran las 4 de la mañana y no era hora de llamar a ningún sitio, pero por la mañana temprano estuvieron gestionándolo y pudo tener el certificado correcto así que no tuvo que hacer la cuarentena. En principio nos dijeron que no hacía falta presentarlo pero por si acaso, en cuanto tuvimos el coche disponible nos acercamos para que lo vieran.
El autobús de Flybus estaba esperando en la puerta y dan bastante tiempo para que la gente haga sus gestiones y recoja las maletas, así que pudimos cogerlo. Al montar te preguntan a qué hotel vas o la parada más cercana y te dan un ticket de cierto color. En principio llevan a todos los pasajeros a la terminal de autobuses, que son unos 45 minutos de viaje, y allí hay que cambiarse de autobús según el color del ticket que te han dado y van repartiendo a los viajeros por las diferentes paradas. En nuestro caso no hizo falta cambiar de autobús y el mismo que no llevó hasta la estación nos dejó en la puerta de los apartamentos que teníamos reservados.
Al final acabamos llegando sobre las 4 de la mañana hora local, bastante cansados y preocupados por el certificado de Pepe, no es la mejor forma de empezar un viaje. Al menos el apartamento estaba bastante bien. Era el Stay Apartments Einholt. Está bien situado, cerca del centro, y fue bastante cómodo. Cada uno tiene una pequeña cocina, dos camas individuales y baño. A Víctor y a mi nos dieron el que está adaptado para discapacitados, que es más espacioso y que además tiene sofá y una mesa para 4 personas, así que nos vino de lujo para hacer allí algunas cenas o desayunos. Además, las camas me parecieron muy cómodas, de hecho, fueron las que más me gustaron de todo el viaje.
Nos instalamos en el apartamento y nos acostamos unas pocas horas para descansar y poder salir a descubrir la capital islandesa al día siguiente. Con un poco de suerte podríamos hacerlo los 4 juntos, si no... seríamos 3 y Pepe se quedaría en el apartamento.
), Jokulsarlon, Namafjall, Krafla, algo de Myvatn, Dettifoss, fin.
Cuando por ver...