Día 8 (Lunes 13 de Enero)
Nos despertamos a las 7.30h, desayunamos, acabamos de recoger y nos vamos al aeropuerto a dejar el coche, facturar (en Canaryfly puedes facturar gratis), y coger el vuelo. Vamos sin problemas y en hora. Embarcamos a las 10.45h, y a las 11.15h ya hemos aterrizado en Tenerife Norte. En poco rato tenemos las maletas y estamos recogiendo el coche de alquiler: un Seat León Blanco automático. Está muy bien. Nunca había conducido un coche automático y es super cómodo. Nos lo dan con 1/4 de depósito.
Vamos hacia el Hotel Puerto Palace en Puerto de la Cruz. Se ve muy chulo, con piscinas y la habitación bonita y con una cama muy dura, que es perfecto para nosotros. Hacemos el checkin, dejamos las maletas, y preparamos mochila con ropa de abrigo porque queremos subir al Teide. Aunque aquí hace calor (más que en La Palma) en la parte de arriba del Teide pone que están a 3ºC.
Total, cogemos el coche y tiramos hacia la estación del teleférico en las Cañadas del Teide. De camino hemos comprado unos tickets online para dicho teleférico para las 15h (www.volcanoteide.com/ ...y_horarios).
Cuando empezamos la marcha hacia el volcán me sale que tenemos 110kms de autonomía, pero de repente a mitad de subida me sale el aviso de repostar. Eso hace que vaya bastante cagado porque no hay gasolineras desde que sales, y son bastantes kms. Cuando aparcamos me pone que quedan 35kms, aunque luego es todo bajada y la gasolinera más cercana está a 31kms, así que nos quedamos un poco más tranquilos, pero recomiendo que se lleve el coche con bastante gasolina antes de entrar en el parque natural del Teide.
En fin, que para aclimatarnos un poco y como llegamos arriba sobre las 14.15h, comemos un poco (habíamos traído algunas patatas, huevos duros, y pan con aceite), y sobre las 15h nos subimos en el teleférico. Muy chula la ascensión. En pocos minutos vamos de unos 2300 y pico metros de altitud a 3555. Cuando llegamos arriba ya llevamos los anoraks y bufandas, y no es para menos, ya que hace bastante frío, pero no mucho aire. En la base del teleférico ponía que aquí arriba estamos a 1ºC. Se nota la altura y cuesta un poquito más respirar.

En el teleférico hacia la cumbre

Contemplamos las vistas que son espectaculares. Decidimos hacer la ruta de la izquierda que va hacia el pico viejo, aunque nosotros no iremos tan lejos. Vamos caminando poco a poco sin problemas, haciendo fotos sin parar, y llegamos hasta el mirador en el que se ve la isla de La Palma.

Vista del pico del Teide


Caminamos unos minutos más y emprendemos el camino de vuelta. Hasta el momento habíamos ido perfectamente, aunque casi siempre en bajada. Ahora al darnos la vuelta y ponernos al caminar, nos da un pajarón a los tres. Es un poco cuesta arriba, y notamos el corazón como nos va a mil por hora y cada paso es una odisea. Incluso me mareo un poquito. Parece ser que nos ha dado un poco de mal de altura. A Candela también le cuesta bastante caminar. Así que vamos poco a poco, paso a paso, y nos vamos recuperando, pero levemente.

Volviendo por la ruta hacia el teleférico
Cuando llegamos de nuevo al teleférico ya estamos un poco mejor. Pero hasta que no llegamos de nuevo a la base no nos recuperamos del todo. Y parece que no somos los únicos, ya que en el teleférico de vuelta vemos a alguna persona con la cara blanquísima, así que le ha dado también el mal de altura. Nosotros supongo que suerte que estuvimos un rato a 2300 comiendo con lo que nos aclimatamos un poco, aunque entiendo que te hace falta hacer algún trekking a esa altura y pasar varias horas, y luego cuando llegas arriba estarte también un buen rato en el mirador para habituarte. Eso no lo dicen en ningún sitio, y se puede entender que sea de sentido común, pero algún aviso cuando compras el ticket estaría bien, sobre todo para personas que puedan sufrir algún percance, gente anciana o con problemas del corazón. Hay gente que se queda a dormir en el parador de las Cañadas del Teide para hacer algunos trekkings, y así entiendo que ya te aclimatas. O mucho mejor sería pasarse unos días antes bebiendo mate de coca, aunque al contrario de Perú aquí no se estila tanto, jeje.
En fin, que cogemos el coche de bajada, intentando no pisar mucho el acelerador, y compruebo con traquilidad como a los pocos kms el contador sube a 40, luego a 45 y por último se queda fijo en 50 kms de autonomía. Menudo susto. Llegamos sin problemas a la gasolinera Repsol Barroso en Aguamansa, y pongo 30€. Compruebo alucinado como me llena el coche casi hasta el tope. Está aquí la gasolina a 0,99. Increíble!!!
Nos vamos de allí a la Orotava para dar una vuelta. Aparcamos con mucha suerte en el centro delante de la Plaza Constitución, y nos damos un paseo por la ciudad. Es super bonita. Pasamos por el Café Taoro, los Jardines Victoria, el casco antiguo, la casa de los balcones, el mini museo botánico, todo muy chulo. Se ve que en este municipio había mucha pasta en los siglos XVI en adelante con el comercio de América, y mucha gente se construyó mansiones.

Foto desde la entrada del Café Liceo de Taoro




Al cabo de un buen rato volvemos al coche y nos dirigimos al Guachinche La Casona, arriba de Orotava. Es muy chulo el sitio y la comida excelente. Pedimos medios platos de croquetas, ropa vieja, garbanza y carne de fiesta (cerdo adobado con papas fritas). Dos Coca-Colas Zero y agua, todo por 22€!!! Awesome.
Volvemos al hotel destruídos y a dormir. Como dije antes, las habitaciones de este hotel están muy bien: cama muy dura y cómoda (para mí un 10), almohada blandita (otro 10), y habitación cálida y silenciosa (otro 10). A las 22.30h estoy planchado ZzZzZzZzzZZZzzZZzZzZzZZzzZZZZ
Día 9 (Martes 14 de Enero)
Nos levantamos a las 7.30h, bajamos al buffet del hotel (bastante completo y la comida muy decente) y nos vamos al Loro Parque (que lo tenemos a 10 minutos en coche). Hoy es el día que había estado esperando Candela desde que empezamos las vacaciones (y no le va a defraudar en absoluto). Yo había ido con mis padres hacía muchos años, pero tanto Lourdes como Candela iban por primera vez. Hay bastantes sitios para aparcar en las calles cercanas, por lo que dejamos el coche y en un par de minutos llegamos a la entrada. Hay poca gente aún. El parque es bastante caro (108€ dos entradas de adulto y una de niño de 6-10 años), pero la verdad es que vale bastante la pena. Estamos de 10h a 15h aproximadamente, y nos da tiempo de ver todos los animales y los espectáculos de orcas, delfines y leones marinos. Y dos veces los pingüinos. Candela está más encantada que una serpiente. Y se lleva de recuerdo un peluche pequeño de orca. Enseguida dice que de mayor quiere dedicarse a rescatar y cuidar orcas (ya tiene claro desde que tiene uso de razón que quería ser veterinaria y ahora ya ha ido un paso más allá xD). A mí me da un poco de pena ver tantos animales encerrados, pero este parque solo tiene animales rescatados, y la verdad es que dentro de su reclusión se ve todo bastante limpio y los animales muy bien cuidados. Mucho mejor que algunos zoológicos que están fatal.

Zona del tigre blanco


Cogemos el coche y volvemos al Guachinche la Casona a comer, ya que nos encantó el día anterior. Esta vez pedimos medio de garbanza, media de queso asado (con tres salsas), y un solomillo de cerdo a la brasa con papas fritas. Más dos birras Doradas, y de postres un quesillo (como un flan) y un polvillo uruguayo (una especie de merengue). Todo por 32,4€. Genial todo. Sitio muy recomendable.
De allí volvemos ya para el hotel para aprovechar un poco las piscinas. Aunque no hace mucho calor (20-21º) Lourdes y Candela se bañan en una piscina un poco climatizada exterior (unos 20 y pico grados) y luego en un jacuzzi que este sí que dicen que está calentito. Yo me quedo tumbado al sol en una hamaca relajado. Cuando ya casi se va el sol empieza a hacer un poco de frío y las chicas se secan y subimos a la habitación a descansar. Al rato pedimos cena por teléfono en la cafetería Puerto Palace (en la esquina del hotel): dos bocatas y unas croquetas. No están mal, y además puedo ir a recogerlas para cenar en la habitación. Me abren la botella de vino blanco que habíamos comprado en Teneguía y así cenamos genial viendo la TV y a media noche o así nos vamos a dormir.

Una de las piscinas del hotel
Día 10 (Miércoles 15 de Enero)
Last Day :_( :_( :_(
Nos levantamos a las 7.15h y bajamos a desayunar (el buffet abre a las 7.30h). Ya hay bastante gente a esa hora. Parece que aquí se madruga. Acabamos de recoger y a las 9.10h estamos haciendo el checkout y cogiendo el coche destino Icod de los Vinos y el Parque del Drago Milenario. Aparcamos en el parking de pago de al lado (está difícil aparcar gratis por aquí) y nada más salir encontramos una taquilla. Pagamos 10€ (5 por adulto, Candela no paga) y nos acercamos a la entrada. Vemos luego que el árbol en si se puede ver desde la plaza que hay al lado (supongo que por eso ponen una taquilla justo a la salida del parking, jaja) pero la verdad es que la vista al parque vale la pena. Como llegamos pronto no hay casi nadie y podemos pasear por todos lados con la calma. La zona del árbol, la del jardín botánico, la cueva, todo es muy chulo. Dedicamos un buen rato, hacemos muchas fotos, y Candela también súper contenta porque hay gallinas y algún gallo.

Primer plano de este pedazo de drago


Cuando acabamos la visita nos vamos unos minutos a la plaza de al lado donde hay unos columpios para niños donde Candela se está un ratillo.
Luego volvemos a coger el coche para ir hacia Camello Center en El Tanque, otra de las cosas que le prometimos a Candela y que ha estado esperando todas las vacaciones. Así que llegamos sobre las 12h, hacemos la rutilla junto con otra pareja (son 10€ por adulto, 5€ por niñ@ menor de 10 años y unos 20 minutos o así de paseo), compramos la foto guiri que nos han hecho (5€ más), y ya sin más tiempo nos dirigimos al aeropuerto, a unos 45 minutos. La ruta en camello está bien sobre todo si vas con niños.
Llegamos sobre las 13.30h al aeropuerto, dejamos el coche sin mayores contratiempos, me devuelven la gasolina extra que tiene el coche respecto a la que había cuando lo cogimos y pasamos el control de seguridad sin problemas.
Esperamos un ratito para coger el vuelo de vuelta y a la hora prevista volvemos. Han sido unos días increíbles en los que hemos disfrutado de La Palma a tope y sobre todo hemos recargado energías. Un destino que seguro que repetiremos.