Amanecí a las 7 am, desayuné y a las 8 estábamos Ahadi y yo buscando chimpancés. Era el único turista en todo el lodge (los americanos estaban en uno distinto de lujo).
Esta vez, comenzamos a andar y a las primeras de cambio empezamos a subir, todavía con el desayuno en la garganta. Por el walkie talkie le iban diciendo a Ahadi donde se encontraban los chimps. Nos metimos por caminos que cada vez eran menos caminos, tuvimos que pasar por debajo de raíces de los árboles arrastrándonos como en el ejército americano. En una de esas sin darme cuenta se me cayó el teléfono móvil. Me di cuenta al cabo de un rato y le dije al guía lo que pasaba. Dejó las cosas en el suelo, me dijo que esperase, y volvió a los cinco minutos corriendo con el móvil en la mano.
Seguimos el camino que no era para nada fácil. Tuvimos que pasar por al lado de barrancos, y en una de esas, me resbalé y me quedé agarrado a una roca, sin poder subir. Tuvo que ayudarme Ahadi con la mano a retomar la senda. La caída era de unos 3m colina abajo. No era para matarse pero alguna rotura si que se podía uno hacer.
Tras esto, y salir de nuevo a la senda principal, me confesó que era la primera vez que metía a un turista en esa senda (aunque la senda a mi parecer no existía).
Mientras se sucedía todo lo que acabo de contar, íbamos al lado de chimpancés, que hoy no se alimentaban como el día anterior, sino que estaban cambiando de zona, y por eso llevaban un ritmo más acelerado y difícil de seguir, De ahí las prisas al pasar por el barranco y la caída. No pude disfrutar mucho durante ese tiempo de verlos, ni sacar la cámara por lo complicado del terreno.
Sin embargo, al salir al camino principal de nuevo, tuve la suerte de que pasaron delante de mí y se pusieron en unos árboles a comer, y pude disfrutar de ellos durante más de una hora.




Había merecido la pena la caminata para verlos en esas condiciones.
Tiempo más tarde aparecieron los americanos, que por la media de edad del grupo y sus condiciones físicas doy por hecho que había tomado el camino principal.
Una vez aparecieron y ante el número de personas, los chimpancés comenzaron a moverse. Al ir solos Ahadi y yo, nos movíamos más rápido que el otro grupo, por lo que los seguimos y estuvimos con ellos caminando por el camino un buen rato más. Alguno de ellos incluso me rozó el pantalón al pasar por mi lado.

Tras esto, y llevar ya caminando casi 4h, volvimos por la playa al lodge, sin más subidas, cosa que mis piernas agradecieron.
Esa tarde llovío con fuerza en el parque natural, así que me quedé en el comedor con internet, series, y editando fotos.