Guayaquil, llamada la Perla del Pacífico es una ciudad enorme a orillas del río Guayas.
Es la capital económica de Ecuador y el algodón, caña de azúcar, arroz, cacao y café son sus productos principales y entre las frutas una variedad exquisita de ellas crecen en un clima ideal como la banana, el mango, maracuyá, papaya y melones.
El clima es cálido, siempre hace calor, tiene dos estaciones definidas Junio a Diciembre (invierno austral) y de Enero a mayo el verano.

Tiene atractivos que la hacen muy interesante como el Malecón que es una especie de rambla junto al río Guayas, la Catedral, el Barrio Las Peñas, Cerro Santa Ana, el mirador, el Parque Histórico que está bastante alejado del centro y el Parque Seminario o Plaza de las iguanas donde los reptiles suben a los árboles o caminan muy tranquilos en medio de la gente. Tortugas y peces nadan en un estanque bajo la mirada de niños y grandes.

La Terminal de ómnibus es enorme, organizada y muy limpia, está lejos del centro y si tomás un taxi no dejes de fijarte si son legalizados con sus placas e identificaciones.
En el centro encontrarás un lugar muy lindo con bellas esculturas de los próceres de la independencia.

La ciudad tiene zonas bien delimitadas, los barrios pobres y los barrios lujosos. El calor húmedo es agobiante para los que no están acostumbrados, tiene muchos centros comerciales, los llamados shopping, con cines, locales y los patios de comidas. Si vas a uno vas a todos porque son todos iguales, acá parece que los adoran porque siempre están llenos de gente. Los locales de comida rápida con denominaciones yanquis se llevan el primer puesto. Guayaquil es una ciudad muy particular, no tiene edificios históricos y se nota una ciudad planificada para coches y no para peatones.
Había reservado una habitación desde Buenos Aires en un lugar que fue mal calculado. Estaba lejísimo del centro así que para movilizarnos empezamos con taxis pero después lo hicimos en buses pequeños y en mal estado que eran tan baratos que valía la pena: 0.30 centavos de dólar. Porque Ecuador se maneja con dólares, no así los demás países latinos que tienen su propia moneda.
El alojamiento era muy raro, un edificio moderno, vacío, con una oficina en planta baja que cuando terminaba su horario de trabajo se iban todos y éramos los únicos ocupantes. Una enorme cocina donde todo era eléctrico a nuestra disposición y en la terraza una pileta con agua limpia y refrescante para un clima muy cálido.
Esos viajes nos permitieron conocer a la verdadera Guayaquil, una ciudad con gente humilde, cálida y muy amable que ante una pregunta siempre respondían con rapidez y una sonrisa.

Nos resultó curioso ver en el transporte hombres usando relojes de gran tamaño y no se veía gente con celulares hablando o enviando mensajitos.
Los hoteles son la mayoría de muchas estrellas y no es una ciudad preparada para el turismo mochilero.
Un café muy rico cuesta 1.10 dólares y una comida ecuatoriana sencilla 2.50 dólares. Las bebidas también son muy económicas, el agua de vendedores callejeros salía 0.30 centavos.

Guayaquil es el punto de partida a las bellas playas de la Ruta del Sol ecuatoriano y tu paso obligado para comenzar un bello periplo de mar cálido y playas de arena fina y dorada.
