Este parque nacional, famoso por Wineglass Bay y su perfecta playa de arena blanca, está junto a la pequeña localidad de Coles Bay, en la costa este de Tasmania. La playa es quizás lo más conocido, pero más allá de Wineglass Bay se extiende la península de Freycinet, una zona salvaje con playas, montañas y un paraíso para quienes buscan acampar en medio de la naturaleza y perderse durante unos días. Nosotros no llegaríamos tan lejos y nos conformábamos con una pequeña toma de contacto.
El camping de Coles Bay, donde pasamos esa noche después de conducir desde Maria Island, es extremadamente popular en verano, hasta el punto que entre el 18 de diciembre y el 10 de febrero, así como en Semana Santa, las plazas se asignan por sorteo. Nosotros pudimos reservar con tiempo pues íbamos antes del 18 de diciembre ($16 con toma eléctrica). Llegamos al camping casi al atardecer, y el centro de visitantes ya había cerrado así que no pudimos comprar tokens para las duchas (por cierto, no lo había dicho pero en la mayoría de los campings donde estuvimos había que pagar las duchas por separado), y nos tuvimos que duchar en la caravana. En este viaje acabamos usando la ducha de la caravana bastante, a pesar de dormir en campings. Antes de cenar, y aprovechando el atardecer, nos acercamos a la playa que hay justo detrás del camping para ver por primera vez las montañas que dominan Freycinet, llamadas The Hazards. Esa noche, yendo al baño antes de irnos a dormir, vimos varios possums pululando por el camping.

The Hazards Range
Sólo teníamos un día en el parque y queríamos aprovecharlo bien. La inmensa mayoría de los turistas que pasan por aquí se limitan a hacer la subida al mirador de Wineglass Bay (2.6 km, 1h ida y vuelta), pero nosotros queríamos algo más. La ruta a la cima de Mt Amos es una buena alternativa (3.6 km, 3h ida y vuelta), pero decidimos hacer algo más largo: el combinado de Wineglass Bay y Hazards Beach, un loop de 11 km que pasa por el famoso mirador pero luego te permite bajar hasta la playa, cruzar el istmo, recorrer Hazards Beach y volver al parking por el otro lado de la península.

El parking donde dejaríamos la caravana estaba muy cerca del camping, y cuando llegamos poco después de las 8 estaba casi vacío, pero hacía muy buen día y sabía que se acabaría llenando, así que lo mejor era empezar pronto. El camino es sencillo, con bastantes escalones cortados en la piedra. Tardamos casi media hora en llegar al mirador (ascenso de 166 m), y nos tiramos allí un rato admirando las vistas del istmo y la playa de Wineglass Bay a lo lejos.

El camino hacia el mirador

Wineglass Bay
Pero por muy bonitas que son las vistas desde el mirador, lo mejor es bajar hasta la propia playa, porque es preciosa. El camino sale del propio mirador, y hay un cartel que avisa de que si bajas hasta la playa, luego tienes que subir… y toda la bajada son escalones, 200 metros de descenso para ser exactos. No parece mucho, pero en un día de mucho calor la subida se hace dura. Tardamos media hora en llegar a la playa, y no nos defraudó: arena blanca, aguas cristalinas, y esas rocas rojizas que nos hartaríamos de ver en esta parte de la isla. Cuando llegamos había una pareja tomando el sol, pero nadie más. Es una playa paradisíaca, y desierta. No llevábamos bañador, si no nos hubiéramos dado un chapuzón porque estábamos bastante acalorados.


Winegass Bay
Después de parar allí un rato, comer algo y aprovechar para ir al baño (sí, hay un baño en la misma playa), nos pusimos en marcha de nuevo. En lugar de volver a subir los escalones por los que habíamos bajado, seguimos el camino que recorre el istmo por el bosque para llegar a Hazards Beach. Este tramo tenía mucho barro y se nos hizo un poco pesado, porque no hay vistas. Tardamos 40 minutos en recorrer los poco más de 2 km que separan Wineglass Bay de Hazards Beach, y lo más interesante de este tramo fue encontrarnos con un mountain dragon, un pequeño lagarto endémico de Australia que estaba tomando el sol tranquilamente en el tronco de un árbol.

Mountain Dragon


Hazards Beach
Hazards Beach es más salvaje que Wineglass Bay, al estar mucho más expuesta y no ser una bahía, pero igual de espectacular. Invita menos a bañarse pero es bastante fotogénica y es un paseo muy agradable. En esta ruta sólo se recorre una parte de la playa, algo menos de 1 km hacia el norte, pero si sigues la playa hacia el sur según sales del istmo llegas a uno de los campings del Freycinet Peninsula Circuit, una ruta de 30 km y 3 días que se adentra en el parque nacional.
El camino de vuelta se adentra de nuevo en bosque cuando sales de la playa. Esta parte del circuito nos recordó más al paisaje que se puede ver en la sierra de Madrid, con pinos, matorral, bloques de granito y muchísimo calor. No había ni una miserable brisa, y sudamos lo que no está escrito. De vez en cuando hay zonas con menos árboles desde donde se divisa Great Oyster Bay y hasta la población de Coles Bay. Hora y media después de salir de Hazards Beach llegamos al parking, muertos de calor. En total, la ruta fueron 12 km (no sé por qué, pero las distancias “oficiales” siempre se quedaban un poco cortas…) que recorrimos en 3 horas y media, con un ascenso/descenso total de 400 m; un paseo muy recomendable que nos permitió disfrutar de una pequeña parte de este parque.


El camino de vuelta
Teníamos que ponernos de nuevo en marcha, pero antes de abandonar Freycinet había un par de sitios que queríamos visitar. Una de ellas era Honeymoon Bay, una calita muy mona que habíamos leído que era un sitio estupendo para bañarse. Con el calor que teníamos, nos fuimos directos a la caravana a cambiarnos de ropa y hasta yo estaba dispuesta a meterme en el agua, que me imaginaba que estaría helada. El parking de Honeymoon Bay es minúsculo y tuvimos la mala suerte de coincidir con una boda, y estaban allí los novios y los invitados haciéndose fotos, así que tardamos un buen rato en aparcar, y para entonces yo ya me había venido abajo y me había rajado de lo de bañarme. Mi marido sí se animó a meter un poco las piernas, pero es verdad que estaba demasiado fría para disfrutarla. El sitio, por lo menos, es bonito y fotogénico: aguas cristalinas y los Hazards de fondo.

Honeymoon Bay
El Cape Tourville Lighthouse es una de las visitas más habituales, y nuestro siguiente punto en el itinerario, pero habíamos perdido mucho tiempo con el rollo del parking y tuvimos que sacrificarlo. Lo que sí visitamos fue Friendly Beaches, una playa espectacular de aguas turquesas y arena blanca. Había visto fotos que me habían enamorado, y aunque a nosotros nos hizo buen día, el mar estaba mucho más revuelto de lo que me hubiera gustado, porque sabíamos que se acercaba lluvia y había bastante viento. Aun así, fue un buen sitio para parar a comer, y hasta vimos un gracioso wallaby entre los matorrales que se acercó mucho y estuvo posando para nosotros.


Friendly beaches
Con esto terminamos la visita a Freycinet, corta pero intensa, y emprendimos camino hacia la joya de la corona de la costa este de Tasmania: Bay of Fires.