Empieza el día bien temprano. A las 6:30 me pasa a recoger el Gypsy. Esta mañana recorremos la zona 5 junto a un grupo de ingleses.
Pasado el caos de la entrada nos metemos en la tranquilidad del parque. En esta zona sobre todo destacan un bosque lleno de ficus espectaculares, con las raíces aéreas crean auténticos bosques formados por un solo árbol. De vida vuelve a destacar los ciervos moteados, los langures, ciervos grandes y pavos reales. El mecanismo es el de ayer. Parar el motor y escuchar llamadas de los monos. Llegamos a una zona con un gran lago cubierto por un alga rosada que deja una estampa muy India, junto a las garzas y los pavos reales. Es un paisaje lleno de colores saturados y solo por esto merece la pena el safari. Muy bonito la verdad. Pasamos el safari entre paradas y arranques, encontrándonos martines pescadores y búhos. En el camino de vuelta se vuelve a escuchar monos alertando pero se escuchan lejísimos asi que poco más se ha podido hacer. Nuevamente termino con sabor agridulce. 2 intentos 0 tigres.



Llegamos al alojamiento pasadas las 10 de la mañana y hasta las 14 me dedico a comer algo y poco más. Este ritmo me recuerda un poco a los vida a bordo de buceo. Mucho tiempo muerto entre safari y safari. A las 14:00 vienen a recogerme, esta vez un "Canter". El Canter es el camionaco en el que caben 20 personas. Paradójicamente se va mucho más cómodo que en el Jeep. Aquí tienes espacio de sobra mientras que en el jeep vas como sardinas enlatadas. Esta tarde he vuelto a repetir la zona 3, la de ayer.
Pasamos por la imponente entrada de la zona 3 custodiada por un ficus gigante y a los 20 minutos nuestro Canter se acerca a un grupo de jeeps que estaba en el lago. Nos indican que hay un tigre durmiendo como a 200 metros en la orilla de enfrente. El guía se emociona tratando de que lo veamos pero yo solo intuyo una sombra que podría ser cualquier cosa. El guía nos explica que en este área solo hay un tigre y que es ese que está ahí durmiendo, asi que tenemos que ser pacientes porque antes o después se despertará. No nos vamos a mover de aquí.




Hemos estado más de una hora esperando a pleno sol. A los 20 minutos la silueta se ha movido y ha dejado intuir una oreja que se movía muy de vez en cuando. Entre la gente del Canter algunos leían un libro, otros dormían bajo el pañuelo y otros como yo mirábamos fijamente a la supuesta oreja a 200 metros de nosotros entre el cañizo.
A la hora, entre el cañizo, ha aparecido claramente una pezuña y se ha podido ver como el tigre se desperezaba tan ricamente para terminar poniéndose boca arriba. 10 minutos más de espera y efectivamente el tigre se ha levantado y ha salido por 30 segundos del cañizo para volver a meterse dentro. Aquí ha empezado la aventura. Nuestro guía nos ha dicho que nos agarremos muy bien y metamos la cabeza dentro del Canter. Ha hablado con el conductor y ha arrancado a toda leche por el bosque pegando hasta saltos. Yo no podía parar de descojonarme porque era de locos la velocidad a la que iba, las ramas nos pasaban rozando la cabeza, si se te ocurría levantarla Game Over. Hemos circunvalado todo el lago hasta colocarnos en una especie de claro. El guía nos ha dicho que nos promete que saldrá por ahí el tigre porque no hay más salida. Nos acompañaban dos jeep más que nos han seguido cual rally Dakar. Efectivamente a los 10 minutos ha aparecido el tigre a unos 50 metros. Tan tranquilo ha seguido andando y nuestro guía nos ha vuelto a gritar que no sujetemos y metamos la cabeza dentro.

A todo lo que daba el camión hemos llegado a otra explanada junto al lago, estábamos todos con la misma cara que se te queda cuando bajas del Dragon Khan. El guía con una sonrisa de oreja a oreja nos ha dicho que esperemos y que miremos a un punto concreto. Efectivamente a los pocos minutos, justo donde el guía decía, a 10 metros nuestra, ha aparecido el tigre. Ha salido del cañizo y se ha quedado parado mirando los dos jeep y nuestro Canter. El tiempo justo para echarle una buena foto y grabarlo a placer. Tras un rato parado ha seguido andando llegando a pasar a escasos 4 metros nuestros. Vaya bestia. Se me antoja mucho más grande que los leones, las pezuñas que tiene fácil son dos veces mi mano. Espectacular. Además le damos igual. Había con nosotros un indio escandalosisimo, que por más que le decían que silencio el hombre no podía evitar decir "Wow", pues el tigre ni miraba. Están igual de habituados que la fauna de los safaris de África. Una preciosidad. Ha terminado adentrándose nuevamente en el bosque. Dos jeep han tratado de seguirlo pero para nosotros ya teníamos suficiente, los jeep privados pueden permanecer más tiempo en el parque pero los oficiales tienen que estar fuera del parque a las 18:00 y son menos diez.
El guía nos ha vuelto a decir que nos agarremos y metamos la cabeza dentro y ahora sí que si ha sido el auténtico Dakar. Si es que hasta derrapaba el camión. La gente iba partiéndose el culo. Me ha recordado al viaje en todo terreno que hicimos por el Danakil en Etiopía.
Entre el subidón de ver el tigre al lado nuestra y la adrenalina de la conducción íbamos todos con una sonrisa de oreja a oreja. Tanto indios como guiris. Rozando el cronometro hemos llegado a la puerta y nos han ido dejando uno a uno, todos sin excepción han dado propina. Tanto el guía adivinando el paso del tigre como el fuera de serie del conductor se lo han currado de una forma exagerada, asi que con mucho gusto les he dado yo también propina.
Ya en el hotel me he puesto a editar fotos, cena, ducha y a descansar, el día ha sido más que sobresaliente. Maldito tigre, lo que cuesta verlo por Dios!