Segundo día en Bali, hoy toca excursión de un día en Nusa Penida. Les recuerdo que la contratamos con Putu, el conductor que nos llevó del aeropuerto. Como dije, nos costó 53€ por persona en privado. Si lo que buscan es precio, sin duda pueden encontrarla más barata, pero a nosotros nos agradó el conductor y y eso valió plenamente el dinero. Somos gente que regatea a cuchillo por un imán de nevera, pero no así las horas de trabajo de alguien, básicamente porque sabemos lo que valen las nuestras. ¡Ya somos viejos para cambiar!
Putu nos recogió puntual de madrugada y nos llevó al puerto de Sanur, una hora de viaje. Allí la agencia nos dio una identificación y nos llevó en grupo hasta el barco, y a navegar. Los asientos son estrechos e incómodos pero el trayecto no dura mucho, apenas tres cuartos de hora. A nuestra llegada nos esperaba Barak, pariente de Putu, y con él hicimos la ruta por el lado oeste de la isla.

La primera parada era Angel's Bilabong y Broken Beach, dos puntos escénicos que se visitan a la vez porque están muy próximos. La carretera comenzó bien, estrecha pero en buen estado. Poco antes de llegar se convirtió en un verdadero camino de cabras y así fue todo hasta el final del día.
Nos sorprendió mucho el mal estado de las carreras en Nusa Penida. Aquí los conductores hacen filigranas para pasar, los baches son pozos y en algunos tramos, encontrarte con otro de frente es un problema. Aún así se las arreglan para llevar a los turistas de un punto a otro, la principal fuente de ingresos del lugar. Debo decir que a pesar de eso disfrutamos del trayecto, el paisaje es espectacular y está lleno de hotelitos escondidos donde perderse.
En Angel's Billabong nos recibe una larga cuesta abajo que luego habrá que subir. Ya comenzaba a apretar el calor y me arrepentí de haber olvidado mi sombrero. No se preocupen si les pasa lo que a mi, hay multitud de puestos de todo tipo de artículos, restaurantes y cafés con aseos, prestos a atenderles.
Cuando fuimos la marea estaba baja y no vimos el efecto espectacular del agua entrando y rompiendo que los turistas buscamos aquí. Aún así, es una vista en alto muy hermosa que disfrutamos mucho y aprovechamos para hacer muchas fotos.

Al lado y por un pequeño sendero se accede a Broken Beach, una playa cercada con una apertura al mar que se ve desde lo alto. No se puede bajar pero uno se imagina que deber ser un gustazo bañarse ahí. Regresamos al coche y la cuesta arriba nos dejó con la lengua fuera. El aseo del parking es muy sucio, una estafa teniendo en cuenta que es de pago. Si necesitan un pipí turístico, vayan a cualquier bar de la cuesta.

El camino de cabras nos espera nuevamente para el siguiente punto escénico, la famosa Kelingking Beach. Tiene un parking apretado, su hilera de tiendas y bares y algunos escalones, pocos pero potentes. Una multitud de turistas se apretuja frente a una valla, deseosos de tomar la foto emblema del viaje. ¡Qué vista tan magnífica! ¡Qué hermoso contraste de aguas cristalinas, arena blanca y el verdor de la isla.! Abajo se veían los valientes que se atrevieron a bajar para bañarse. También una balsa de microplásticos, vamos a decirlo todo.

Barak nos indicó un lugar un poco más alto, a la sombra de un árbol, y ahí estuvimos muy bien con bastante menos gente. Había un mono y su cría cerca de nosotros que con una habilidad pasmosa, le robó la botella de té a un japonés de las manos y tras hacerle un corte con la uña en la base, se bebió el contenido. Todo fue revuelo, susto y risas con el mono, pero ojito con ellos que son mafiosos.
Parada para comer en el Sebuluh Resto&Bar. Tiene aparcamiento (un lujo aquí), unas vistas estupendas y precio razonable. La limonada muy buena, la comida muy picante. Continuamos hasta la famosa playa Cristal Bay.

Cristal Bay es una playa es preciosa, no muy grande, abarcable en un paseo, que nos recordó a las playas de Tailandia. Tiene actividades acuáticas, una zona de parasoles y chiringuitos y otra despejada. Apenas hay unas pocas sombras naturales y desgraciadamente, vimos basura en la arena aunque el agua está cristalina. El lugar estaba lleno de indios lunamieleros haciéndose fotos. El gorro no fue lo único que olvidé, tampoco llevé bañador y aquí pasamos dos horas de paseo y disfrute por este lugar único, en total relax. Tomamos algo en uno de los chiringuitos y el tiempo se nos pasó volando. Ya tocaba regresar para tomar el barco de vuelta.
Barak nos dejó en la empresa naviera y ahí nos despedimos de él agradeciendo su cuidado y habilidad al volante. Los barcos salen todos a la misma hora y el público de las diferentes compañías se agolpa esperando a que un tipo con altavoz les de paso. Ya en Sanur nos esperaba Putu, que nos llevó de nuevo al hotel mientras cerramos unas excursiones para los próximos días.
Piscineo en el Nick's Homestay y cena en Adi Warung, fiándonos de las reseñas de Google. Un aciertazo por barato, limpio y buena comida. Repetimos ahí todas las noches siguientes que pasamos en Ubud.

Nos preparamos para dejar el hotel de las sábanas sospechosas y recogemos nuestras maletas porque a las tres de la mañana volvemos a estar en camino. Vamos tres noches a Yogjakarta (Java), a ver los templos de Borobudur y Prambanan. Nos espera un día muy apretado.
Java, ¡allá vamos!
