Último día en la Amazonia. A las 6, todo preparado para hacer el paseo en bote.
Hemos ido remontando río arriba y, aunque ha sido quizá el paseo menos productivo, no ha dejado de ser un gusto. Hemos podido ver el pájaro que anoche hacía el ruido estremecedor totalmente mimetizado con el árbol, de ahí el nombre de pájaro estaca. Un par de guacamayos rojos alimentándose y un grupo de otra especie de monos que no recuerdo el nombre. De diez especies de mono que hay en el parque de Cuyabeno hemos visto 9. Alguna más simbólicamente que otra cosa, como el mono nocturno al que le vimos los ojos y la silueta saltando. Una de las cosas más espectaculares es el sonido del mono aullador. Emiten un ruido que se oye a kilómetros. Yo creía que era sonido del viento entre las ramas, pero cuando el guía me dijo qué era, miles de monos aulladores a lo largo de toda la selva, no me lo podía creer. No parece en absoluto un sonido animal.
Con el último paseo concluido, ya puedo decir que la Amazonia es una pasada. La he visto con el agua baja; en Colombia la veré con el agua alta. A ver si hay mucho cambio. De lejos, lo más parecido que he visto ha sido la selva de Sumatra en Indonesia, salvo que aquí es mucho más cómodo por la infraestructura. La de Uganda es parecida pero no tiene tanta humedad y calor como aquí. La cantidad de aves y monos que hay recuerda a Uganda, salvo que aquí lo normal es ver la vida desde el río, por lo que fotográficamente es complicado.
Ya desayunados, hemos recogido y bajado en bote 3 horas con mi amigo el guía. Me ha estado contando los problemas que tienen ahora con los vacunadores. Los vacunadores son como cuando en España la ETA iba por los comercios del País Vasco pidiendo el impuesto revolucionario. Aquí hacen lo mismo las bandas. Viene un tipo todas las semanas a exigirte una cantidad y si no pagas, te tirotean en el negocio, aunque haya clientes dentro. Él se planteó abrir una charcutería en Lago Agrio, pero dice que de momento prefiere seguir de guía, ya que ahora mismo los vacunadores están en toda la zona. Qué pena más grande la situación.
Al llegar a Lago Agrio, me he acoplado con los alemanes. Tenían contratado un transfer privado por 200 € a Quito (una barbaridad el precio). Pasa a medio camino por El Reventador y he aprovechado la confianza de 4 días, y me han dicho que por ellos sin problema. Le pregunté a su conductor y dice que por 15$ me lleva. Así que todos contentos.
A las 17 estaba en El Reventador. Cambio total de clima, bosque nuboso con frío y lluvia. He encontrado un hotel increíble por 10$. Me he duchado, he ido a comprar comida para mañana. Me he vuelto a duchar del gusto que me daba el agua caliente y me he ido a cenar. Desde el pueblo, el volcán se ve tapado y solo hay relámpagos y truenos que veremos a ver mañana si no me la lía.



