En la motonave.
Antes de almorzar, subimos a ver la salida de la motonave de Luxor, mejor dicho de las motonaves, ya que casi todas zarparon al mismo tiempo, entablando una curiosa carrera entre ellas, pues había un premio suculento: llegar antes a las Esclusas de Esna, pues la que llega primero, pasa primero, aunque supongo que también tendrá algo que ver lo que pague cada barco. Bueno, no lo sé. Desde la terraza nos despedimos de Luxor, con su templo; y también divisamos el que fue nuestro hotel durante dos noches.




Por la tarde, todo fue tranquilidad. Nos relajamos en la habitación, disfrutando desde el sillón o la misma cama de las fantásticas vistas que ofrecen las orillas del Nilo gracias a las amplias cristaleras del camarote. Más tarde, subí a la terraza, para contemplar el panorama de las dos orillas echada cómodamente en una tumbona, a la sombra. Había gente en la piscina y en el jacuzzi. A mí no me apetecía mojarme.




Las escenas de la vida en las orillas del Nilo es algo que siempre me maravilla de Egipto. Hay quien prefiere no hacer el crucero; por nuestra parte, ha sido una de las razones por las que hemos vuelto a Egipto. Es curioso como se repiten las mismas escenas al cabo de los años; parece que son los mismos pescadores, los niños, los animales...

[

A las cinco, sirvieron té con pastas mientras nos fijábamos en que nuestra motonave corría que se las pelaba e iba adelantando a casi todas las que llevaba delante. Fue divertido porque la que adelanta y la adelantada se saludan con toques de bocina. Había muchos barcos, aunque creo que no tantos como la vez anterior.


La tarde transcurrió mirando y remirando el Nilo y sus orillas: pueblos de adobe, pequeñas mezquitas, pescadores en sus barcas, vacas pastando en campos verdes, burros tirando de carros, campesinos recolectando la cosecha, niños bañándose… Y palmeras, miles de palmeras. Es sorprendente el cordón de vida y riqueza a lo largo del Nilo; detrás, el desierto puro y duro.


Y también era el momento de vivir uno de los rituales del crucero, cuando un par de chavales atan con cuerdas su pequeña barca a la motonave y empiezan a gritar para atraer la atención de los turistas e intentar venderles de todo. Desde abajo, lanzan bolsas con cosas dentro (camisetas, manteles, fulares, pañuelos, colchas…) para intentar que se las compres tras el obligado regateo; en ese caso, les devuelves la bolsa con el dinero pactado dentro. Son muy insistentes si les haces caso, pero si no quieres nada solo tienes que alejarte de la barandilla e ignorarles.

Al pasar por Esna, las escenas de entonces parecieron repetirse, aunque en esta ocasión íbamos más alejados de la orilla. No puedo por menos que comparar las fotos de entonces con las de ahora para ver que todo sigue más o menos igual, aunque no se me olvida la enorme sonrisa de aquellas dos mujeres, que caminaban por el puerto.



Empezaba a anochecer cuando paramos frente a la presa. Decenas de barcos esperaban para cruzar las esclusas. No sabíamos cuando le tocaría su turno al nuestro. De pronto, vimos en el horizonte una gran humareda. No sé a qué se debía, pero tardó un buen rato en desvanecerse. Más tarde, tras contemplar la puesta de sol, bajamos a cenar.





Ya de noche, notamos que el barco se movía. Subimos a la terraza. Soplaba el viento. Hacía algo de frío. Tuvimos que ponernos una chaqueta mientras contemplábamos las maniobras en las esclusas que habíamos visto la otra vez a plena luz del día. Se notaba que este crucero era en sentido contrario y todo parecía pillarnos al revés. Mejor, una experiencia nueva.
Paso de las esclusas de noche, en el viaje de ahora.
Paso de las esclusas de días, en el viaje de 2010.


Paso de las esclusas de días, en el viaje de 2010.

Cuando la motonave recuperó el curso libre del Nilo, siguió navegando. Pensábamos que no lo haría de noche, pero sí. Nos acostamos. Afortunadamente, apenas escuchamos el ruido de los motores que tanto molestan a algunos pasajeros de los cruceros. Creo que depende de la situación de los camarotes. Nosotros dormimos bien, recordando la puesta de sol. Qué bonito es ver ocultarse el sol desde el Nilo


Tema: