Nos acercamos a la estación de tren, apenas a unos 10’ del hotel. Para acceder a ella hay que pasar un control con arcos de seguridad donde escanean sobre todo el equipaje. Después se accede al vestíbulo de la estación, la información que tenemos es la que proporciona el billete, hora de salida, tren, vagón y asiento. No hay información alguna sobre el andén y sentido sobre el que saldrá el tren. Hemos llegado una media hora antes de la hora de salida, y ya hay un tren parado que va a Samarkanda. Pregunto y enseño mi billete al personal de la estación, me indica que es ese mismo andén en el tren a continuación. Mi horario de salida son las 8:50 y cuando cerca de las 8:40 aún no ha salido el tren actual no puedo evitar sentir cierta intranquilidad, pregunto al revisor del tren actual y me confirma lo que me dijeron anteriormente.
Sale este tren y pocos minutos después llega el nuestro, los vagones perfectamente numerados y para acceder nos piden el pasaporte a pie de vagón, después entramos y nos instalamos cómodamente, dejando el equipaje grande en los espacios propios.
Para este tren escogimos plazas Economy, las únicas disponibles entonces, la verdad es que se va muy cómodamente en ellas y no es necesario coger una superior. En el tren de Samarkanda a Bukhara cogí la clase siguiente, supongo era “Business” (después está la VIP) y aparentemente la única diferencia era un poco más de espacio en los asientos. Cada reserva en este tren nos costó 245.000 sums (algo más de 17€). Las otras business fueron 263.000 sums, poca diferencia económica.
En el tren nos ofrecieron un bollo y café, o sea, agua caliente y un sobre tipo nescafé.
El trayecto entre Tashkent y Samarkanda, con una duración de casi 2h20’ y que salió con un retraso de 10’, lo que recuerdo mientras no fui adormilado fue un trayecto llano en su mayoría, aunque hubo una parte que discurrió rodeado de montañas de poca altura a ambos lados.
La estación de tren de Samarkanda está situada al noroeste del centro urbano. A la llegada a Samarkanda, lo mismo que en Tashkent, lo mejor tras salir de la estación es obviar a todos los que te ofrecen taxi y andar unos 200 m. hasta salir a las calles, y desde allí pedir el taxi por Yandex Go. El valor de nuestro viaje no salió de lo habitual, algo más de 1€ al cambio hasta el hotel Jasmina.
El hotel Jasmina está a unos 5’ andando de la plaza del Registan. Con una puntuación de 9,4 en booking se trata de un pasillo de entrada donde está la recepción y una pequeña zona de espera, y a continuación un patio interior desde donde se accede a las distintas habitaciones. Nuestra habitación no estaba lista aún, la estaban limpiando y sólo tuvimos que esperar unos 10’ para que nos la dieran. En la planta baja y con un pequeño vestíbulo antes de la entrada daba a una calle lateral, pero a esa calle daba como una primera planta. La habitación era amplia y cómoda (a mi pareja le pareció un poco duro el colchón), y como única pega le pondría el pequeño escalón de acceso al baño, nada importante.
Desayuno tipo buffet, sin llegar al nivel del de Tashkent, pero suficiente para salir repleto si uno quiere. Está puesto a partir de las 8, pero el día de salida necesitábamos empezar una media hora antes para poder coger el tren y no tuvieron ningún problema en hacerlo.
Sale este tren y pocos minutos después llega el nuestro, los vagones perfectamente numerados y para acceder nos piden el pasaporte a pie de vagón, después entramos y nos instalamos cómodamente, dejando el equipaje grande en los espacios propios.
Para este tren escogimos plazas Economy, las únicas disponibles entonces, la verdad es que se va muy cómodamente en ellas y no es necesario coger una superior. En el tren de Samarkanda a Bukhara cogí la clase siguiente, supongo era “Business” (después está la VIP) y aparentemente la única diferencia era un poco más de espacio en los asientos. Cada reserva en este tren nos costó 245.000 sums (algo más de 17€). Las otras business fueron 263.000 sums, poca diferencia económica.
En el tren nos ofrecieron un bollo y café, o sea, agua caliente y un sobre tipo nescafé.

El trayecto entre Tashkent y Samarkanda, con una duración de casi 2h20’ y que salió con un retraso de 10’, lo que recuerdo mientras no fui adormilado fue un trayecto llano en su mayoría, aunque hubo una parte que discurrió rodeado de montañas de poca altura a ambos lados.
La estación de tren de Samarkanda está situada al noroeste del centro urbano. A la llegada a Samarkanda, lo mismo que en Tashkent, lo mejor tras salir de la estación es obviar a todos los que te ofrecen taxi y andar unos 200 m. hasta salir a las calles, y desde allí pedir el taxi por Yandex Go. El valor de nuestro viaje no salió de lo habitual, algo más de 1€ al cambio hasta el hotel Jasmina.


El hotel Jasmina está a unos 5’ andando de la plaza del Registan. Con una puntuación de 9,4 en booking se trata de un pasillo de entrada donde está la recepción y una pequeña zona de espera, y a continuación un patio interior desde donde se accede a las distintas habitaciones. Nuestra habitación no estaba lista aún, la estaban limpiando y sólo tuvimos que esperar unos 10’ para que nos la dieran. En la planta baja y con un pequeño vestíbulo antes de la entrada daba a una calle lateral, pero a esa calle daba como una primera planta. La habitación era amplia y cómoda (a mi pareja le pareció un poco duro el colchón), y como única pega le pondría el pequeño escalón de acceso al baño, nada importante.



Desayuno tipo buffet, sin llegar al nivel del de Tashkent, pero suficiente para salir repleto si uno quiere. Está puesto a partir de las 8, pero el día de salida necesitábamos empezar una media hora antes para poder coger el tren y no tuvieron ningún problema en hacerlo.

