Aunque la tienda tuviera un poco olor a perro, lo cierto es que he dormido bastante bien. Me he despertado a las 6 y las vistas desde la misma tienda no pueden ser mejores. Hoy el desayuno bastante decente, para las 7 Wahid, el hombre del camping, me ha puesto mi tortilla con panes dulces y mermelada de frambuesa con té de rosas. Muy bueno. Las vacas yo creo que les huele bien la mermelada y venían a meter el hocico, me tenía que levantar alzando la mano para que se fueran. Saben latín las vacas de aquí.
Para las 7:30 he empezado a bajar a Minapin. Lo que me costó subir ayer y lo cómodo que se baja. Un paseo básicamente, aunque no dejan de ser 8 kilómetros con 1000 metros de desnivel negativo. En poco menos de dos horas he llegado al hotel de ayer. Aquí me he encontrado a los coreanos con los que hablé ayer subiendo al BC del Rakaposhi. La pareja se alegra de verme y me comentan que hoy van también a Karimabad, así que nos volveremos a ver. Me han estado recomendando hotelillos y demás en Karimabad, parece ser que ya estuvieron y vuelven otra vez porque van camino a China.
En el hotel el dueño se ha sentado un rato a hablar conmigo mientras organizaba la mochila para ponerla en la moto. El sitio es de diez, está para quedarse un día más aquí en modo contemplativo de lo a gusto que se está.
Para las 10:30 he colocado las cosas en la moto y arrancando. Hoy voy a Karimabad, está a unos 40 kilómetros, por lo que el tramo de moto es corto. Para llegar a Karimabad se entra en el famoso valle de Hunza. He tardado casi dos horas en llegar porque sin duda son los paisajes más bonitos que he recorrido con la moto. Mucho verde y picos nevados alrededor. Solo reconozco el Rakaposhi y el Dirán, pero se ven más que supongo pertenecen a la cordillera del Karakórum. Muy bonitas las vistas. Además, por primera vez nadie ha parado a hablarme ni nada por el estilo. Yo creo que aquí están más acostumbrados al turismo, no deja de ser la parte más “turística” de Pakistán. Entendiendo turístico como que hay presencia de occidentales, pero no turístico rollo Europa de masificación.
He llegado a Karimabad para las 12, bajo un sol de justicia. Karimabad me lo ha puesto complicado con la moto y es que el pueblo está en una cuesta brutal. Yo aquí tenía elegidos varios alojamientos, de muy económico a un caprichillo. Con el calor que llevaba y el agobio de las cuestas, viendo que ayer dormí en tienda y demás, me he ido directo al caprichillo: Offto Resort.
Llegar al resort ha sido para grabarme. En una cuesta arriba gordísima la moto se me ahogaba, no había manera. Yo creo que suelto demasiado pronto el embrague o algo, pero no he tenido narices de subir la cuesta. Me he tenido que bajar y empujando subir la cuesta sudando mares. Para colmo, al subir la cuesta me encuentro un giro de 180 grados cuesta abajo aún más pronunciado que la cuesta arriba. Aquí ya sí que ni lo he intentado. Había dos albañiles al lado en una casa en obras. Los he mirado, me han mirado, he subido los hombros y, sin mediar palabra, uno de ellos ha venido, se ha subido en la moto y me la ha bajado hasta la entrada del resort. Crack. Veremos a ver cómo narices subo la cuesta.
He llegado al resort sudando como un animal y con unas pintas un poco de mendigo. He ido a la recepción y al principio me han mirado como si fuera un vagabundo que se ha equivocado, con mi mochila y mi casco de montaña en el brazo. Me han dado tres opciones: una “Suite” por 70 euros, una habitación estándar por 55 y una especie de habitación en un hostal anexo al resort por 30. El resort es chulísimo. Un laguito en medio, todo verde, vistas al pico Ultar Sar (7 388 m) que preside Karimabad... Cuando me han enseñado la suite le he dicho que se olvide de enseñarme lo demás, que me quedo en la suite. Una habitación con salón, cama de 2x2, aire, vistas al lago, jardincito, aseo europeo con ducha europea... Yo creo que Pakistán es de estos países en los que, por menos de lo que te cuesta un hotel en Madrid, te puedes pagar una noche en hoteles muy top que son una alegría entre tanto calorazo, polvos y penurias de tienda de campaña. 70 euros me los gasto en una noche en Murcia de fiesta. Me he pegado la ducha del siglo y me he ido para el restaurante. El restaurante, además, está muy bien puntuado y tienen platos pakistaníes pero bien. No arroz y pollo del demonio, no. Platos típicos del valle de Hunza bien elaborados.
Duchadito y ya sin parecer un mendigo, me he sentado en el restaurante. Lo que más llama la atención de lo poco que he visto de Karimabad es que parece que esté en otro país. La zona en la que he estado hasta ahora, Skardu, Fairy Meadows y demás, son chiíes. En la zona chií la mujer es inexistente, literalmente no la ves. Intento recordar mujeres que haya visto en Fairy Meadows o Skardu y no se me viene a la mente ninguna. Están relegadas a la casa y su vida social es muy limitada. Los chiíes siguen a los ayatolás y son bastante conservadores. En la zona del valle de Hunza, en cambio, son ismaelíes. Puede parecer lo mismo, pero se nota una diferencia enorme. Los ismaelíes son una rama que siguen las doctrinas del Aga Khan V, Prince Rahim al-Hussaini, un imán bastante occidentalizado. Las doctrinas que dicta suelen enfocarse mucho en el papel de la igualdad entre hombres y mujeres, la educación para ambos, la sanidad, etc. Esto se nota muchísimo. En el mismo restaurante hay incluso más mujeres que hombres. El personal del hotel son mayoría mujeres. Casi ninguna lleva velo y la que lo lleva es un velo estético a media cabeza. Hombres y mujeres se sientan juntos, no he visto ninguna niña con velo... Es una escena alegre.
Mientras observaba el panorama he pedido mi comida típica. Me han puesto un plato de Mulida con Chap Suro. La Mulida es una mezcla cremosa de pan desmigado, queso seco y aceite de albaricoque con un sabor potente, un poco amargo por el queso. Tremendo. El Chap Suro es una especie de empanada de carne de yak especiada y con salsa de albaricoque, aquí albaricoques a todo. Me ha sabido a gloria. Entre el guiso de cordero del otro día, el plato afgano de Islamabad y esto, la comida pakistaní es otro rollo. Si me quedo con la comida del trekking sería para tomar un camino.
Después de comer, con el palomo que caía, he descansado un rato y para las 15:30 he salido a ver el pueblo. Karimabad era una ciudad principal de uno de los ramales secundarios de la Ruta de la Seda. El pueblo tiene su historia con reyes y demás y es famoso por dos fuertes en la montaña, el de Baltit y el de Altit. Lo bonito es realmente el enclave donde está situado. En plena ladera del valle de Hunza, a los pies de la montaña Ultar Sar, con el río glaciar a un lado y unas vistas preciosas a las montañas del Karakórum.
El pueblo tiene un recorrido fácil, calle arriba por un bazar hasta el fuerte. El ambiente en la calle sin duda confirma lo que había visto en el resort, se nota un cambio cultural tremendo con respecto a la zona chií. Además de que no llamo tanto la atención y, aunque la gente me saluda, nadie me para.
He subido por el bazar hasta el fuerte. Es un fuerte parecido al que vi el otro día en Kuplha. Se paga entrada y es visita guiada. Me han metido en un grupo de pakistaníes por lo que la visita ha sido en urdu, no me he enterado de absolutamente nada y los pakistaníes lo sabían, me miraban y se reían de vez en cuando. En fin, el mono del zoo. El fuerte está bonito más por las vistas que por el fuerte en sí.
Del fuerte me he bajado a tomar un té en una terraza bonita y ya, con el sol bajo, me he ido andando por la parte de atrás del pueblo. Una senda que lleva a un puente colgante sobre el río con unas vistas preciosas del fuerte y las montañas de fondo. Ya atardeciendo, antes de llegar a mi resort, me he metido en un café que se ve que es popular: Café de Hunza. Es famoso por el té y por el pastel de nueces, pero las nueces a veces me dan un poco de alergia y se me pone picor de garganta, así que no he querido tentar a la suerte y con el té me ha bastado. Aun así, la cafetería sin más, es lo típico que se hace popular por el pastel pero hay cafeterías con terrazas mucho más bonitas.
Ya de noche, camino al resort, me he encontrado a los coreanos de Rakaposhi de nuevo, ya son mis amigos. Hemos estado un buen rato hablando. Los máquinas están de viaje largo, 6 meses. Van a estar 4 meses recorriendo Asia Central. Les quedan 3 días en Pakistán y suben a China para cruzar a Tayikistán. De Uzbekistán vuelan a Madrid y bajan a visitar Marruecos y Túnez para pillar un ferri a Sicilia y volver a España, desde donde vuelven a Corea. Vaya cracks. Tendrán sus 50 largos y viajan con una maleta Samsonite más grande que la mujer. Dicen que ahí llevan ropa de abrigo para Tayikistán, pero yo creo que se han pasado tres pueblos, debe ser incomodísimo viajar con eso. Mañana yo creo que me los volveré a encontrar porque van al mismo pueblo que yo, a Passu. Bastante simpáticos y me entiendo con el hombre perfecto, la mujer habla menos inglés pero lo intenta.
Para cenar en el resort me he pedido un Burus Shapik, una especie de burrito relleno de queso local y aceite de nuez, muy bueno, y un plato de Hoi Garma, que es una especie de pasta que no me ha estado tan bueno. Llevaba la especia odiosa y me ha recordado al arroz del trekking. Yo creo que la especia es una mezcla de curry y clavo, pero clavo en trozos gordos que les pegas un bocado y te han dado la cena. Todo por 7 €. Increíble. Qué bien se viaja cuando se aumenta el presupuesto.
Mañana recorro una de las zonas más famosas de Pakistán: la zona de Passu. Bastantes cosillas en pocos kilómetros.