Me he puesto la alarma a las 5:00. Hoy es día largo y, viendo que me acuesto antes que los abuelos, pues tampoco cuesta.
El cielo ha amanecido encapotado pero con parches azules. Ayer no sabía si hacer lo del paso de Khunjerab o lo de Chapursan Valley, pero lo de Chapursan Valley, hacerme 140 kilómetros ida y vuelta por carretera mala de tierra y piedra no lo termino de ver. Imagino que debe ser bonito por lo aislado, pero no me apetece nada.
He recogido todo y como no tengo en este hotel ni desayuno, me he comido una barrita y unas galletas y marchando. Al final he salido a las 6. El plan es ir hasta Sost y, de Sost, seguir la Karakorum hasta el Parque Nacional de Khunjerab, en donde se encuentra la frontera con China, a 4.700 metros de altura. Yo la verdad que en ningún momento me he planteado que mi Honda no fuera capaz, así que ahí que he ido.
Hoy ha sido sin duda el día más bonito de moto. De Passu a Sost se va por glaciares y paredes verticales hasta que termina el valle de Hunza abriéndose a lo grande y apareciendo la población de Sost. A las 7:00 de la mañana está todo bastante relajado, pero se nota que Sost es el típico pueblo de frontera. Las manifestaciones que cortaron el otro día las carreteras se encuentran aquí en Sost. Lo que han hecho ha sido cortar lo que es el puerto comercial, sin afectar a la Karakorum. Lo chulo es que está todo el pueblo lleno de camiones pakistaníes que están aquí bloqueados. Con las florituras con las que van adornados quedan de foto. He llenado el depósito y me he metido en una tienducha a comprarme el Monster chino. Literalmente se llama Red Bull, mismo logo pero es chino y no tiene nada que ver con Red Bull: es pura copia y sabe exactamente igual.
Abandonando Sost se entra ya en una garganta que da paso al parque nacional. Como turista extranjero toca pagar 25€, que la verdad están bien pagados. La gente se queja de que es un robo porque los locales pagan como un euro, pero a mí no me parece mal. Hay una diferencia económica entre locales y turistas abismal, y el parque en sí es una pasada.
En el punto de pago me he parado un rato a tomar un té y unas patatas fritas junto con el funcionrio que controla el acceso, y ya me he metido de lleno en la Karakorum para subir hasta la frontera. En 55 kilómetros me he hecho unos 2.000 metros de desnivel positivo. Ha sido una pasada. Al ir temprano no había un alma. La cuestión es que mi motillo no da para más. He empezado a meterme por el parque y al principio se recorre una garganta de paredes enormes con cascadas que caen a los lados. Aquí ya ha empezado a hacer frío y me he puesto forro y cortavientos. En un punto, la garganta termina y se abre un paisaje inmenso con montañas nevadas redondeadas, vamos, un altiplano en toda regla. Aquí el frío me ha pegado una leche que me he quedado pasao. Me he puesto el forro, el cortavientos, el plumas, el goretex y encima un mono impermeable de moto que me había pillado antes del viaje. Vamos, que si no ves la moto parezco un motorista super pro, pero claro, luego me ves subiendo a 15 km/h en la moto de mierda que va pidiendo clemencia y me quedo en el Chapulín Colorado.
La subida ha sido una pelea entre la moto y la pendiente de la carretera. A 20 kilómetros del paso ya he empezado a pensar que quizá mi moto no es capaz de funcionar a más de 4.000 metros de altura. Me he tirado 20 kilómetros peleando con la primera marcha y el embrague, por un paraje sacado del señor de los anillos. La moto literalmente se ahogaba incluso en pendiente ligera. Yo creo que a tanta altura la gasolina no le entra bien. Venga curvas y curvas. En algún momento me animaba a meter segunda, pero era peor porque entonces me bajaba la velocidad y me las veía jodidas para remontar en primera. A todo esto, me han adelantado dos coches pakistaníes dándome ánimos mientras yo iba con los guantes, en posición aerodinámica, el moquillo colgando en la nariz y a 15 km/h.
Lo chulo es que todo el altiplano está lleno de marmotas. Pero marmotas gordas que me salen al lado de la carretera. Mira si son gordas que cuando he visto la primera a lo lejos, por un momento me ha dado un microinfarto pensando que era un leopardo de las nieves. Pero no... son marmotas. En Khunjerab se estiman unos 40 ejemplares de leopardos. Es prácticamente imposible cruzarme con uno y menos en verano. Aun así, marmotas así de grandes yo creo que nunca he visto. Mi impulso me decía que parara a tirarle fotos, pero como parara la moto no la arranco ni de broma, así que he cruzado los dedos por que estén en la bajada.
Con la moto en primera y medio embragando, dos horas después de empezar la subida he girado una curva y, de repente, a lo lejos ha aparecido. La famosa puerta de China con las banderas chinas. El momento de subir la pendiente y aparecer la puerta al fondo en medio de un altiplano ha sido un subidón increíble. Iba a pisando huevos pero para mí ha sido un subidón de adrenalina que equivale a un Lamborghini a 200km/h. Espectacular momento. Además, he podido llegar bastante digno porque la última parte es una recta llana. Ahí estaban los dos coches que me habían adelantado esperándome, por supuesto. Cómo van a dejar pasar la oportunidad de hacerse fotos con un guiri con mono de moto, casco de escalada y una Honda 125. 9 pakistaníes de Skardu. Cuando les he dicho que yo vengo de Skardu con la moto han pasado a ser mis mejores amigos.
Junto con los pakistaníes hemos ido del aparcamiento a la frontera en sí. Yo para nada me había imaginado lo que vería, no había leido absolutamente nada. Resulta que la frontera es un atractivo turístico en Pakistán, por el parque nacional, el paisaje y lo simbólico de la frontera. Lo que no sabía es que en el lado chino es un mega atractivo turístico. Hemos llegado los 9 amigos pakistaníes y yo y, al otro lado de la frontera, a unos 100 metros nuestros, en el lado chino, hay una infraestructura del recopetín. Y todo lleno de chinos. Fácil hay 300 chinos con sus banderas, y llegando más y más en autobuses. Los chinos se ponen como nosotros a mirar a Pakistán y todos a la vez nos gritan "Ni hao", moviendo las banderitas y saludándonos. Mis amigos pakistaníes han salido locos gritando "Ni Hao" también y yo con ellos. Quién me iba a decir que después de dos horas luchando con la moto me iba a ver saludando a 300 chinos gritando a pleno pulmon Ni hao a casi 5000 metros de altura. Aquí mis amigos han aprovechado para grabar vídeos, me han hecho grabarme a mí diciendo de dónde vengo y saludando a los chinos y aquí he aprovechado yo también y los he grabado a ellos con gusto. Les encanta que les eche fotos, se me han puesto hasta en grupo en la frontera y luego en el cartel gigante de I love Pakistan. Hemos estado saludando a los chinos fácil media hora. Para los chinos tiene que ser un bajón llegar y ver a un grupo de 9 pakistaníes y un occidental nada más. Imagino que más entrada la mañana vendrá más gente. También yo es que he venido a poner el puesto. El caso es que los chinos, al igual que yo, vienen exclusivamente a esto porque los chinos no pueden cruzar de forma libre, necesitan visado y demás. Yo, en cambio, podría cruzar sin problema, pero perdería el visado pakistaní. Se suele cruzar para pasar a Tayikistán saltándose Afganistán o para recorrer la zonaa musulmana de china. Realmente, el paso de Khunjerab forma parte del corredor montañoso que conecta con la cordillera del Pamir, y geográficamente puede considerarse una transición natural entre el Karakorum y el Pamir.
Tras despedirnos de los 300 chinos, mis amigos de Skardu y yo nos hemos vuelto. La bajada ha sido GLORIOSA. Para mi gusto, el trayecto en moto más gustoso y espectacular que nunca haya hecho. A diferencia de la subida, aquí la moto va sola. Me he podido parar donde me ha dado la gana. He podido pillar las marmotas, parar a tomarme galletas, echar fotillos. Un placer. En la bajada ya me he encontrado con turistas que suben. Bien por los chinos, que al final la gracia es saludar a la gente.
Con la bajada gorda terminada, me he parado a tomar una Coca-Cola con un grupo de trabajadores pakistanies que van para china. Lo que he tardado dos horas en subir, lo he bajado en 30 minutos. A las 13:00 estaba saliendo del parque. He echado casi 5 horas en total. Bien pagados están los 25 euros. Marmotas, el altiplano, paisaje impresionante, cero suciedad, asfaltado y exaltación de la amistad en la frontera.
A las 14:00 he llegado a Sost. El pueblo me ha parecido horrible. Un caos de gente, camiones y ruido. Tenía pensado quedarme aquí a dormir, pero son las 14:00 y el subidón de la ruta me hace que no esté ni cansado, así que como sí o sí tengo que desandar camino para ir volviendo a Skardu, he arrancado y he tirado para Passu.
En Passu me he parado a comer una hamburguesa donde ayer comí con los coreanos. Hoy hace incluso mejor tiempo que ayer, y parte de los picos que estaban tapados se ven hoy preciosos. En Passu, viendo que no hay ni internet ni luz, no me vuelvo a quedar, así que después de comer he cogido y me he ido para Gulmit, que está cerquita.
Gulmit es un pueblo pueblo. Me he buscado un hotel al que solo le he pedido agua caliente, luz y que esté limpio. Me he metido en uno que se llama Continental. Los tíos, la primera habitación que me han enseñado tenía la cama deshecha. El hombre ha visto mi cara y ha reculado rápidamente y me ha llevado a otra que, por fin, tiene buena pinta y en un primer vistazo está todo limpio. Incluidas las toallas, subidón. 30€, me parece muy caro pero es que está bastante bien, limpio, tranquilo, con jardín incluido y desayuno. Me he tumbado en la cama sudando y reventado .Desde las 6 de la mañana que arranqué. 250 kilómetros, que son muchísimos, pero más de la mitad han sido cuesta abajo y llevar la moto cuesta abajo, lejos de cansar, es una gozada. Los paisajes de esta zona son los más bonitos de lejos. Desde la zona de Passu hasta la frontera china.
A la tarde me he dado una vuelta por el pueblo. Es un pueblo bastante grande y tiene como una calle enorme en donde se juntan todos los críos a jugar a fútbol, críquet, vóley y a estar callejeando como en España antiguamente. Es impresionante el número de niños que se ven, sobre todo comparativamente con el de adultos. Gulmit es un pueblo ismaelita y la mujer se ve como una más. Incluso grupos de chicas jóvenes sin velo ni nada, con su vestido pakistaní paseando tan tranquilas. Puede parecer algo normal, pero en la zona chií esto no se ve ni de lejos. El pueblo tiene una subida a una fortaleza. Son 30 minutillos de subida que terminan en unas vistas 360 grados de toda la zona, merece la pena la subida como remate del día. Ya anocheciendo, poco más. He cenado pollo manchuria, que es como pollo agridulce, y a morir a la habitación.
Mañana quiero llegar a la zona del valle de Nalter. Va a ser día de desplazamiento por parte que ya he pasado hasta desviarme hacia el valle. En principio día tranquilo, sin prisa y todo bajada.