Hoy ha amanecido algo más nublado que otros días, pero con unas vistas bien bonitas desde la ventana. Tengo ya el despertador interno hecho a las 6, así que con toda la tranquilidad he recogido y a las 7 estaba desayunando.
Para salir de Hopar Valley, el dueño me ha acompañado con la moto hasta el río que hay que cruzar, por si bajara muy fuerte, ayudarme. Afortunadamente a las 7:30, al ser río glaciar, el agua que llevaba era aceptable y he podido cruzarlo yo mismo. Me he despedido del dueño del hotel y con mi motillo me he encaminado hacia Passu.
El camino hasta Passu es la tercera vez que lo hago, y tercera vez que tengo que atravesar los túneles del demonio. Qué les costará un mínimo de inversión y colocar luces. Hoy está el día algo más feo y el color del lago no luce caribeño como ayer. He llegado al punto donde ayer estaba el bloqueo y parece que no voy a tener ningún problema. En un momento llego al cartelito del pueblo de Gulmit con los picos de Passu que llegan a 7500 metros al fondo.
El primer punto al que he ido es un puente colgante que es bastante famoso. el Puente colgante de Hussaini. El puente es lo típico que si estuviera en Europa estaría claramente prohibido. Es larguísimo, de más de 200 metros, y cuelga sobre el río Hunza con unas maderas que están separadas entre sí, así que tienes que ir pisando con cuidado entre huecos. No hay vallas laterales, solo dos cables metálicos para agarrarte, así que si sopla el viento o te resbalas, te vas al río del tirón. La estampa es bastante espectacular y da su cosilla cruzarlo, especialmente con el río embravecido justo debajo y soplando el viento con ganas. Hay meses donde el rio va más seco y se ve que pierde espectacularidad, pero ahora con los deshielo el rio va a tope.
Aquí en el puente me ha entrado a hablar la primera mujer de todo el viaje. Una muchacha de Gilgit que está estudiando Económicas y que ha venido a ver a su padre, que trabaja en el ayuntamiento de Gulmit. La chavala sin velo ni nada, pero con las manos llenas de gena. Me ha estado contando los países europeos que quiere visitar y luego me ha estado hablando de un libro que se estaba leyendo, pero todo esto me lo estaba contando atravesando el puente y yo tenía medio cerebro dedicado a no matarme, por lo que tampoco podía prestar mucha atención. La muchacha cruzando sin agarrarse de los cables ni nada. Su motivación para cruzar básicamente es hablar con turistas. En cuanto han aparecido dos muchachas rubias, me ha dejado por ellas y se ha ido hablando con ellas. En el puente echas fácil tu media hora entre ir, volver y echar fotos. Al lado hay una tirolina que, de vez en cuando, me sale por Twitter en vídeos en los que la gente se queda pillada en medio. Estas que me subo a la tirolina esa.
Saliendo del puente me he tomado una Coca-Cola en uno de los puestecitos que hay y he seguido el camino. La siguiente parada ha sido el lago Borith, un lago pequeñito entre montañas por el que se pasa para ir a ver el glaciar Passu. Para llegar al glaciar Passu se va por una pista de tierra hasta llegar al final del todo. Ahí me he hecho una rutilla de una hora ida, hasta la parte de arriba del glaciar, desde el que se ve la lengua completa blanca, con los picos de Passu a la derecha y las montañas entre nubes a la izquierda. Aquí, en esta ruta, me he encontrado a un hombre mayor andando súper lento. Resulta que es un australiano de 75 años y me comenta que hace 40 años estuvo en Pakistán e hizo esta misma ruta. Dice que no había absolutamente ninguna infraestructura turística y que se alegra de poder volver a hacer la ruta. El hombre andaba lento, pero ya firmaba yo estar con 75 años así.
La vuelta se hace en media horita y aquí es cuando se me ha vuelto a liar con la motillo. En la bajada del glaciar, un coche me ha pitado y me ha señalado la rueda. La llevaba totalmente deshinchada. Debe haber sido subiendo, porque esta mañana mismo la había comprobado y estaba perfecta. Le he metido aire con un compresor que llevo y he bajado hasta Passu con la esperanza de encontrar ahí un mecánico. Me he encontrado una hamburguesería y, siendo las 14, me he parado para comer. Casualidades me he encontrado a mis amigos coreanos ahí, así que he comido con ellos. El tío es un cachondo y está todo el rato haciendo bromas. La mujer, que tiene 55 años y es alergóloga, ha renunciado a su trabajo para estar viajando y dice que cuando vuelva se vuelve a incorporar sin problemas. Hemos estado hablando de Corea y de Japón. El hombre dice que a él le pone nervioso ir a Japón porque son gente extremadamente educada. Y lo dice un coreano, que para mí nos sacan años luz en educación. Hemos estado hablando del golpe de estado de Corea y el tío hacía coñas sobre el presidente diciendo que era un cómico. Es curioso haber terminado relacionándome más con coreanos en Pakistán que en Corea. Antes de irme les he comentado lo de la rueda y me han dicho que en Passu no hay absolutamente nada, que vuelva a Gulmit.
Gulmit está a 10 minutos de donde estaba. Ha sido entrar en el pueblo y lo primero que he visto: un mecánico. El hombre de las motos me ha dicho que él pinchazos no arregla, que si quiero me cambia la rueda entera, tubo y cubierta. Le he preguntado por cuánto y me dice que por 3.000 rupias, unos 9 euros. Así que palante, que me pongan la rueda nueva, que 9 euros es una miseria por la rueda entera. En 5 minutos me lo han dejado apañado. Los mecánicos de Pakistán juegan en la Champions League.
Con mi moto arreglada me he ido a buscar un hotelillo. Passu yo me creía que sería un pueblo, y la realidad es que el pueblo es minúsculo. Hay un campo de críquet donde están jugando lo que parece un partido serio con equipaciones y todo, y luego una carretera donde están diseminados todos los hotelillos. La gran mayoría se ven desiertos o carísimos. He dado con uno que parecía pequeño. Me ha enseñado la habitación y me ha dicho que por 10 euros. Le he dicho que sí, para luego comprobar que la habitación, la verdad, le faltaban tres toques de limpieza. Pero en fin, tampoco me voy ahora a volver loco de hotel en hotel. Lo que me gasté en Karimabad por lo que me ahorro en este. Passu Cones Hotel (nivel de monstruosidad 8/10). No hay ni internet ni luz, pero en todo el pueblo. 10 euros me parece hasta caro viendo el panorama
Lo bueno es que tiene una zona de huerta llena de albaricoqueros, y el hombre me ha dicho que me coma los que quiera, que son “Organic Organic”. Se van quedando ya con la copla de lo que nos gusta a los guiris. Con las cosas ya en la habitación he descansado un rato y me he ido con la motillo a ver un par de miradores y otro puente colgante. Este más pequeño, pero sobre un tramo del río que baja con una fuerza brutal. Me llama la atención que no hay apenas gente, ni turistas ni locales. Yo no sé si es por el tema de los cortes de carreteras, por la polémica con India, pero durante el viaje me estoy viendo prácticamente solo en todos lados.
El hombre del hotel me dice que mañana puedo ir sin problemas al paso de Khunjerab, que no hay bloqueo en la carretera. La cuestión es que la predicción de mañana no es la mejor, a ver cómo está cuando me levante y decido, porque parece que solo mañana dan regular y el resto de los días buenos. Si veo que amanece feo, con todo encapotado, quizá me recorra un valle que se llama Chapursan y hago lo de la frontera con China pasado mañana.
Para cenar, viendo que en la zona de donde estoy alojado no hay un alma, me he ido al inicio del pueblo, en donde hay una hamburguesería y una pizzería. Por 6 euros me he comido una pizza que tampoco está mal. Mientras cenaba se ha puesto a llover fuerte 10 minutos, y con el culo mojado me he vuelto para mi alojamiento. El hombre, al llegar, se ha disculpado porque me dice que no tiene gasolina para el generador y que la gasolinera de Passu tampoco tiene. Que le ha dicho a su hijo a ver si puede ir a Gulmit a por gasolina, y que quizá en una hora y media pueda haber luz. En una hora y media estoy yo acostao asi que le he dicho que por mí no es necesario que vayan a por gasolina. El hombre, con su buena fe, me ha dado una linterna potente, y menos mal que tengo la powerbank.
Hoy no es el mejor alojamiento. Es más, yo diría que, sin contar tiendas de campaña, es el peor de todo el viaje. Preferiría dormir en tienda de campaña. Hacer de tripas corazón y a dormir con una camiseta en la almohada.