RUTA DE HOY


He tenido que dividir en dos el recorrido de hoy por razones técnicas de google...
La Península de Snaefellsnes ya la conocemos del viaje anterior, nos pilló al final de nuestro recorrido por la isla y recuerdo que estábamos muy cansados y el tiempo no acompañó, así que este viaje nos apetecía repetir a ver si la disfrutábamos más.
Nos levantamos bastante pronto, queríamos hacer las fotos a Kirkjufellsfoss sin que hubiera mucha gente, algo complicado ya que es uno de los lugares más fotografiados de Islandia, y la teníamos tan cerca que era bastante probable conseguirlo. A las 8:45 estábamos ya junto a los saltos de agua.


Kirkjufellsfoss se encuentra en la base de Kirkjufell y desde ella se tienen las mejores vistas de "la Montaña Iglesia". También hay una buena perspectiva en el pequeño lago que se forma de las aguas de la cascada, que si no hace viento, podrás ver el reflejo de la montaña en el agua.



Los fans de Juego de Tronos reconocerán Kirkjufell (463 metros de altura) por escenas de la 7º temporada. La montaña aparece en el episodio "Más allá del Muro", cuando Jon Nieve, el Perro y Jorah Mormont, entre otros, se adentran en este lugar con la esperanza de capturar con vida a un Caminante Blanco.
Tras haberla visto en una visión, el Perro reconoce Kirkjufell como "la montaña como una punta de flecha", y los acontecimientos que ocurren bajo ella son algunos de los más dramáticos de la serie.
La siguiente parada en en otra cascada que nos pilla de paso en el recorrido marcado hoy, Bugsfoss, otra más de las miles que hay en Islandia. Está pegada a la carretera 574 con lo cual tampoco nos lleva mucho tiempo.

Vamos a meternos de lleno en el corazón del Parque Nacional Snæfellsjökull, para ello vamos coger la F-570 que sale un poco antes de llegar a Olafsvik, pista solo autorizada a 4x4 que acerca a Snæfellsjökul, un estratovolcán, es decir, un volcán escarpado formado por sucesivas erupciones explosivas. La última erupción fue en 1219, por ello, tanto su caldera como su cima y laderas están cubiertas por un glaciar. Este volcán inspiró a Julio Verne en "Viaje al Centro de la Tierra".
La pista por ahora no está mal, pero "el feito" va a llegar fino... tenemos las vistas del volcán al fondo, a pocos kilometros, pero como es habitual, las nubes nos impiden ver bien el glaciar de su cumbre.

Nos cruzamos con el inicio de la F-575 que también acerca a las faldas del glaciar y nos desviamos a ella para echar un vistazo por si hubiera vistas más despejadas de esa vertiente. Pero al cabo de unos pocos kilómetros nos damos la vuelta ya que además de estar en bastante peor estado de conservación, cada vez nos va separando más del volcán.
De nuevo en la 570, el paisaje cada vez se es más inhóspito y los neveros les tenemos ya a pie de pista, pero las nubes están tan bajas que seguimos sin poder ver el glaciar.
Llegamos casi al punto más alto de la f-570 y vemos que sale una pista a la derecha que acerca a una de las lenguas del glaciar. Es una pista en mal estado y tras recorrer a duras penas unas kilómetros, dejamos el vehiculo en un lateral y continuamos andando... o lo intentamos...


El terreno está imposible, es todo un lodazal, como arenas movedizas y te hundes hasta el tobillo. La única forma es meterte por el hielo con los skis de travesia, nuestro gozo en un pozo... pero llegar hasta aquí ya nos alegra el dia.


Lavado rápido de las botas en el arroyo del glaciar, que casi perdemos las manos, cambio de calzado y calcetines (menos mal que llevábamos de repuesto) y continuamos atravesando el Parque Nacional Snæfellsjökull por la F-570.
Ahora si, llegamos a su punto más alto, donde hay varios vehículos y autocar 4x4, por lo cual entendemos que es el punto mirador que señala google, pero el volcán glaciar sigue viéndose poco y entre nubes.
Las vistas desde aquí al Pico Stapafell, la costa de Arnarstapi, la Península Hraunlandarif y el resto de costa son IMPRESIONANTES.


Empezamos el descenso por la F-570, bajada rápida ya que la pista de arena prensada está en buen estado, con vistas en todo momento del Pico Stapafell. Stapafell es una montaña volcánica situada en la ladera sur de Snæfellsjökull. Esta pirámide tiene 526 m de altura y sus laderas están bastante erosionadas.
En la cima de la montaña se encuentra Fellskross, símbolo de poderes sagrados en la época vikinga. Se dice que la montaña alberga a un pueblo oculto, también llamado elfos.

En esta parte del recorrido, el paisaje cambia a un campo de lava cubierto totalmente de musgo.

Salimos de la F-530 a la altura de Arnarstapi, pequeño pueblo pesquero a la entrada del Parque Nacional Snæfellsjökull famoso por sus acantilados de columnas de basalto, gargantas y cuevas que albergan muchas colonias de aves marinas.
Desde el parking, gratuito, sale un camino que lleva a varios miradores sobre los acantilados. Según comienzas el sendero te encuentras la estatua de Bárdur: que está hecha a base de piedras de la zona y representa a Bárður Snæfellsás, uno de los personajes más famosos de las sagas islandesas por ser mitad hombre y mitad troll.

Impresiona la inmensa cantidad de aves marinas que viven y anidan en los riscos de estos acantilados.


Hay que seguir el sendero a lo largo de la costa y se llega a una de las formaciones más fotografiadas y fotografiables de los acantilados, Gatklettur, un gran arco rocoso natural sobre el mar en el que anidan cientos de aves marina. Este tiene una pequeña abertura en forma de círculo perfecto.

Siguiendo el sendero llegamos a Músagjá, un puente de piedra donde es posible cruzarlo por encima.

Y terminamos en la pequeña playa de Pumpa



Y a eso de las 2 y media de la tarde la cima del Volcán se despejó totalmente y pudimos disfrutar de las vistas completas del mismo y de su glaciar, este año no nos vamos con las ganas.

Continuamos ruta por la 574, nuestro siguiente destino es Lóndrangar. Londrangar son un par de agujas de roca escarpadas a la orilla del mar. Estas formaciones son los restos del cráter de un volcán que se ha ido erosionando con el paso de los siglos. La más alta de las dos columnas de roca mide 75 metros y la más pequeña mide 61 metros.
Estos acantilados, como casi todo en Islandia, están rodeados de leyendas, la historia más contada es que Lóndrangar son los restos petrificados de dos troles que fueron sorprendidos por el sol naciente mientras estaban intentando destruir los acantilados. Según la mitología nórdica, los trolls son criaturas nocturnas y se convierten en piedra si los alcanza la luz del sol.
Otra historia narra que los elfos, o "huldufólk" (gente escondida en islandés), habitan en esta zona. Se dice que Lóndrangar y los campos de lava de alrededor son el hogar de estas escurridizas criaturas que viven en armonía con la naturaleza y sólo pueden ser vistos por aquellos que creen en ellos. Esta leyenda ha ayudado a conservar la zona, ya que tanto los nativos como los turistas recorren estas tierras con cuidado para evitar molestar a estos seres.
Hay un parking, gratuito, desde donde sale o bien un camino a los miradores de las agujas, que las ves desde una zona alta y algo lejana, o desde el mismo parking sale un sendero para campo a traves llegar al lado de estas increíbles agujas de basalto negras que es lo que hicimos nosotros ya que en los miradores estuvimos la vez anterior y es donde mas gente se queda.
Las vistas del Volcán desde los acantilados son impresionantes, y el escándalo de las aves ensordecedor.

Siguiente parada Djúpalónssandur, cruzando coladas y coladas cubiertas de musgo.
Djúpalónssandur es una playa de arena negra donde aún hay restos del barco rastreador inglés Eding, que naufragó aquí en 1948 y que le da aún un toque más surrealista al paisaje. Abajo, en la playa, todavía se pueden ver cuatro piedras de elevación donde las tripulaciones de los barcos de pesca probaban la fuerza de los aspirantes a pescadores. Una serie de rocas emergen del océano por la costa mientras caminas hasta llegar a la playa de arena negra de Dritvík. Hoy en día solo hay ruinas pero del siglo XVI al XIX fue la estación de pesca más grande de Islandia.




Seguimos recorriendo la crta 574 que recorre todo el Parque Nacional Snæfellsjökull, pasamos de largo el cráter visitable Saxholl, ya que subimos la vez anterior y no le vemos mayor aliciente y nos vamos a desviar a ver dos faros, Svörtuloft y Öndverðarnes.
Para ello cogemos una pista de tierra, la 579 y vamos primero a ver el Faro Svörtuloft . Está en el punto más occidental de la península de Snæfellsnes. Este faro de 12,8 metros de altura entró en funcionamiento en 1931. La lava de estos acantilados parece haber sido tallada y transformada en una pared negra de 4 kilómetros de largo. Entre mayo y agosto , se pueden observar numerosas aves marinas sobre los acantilados. El faro, de color naranja brillante, que sobresale entre la roca negra y los acantilados ofrece una vista impresionante.

Retrocedemos por la misma pista y vamos ahora al lado contrario a ver el otro faro Öndverðarnes
.Son las 8 de la tarde y no hemos parado en todo el día, como es habitual en nosotros, pero el cansancio de tantos días de viaje se van acumulando y vamos pensando en ir a casa a danos un relajante baño con vistas a Kirkufell, pero antes, de camino nos pilla Ingjaldshólskirkja, situada entre los pueblos de Hellissandur y Rif.

La iglesia actual se construyó en 1903 y es la iglesia de hormigón más antigua del mundo. Durante su construcción, se le añadió una réplica del retablo de la Catedral Luterana de Reikiavik. Tiene una vista muy fotogénica desde la carretera antes de llegar y unas vistas increíbles del glaciar Snæfellsjökull que además tuvimos la suerte de verle totalmente despejado.

Antes de llegar a Ólafsvík, cruzando el puente sobre la bahía hay una "invasión" de Charranes Árticos, es imposible traspasar la zona donde tienen sus nidos, son verdaderamente agresivos.
Para rematar este día, que ha sido espectacular, nada mejor que un atardecer a las faldas de Kirkufell
Y como colofón el mejor regalo del viaje, sin decir el lugar exacto por respeto a los animales, hoy hemos visto una camada de Zorros Árticos
, nos los hemos encontrado por casualidad en uno de nuestros recorridos, es su "madriguera", no estaba la madre y eran como 6 u 8, muy pequeños, empezaban a explorar el mundo exterior y lo que más alegría nos dio es que el sitio donde estaban no era muy recóndito y aunque intentamos que no nos percibieran tampoco parecía que tuvieran mucho miedo a los humanos. Ojalá sea así y no peligre su seguridad...

Pero ahí no queda la cosa. En otro de nuestros recorridos, distante del de la camada, apareció delante de nosotros otro Zorro Ártico, este adulto, y estuvimos un montón de tiempo delante de el sin que apenas se inmutara, que más podemos pedir a nuestro viaje!!!

