Una vez aparcados en la T2, teníamos que llegar hasta l T4S. ¿Sabéis la película de los padres de él, donde al principio llegan hasta el aeropuerto con todos los semáforos en verde y todo les sale bien? Pues a nosotros nos pasó igual: Cogimos el bus de la T2 a la T4 sin esperar; una vez allí apenas hicimos cola para facturar porque nos vieron con la niña y pasamos directos; no había nadie en el control de seguridad para familias; la lanzadera que conecta la T4 con la T4S llegó en 30 segundos; y el control de pasaportes fue una broma.
Total, que a las 10:30 estábamos ya listos, así que nos fuimos directos a la sala VIP a pasar el rato. La sala VIP es muy grande y tiene bastantes servicios, pero a nivel de comida nos dejó un poco fríos: no había mucha variedad. Tampoco hay zona infantil ni juegos para niños, como hemos visto en otros aeropuertos más pequeños como el de Gran Canaria.
Cuando llegó el momento, nos dirigimos a la puerta de embarque, entregamos nuestras tarjetas junto con los pasaportes y, como decía nuestra hija: 3, 2, 1…¡¡CARIBE!!
El vuelo fue tranquilo, salvo por el listo que creía que podría fumar en el WC. A pesar de las advertencias al principio del vuelo… en fin, hay gente para todo. Eso sí, la bronca que le echó el piloto fue de aúpa, llegando a decir que, si lo volvía a hacer, pasaría sus vacaciones en un calabozo mexicano.
Los asientos eran bastante cómodos y el sistema de entretenimiento no estaba mal. Nuestra hija se vio una peli, durmió una horita y el resto se lo pasó jugando o coloreando. La comida normalita, pero los tripulantes fueron muy amables con todo el pasaje. Importante saber que los auriculares se cobran a 4€, pero proporcionan la típica mantita y la almohada de forma gratuita.
Tras 10 horas de vuelo, siendo las 00:40 de la madrugada en España, aterrizamos en el aeropuerto de Cancún y seguíamos con nuestra potra: nuestras maletas salieron las primeras por la cinta, no nos paró nadie en el control de aduanas y en 20 minutos ya estábamos buscando nuestro transfer.
Palladium y casi todos los resorts ofrecen servicio de shuttle gratuito desde y al aeropuerto si reservas a través de su web, lo cual te facilita mucho la organización del viaje por tu cuenta. En nuestro caso, el transporte lo organizaba W2M-BDX y no tenemos ninguna queja. Puntuales, furgonetas bastante nuevas y relativamente cómodas…todo bien. Como teníamos cerca de una hora hasta nuestro hotel, nuestra hija se volvió a dormir. La carretera es recta y a ratos nos entraba la ñoña a los mayores también. Sobre todo, a mí que no había dormido absolutamente nada durante el vuelo (jamás lo hago, ni que pilotara yo los aviones).
Cuando llegamos al resort, mi primera impresión fue de no creer que estuviéramos allí. Tanto esperar y ¡por fin estaba en el Caribe! El registro fue un pelín lento y nuestra hija se impacientó bastante porque estaba cansada, por lo que en cuanto tuvimos la tarjeta de nuestra villa le dimos las gracias a la recepcionista y nos fuimos a los carricoches que te conducen de villa a villa. El personal es muy amable y te lleva las maletas a tu habitación.

La habitación era amplia, y el baño contaba con ducha y bañera de hidromasaje. A nuestra hija le habían montado un sofá cama muy cómodo. No sabíamos si podríamos ir a cenar porque la peque estaba que se caía de sueño, pero en cuanto llegamos a la habitación, se espabiló de golpe y quería explorar todo el resort. Así que nada, nos fuimos a la Hacienda a estrenar el todo incluido. Para ese momento yo tenía unas ganas locas de abrazar la cama, cenamos rápido, dimos una mini vuelta por la piscina y nos fuimos a descansar.
