Nos levantamos temprano y bajamos a desayunar a la cafetería Crem, como ayer. Desayunamos fenomenalmente, más que por la cantidad, por la calidad del café y la bollería. El café lo bordan en toda Italia, raro es el sitio en que te sirvan un mal café.
Esta vez nuestro destino es Galipolli a una hora aproximadamente de Lecce. Se encuentra a orillas del mar Jónico, en el golfo de Tarento. Su centro histórico amurallado se encuentra situado en una isla que se comunica con la ciudad nueva por medio de un puente. Lo interesante es su casco antiguo, hay que adentrarse en él y patearlo. Encontrarás edificios históricos, plazas, iglesias, entre las que destaca la catedral de Santa Ágata y la Iglesia de San Francisco. Una buena opción es pasear bordeando la parte amurallada con el mar a un lado y la ciudad al otro. También merece la pena una visita a su castillo, con sus almenas, torres de defensa, catapultas y todas esas cosas.
Esta vez nuestro destino es Galipolli a una hora aproximadamente de Lecce. Se encuentra a orillas del mar Jónico, en el golfo de Tarento. Su centro histórico amurallado se encuentra situado en una isla que se comunica con la ciudad nueva por medio de un puente. Lo interesante es su casco antiguo, hay que adentrarse en él y patearlo. Encontrarás edificios históricos, plazas, iglesias, entre las que destaca la catedral de Santa Ágata y la Iglesia de San Francisco. Una buena opción es pasear bordeando la parte amurallada con el mar a un lado y la ciudad al otro. También merece la pena una visita a su castillo, con sus almenas, torres de defensa, catapultas y todas esas cosas.

Para rematar la visita puedes, si se hace la hora de comer, pasarte por el Mercado de Pescado, donde puedes comprar en alguno de los puestos que hay en él pescado y marisco de todo tipo que puedes llevar a cualquiera de los bares que allí se encuentran para que te lo cocinen y te lo comas allí mismo. Tremendo.


Prácticamente la mañana te la ocupa la visita a Galipolli. La tarde la habíamos planeado para visitar más detenidamente Lecce, ya que llevábamos tres días allí y no la conocíamos bien. Decidimos comer en Porto Cesareo, una población algo más al norte, para después de comer regresar directamente a Lecce.
Porto Cesareo es una población turística de sol y playa de los italianos. Parece, según dicen, que es la perla de la Puglia (Apulia), por sus aguas cristalinas. Como se trataba del mes de mayo y nuestro interés por las playas no era prioritario, nos dirigimos a comer a un restaurante junto al puerto, con unas vistas muy bonitas llamado Lu Cannizzu. De entrante una ensalada de frutos del mar (una especie de salpicón de marisco) muy buena y rizzo a la pescatora, que no estuvo mal; el arroz un poquito empastrado, pero correcto, con buen sabor; te lo hacen al momento, eso sí tardan un poco. Esta población nos pareció poca cosa en comparación con otras vistas anteriormente. Al menos comimos bien y cogimos fuerzas para el tour de la tarde.
Porto Cesareo es una población turística de sol y playa de los italianos. Parece, según dicen, que es la perla de la Puglia (Apulia), por sus aguas cristalinas. Como se trataba del mes de mayo y nuestro interés por las playas no era prioritario, nos dirigimos a comer a un restaurante junto al puerto, con unas vistas muy bonitas llamado Lu Cannizzu. De entrante una ensalada de frutos del mar (una especie de salpicón de marisco) muy buena y rizzo a la pescatora, que no estuvo mal; el arroz un poquito empastrado, pero correcto, con buen sabor; te lo hacen al momento, eso sí tardan un poco. Esta población nos pareció poca cosa en comparación con otras vistas anteriormente. Al menos comimos bien y cogimos fuerzas para el tour de la tarde.
Después de comer nos encaminamos a Lecce para aprovechar la tarde y ver la ciudad con mayor detenimiento. Estacionamos el coche y recorremos el centro visitando las iglesias y monumentos que conocíamos de pasada, pero ahora con tiempo para recrearse en ellos y hacerles algunas fotos.
El recorrido lo iniciamos en la Basílica de la Santa Croce, de estilo barroco. Destaca su rosetón y los personajes de piedra que lo sustentan. La siguiente parada nos adentra en la plaza y Duomo de Lecce o de Santa María Assunta, de arquitectura también barroca. Junto al Duomo se encuentra el campanario de 5 pisos desde el que se observan unas vistas espectaculares de Lecce y alrededores.
El recorrido lo iniciamos en la Basílica de la Santa Croce, de estilo barroco. Destaca su rosetón y los personajes de piedra que lo sustentan. La siguiente parada nos adentra en la plaza y Duomo de Lecce o de Santa María Assunta, de arquitectura también barroca. Junto al Duomo se encuentra el campanario de 5 pisos desde el que se observan unas vistas espectaculares de Lecce y alrededores.

Luego pasamos a ver la iglesia de San Giovanni Rotondo que recuerda por fuera al Panteón de Roma, pero en pequeñito. Pues bien, con esto dimos por zanjada la vista a los lugares más interesantes de Lecce.

Nos faltaba sólo el anfiteatro romano. Lo dejamos para el final porque forma parte del mobiliario urbano, a la vista de todo el mundo y se encuentra en el mismo corazón de la ciudad, en la plaza Sant’Oronzo.

Este anfiteatro es del S. II d.C. y solo ha podido excavarse una tercera parte de lo que fue, el resto se encuentra bajo los cimientos de los edificios colindantes. Es un monumento al aire libre y forma parte de la actividad cultura de la ciudad donde se celebran conciertos y representaciones. En los días de su mayor esplendor tenía capacidad para unos 25.000 espectadores.
Para finalizar la visita a Lecce, acabamos sentados en una terraza con unas hermosas vistas al anfiteatro tomando una cerveza y un campari antes de ir a cenar una pizza en un restaurante próximo al b&b. después, para rebajar la pizza pasamos por nuestra cafetería favorita Crem a tomarnos un limonchelo y dar por finalizado el día y la estancia en Lecce.
Para finalizar la visita a Lecce, acabamos sentados en una terraza con unas hermosas vistas al anfiteatro tomando una cerveza y un campari antes de ir a cenar una pizza en un restaurante próximo al b&b. después, para rebajar la pizza pasamos por nuestra cafetería favorita Crem a tomarnos un limonchelo y dar por finalizado el día y la estancia en Lecce.
Así que rebajar no rebajamos nada, pero nos fuimos al hotel más contentos que unas pascuas.