Como todos los días que hemos amanecido en un tren, Jose pone el despertador 1 hora antes del horario anunciado para la llegada; yo, como en todos los amaneceres "trenícolas" remoloneo un poco en la litera (y es que le estoy cogiendo el gustito a esta forma de viajar).
Tenemos todo preparado pero esperamos pacientes a que el responsable nos avise (para algo le dimos propina
Qué ajetreo se respira en esta estación. La masa de personas que sube y baja por las escaleras de acceso a las diferentes vías no creo que cese nunca. Esta estación no duerme.
Un conductor intenta engancharnos en una de las rampas pero, como es normal, pide mucho dinero por el trayecto. Seguimos avanzando. Llevamos el paso firme y rápido. No dudamos al salir a la calle; que se note que llevamos 26 días por la India. Sabemos hacia donde vamos, así que no omitimos detalle a la hora de dar la dirección exacta. Sacamos un buen precio por la carrera e incluso guiamos al conductor al llegar al mercado. Old Delhi, Mercado de bicicletas... ya estamos aquí de nuevo!
Volvemos a entrar por el lúgubre y estrecho callejón que da a nuestro hotel. Habíamos estado pensando en hacer un cambio y buscar alguno mejor para pasar los últimos días en la India; pero como el trato recibido fue muy bueno y no tenemos queja alguna, optamos por seguir en el mismo hotel y hasta nos atrevemos con una habitación de categoría inferior.
De nuevo el ritual de la puerta y cuando entramos en el diminuto hall... allí están los mismos de siempre. Se acuerdan de nosotros solo con vernos y se alegran de nuestro regreso y el éxito del viaje (bueno, eso dicen
Aunque es temprano nos dan ya la habitación. Resulta estar mejor y más renovada que la que tuvimos la primera vez... y más barata!
El caos de Delhi ya no nos intimida y nos pasamos el día recorriendo sus calles, bien andando o en tuk tuk. Nos las ingeniamos para estar por la zona de Connaught Place a la hora de la comida. Por supuesto... antes de las 13 horas ya estamos en el Sarawana. Echaremos de menos estos platos y estos precios al regresar a España.
Ahora toca esa parte del viaje que menos me gusta pero a la que nos vemos un poco obligados desde que visitamos países en los que se puede comprar sin arruinarse. Sí, he dicho "comprar" :-(. Es el momento de las compras para familia y amigos. La familia lo merece por haber aguantado estoicamente el mes de ruta sufriendo por nuestra seguridad; los amigos, pues también :wink:. No es que sea muy dada a los compromisos, aunque sí me gusta llevarme algo de cada país que visitamos y así tener algún recuerdo más a parte de las vivencias y las fotos. Y de paso vamos llenando la casa de objetos varios que aún la tenemos a mitad montar :oops:.
Así que nos pasamos el resto de la tarde buscando por los emporios que rodean Connaught alguna ganga. No compramos nada, pero vamos memorizando precios y piezas. Aún no he perdido la esperanza de encontrar algún salwar kameez por el que entren mis piernas, jajajjaa.
Por la noche tenemos la mala idea de mirar las noticias. El tema de la guerra con Pakistán sigue estando en el candelero y abriendo noticias. Insisten en que los dos países tienen los misiles preparados apuntando hacia el otro. No deseamos la guerra, pero si desgraciadamente comienza... que sea en 2 días que ya no estamos aquí. Los ánimos siguen caldeados y las manifestaciones continúan. Nos dormimos deseando que el conflicto se resuelva pacíficamente por el bien de todos, ya que en una guerra, todas las partes pierden.
