Riiinnngggg… El despertador ya suena como rutina a las 6.00. Ayer finalmente decidimos que hoy antes de emprender camino hacia Williams, veríamos alguna de las cosas que tenemos pendientes en Los Ángeles. Es que soy bastante cabezota, y no me podía ir sin dar una vuelta por Rodeo Drive y Beverly Hills, aunque fuera desde el coche. A la 8.00 ya estábamos de camino. Primero fuimos a la zona de Rodeo Drive pasando por el ayuntamiento. Lo vimos todo desde el coche. Es una zona de mucho lujo, y nos cruzamos con unos cuantos cochazos, aunque no vimos mucho pijerio, porque eran las 8.30 y estábamos a martes. Después pusimos rumbo a la zona de Beberly Hills. Me encantó. Yo creo que era tipo La Moraleja, en Madrid, por poner una comparación. Casas muy grandes en inmensas avenidas llenas de palmeras. Y una zona donde todas las casas están valladas y con altos muros. Comento esto porque no es habitual que en EE.UU. estén las casas valladas. Lo bonito y que a mi me llamaba mucho la atención es ver las zonas residenciales con las casitas y chalecitos en su parcela sin vallar con el césped perfectamente cuidado. Como mucho vallan en la parte trasera si tienen alguna piscina o algo así, pero nada más. Creo que no tienen el mismo concepto de propiedad que nosotros, y además, si lo piensas, no es muy lógico entrar a una casa en la que sabes que están armados. Es cuestión de seguridad. Pues bien, en Beverly Hills, normal que estuvieran tapiadas, verdad?? Además en esa zona viven muchos famosos, aunque tampoco vimos excesiva seguridad, ni de empresas privadas, ni presencia policial.
Siguiendo con nuestra ruta nos vamos hacia el observatorio Griffith. No sabíamos muy bien lo que nos íbamos a encontrar, y aunque fue una vuelta rápida nos gustó bastante. Está en lo alto de una colina, Según subíamos vimos un coyote salvaje en el arcén de la carretera. Arriba del todo se ve el gran edificio del observatorio, que es muy bonito, y sorpresa, desde allí tuvimos las mejores vistas hasta el momento del cartel de Hollywood. Se ve perfectamente, y muy cerca. Las vistas de la ciudad desde allí también son alucinantes porque alcanzas, un poco, a ver lo gigantesca que es la ciudad. Y por último, antes de tomar rumbo a Williams, bajamos a ver las casas victorianas de Carroll Aveneu. Preciosas. Incluida la casa donde se rueda la serie de Embrujadas.


Cuando por fin salimos de Los Ángeles se nos habían hecho las 11.00, porque el tráfico es horroroso y tardamos 2 siglos en ir de un sitio para otro. Es tardísimo, pero nos ja merecido la pena porque el paseo en coche por la ciudad ha sido muy agradable y te hace tener una visión distinta, ya que hemos pasado por barrios muy pobres y muy ricos y hemos visto la gran diferencia entre unos y otros.
Pues bien, rumbo a Williams teníamos por delante unas 7.30 horas de camino, y entre Kingman y Seligman teníamos pensado hacer un cachito de la antigua ruta 66. Ahora no sabíamos si iba a ser posible por lo tarde que era, pero lo intentaríamos. En Barstow paramos en un Walmart a ver si tenían los escarpines de agua y a comprar algunas cosas. Ya a primera hora de la mañana en Los Ángeles habíamos ido a una tienda de 99 cent donde tienen de casi todo, incluida fruta, verdura y comida fresca. Ya os había contado antes que en los Walmart de allí, que son como Carrefour, no tenían productos frescos. En los Walmarts que fuimos visitando a lo largo del viaje si tenían, pero en Los Ángeles no sé por qué no. Tengo la teoría de que los americanos apenas consumen esos productos, y sin embargo en las tiendas más baratas como las de 99 cent, si los tienen porque a ellas van más los inmigrantes, sobre todo los latinoamericanos, y entonces debe depender de las zonas, que en los Walmarts haya o no haya productos frescos. En fin, igual esto es una tontería… Además, en los supermercados de allí, todo es tamaño gigante, como si compraras siempre en Makro, jajajaja… nos compramos una bolsa se patatas fritas que nos duró todo el viaje, y al final la tuvimos que tirar antes de coger el avión… Como ya era la hora del medio día aprovechamos y nos compramos algo de comida para llevar que nos comimos al lado de nuestro cochecito sentados a una sombra en el parking del centro comercial, algo que haríamos en más de una ocasión durante el viaje, sobre todo por la costa oeste.
Nuestra siguiente parada fue Calico Ghost Town. Es la recreación de un antiguo pueblo minero que estaba en ese mismo lugar. Tiene lo que eran las antiguas construcciones de casas, las tiendas, la herrería, el bar, la escuela, un trenecito que recorre la mina, y unas galerías escavadas en la roca que se pueden visitar. Además en las casas hay puestos de venta de productos tradicionales y típicos hechos a mano. Vamos, todo muy turístico, pero lo interesante del sitio es ver cómo era allí la vida en la época del “lejano oeste”. Sólo con el calor que hacía allí en medio del desierto, debía de ser un horror. Hacia tanto calor que sólo estuvimos media hora. Yo lo ví todo a la carrera. Y rápido vuelta al coche y al bendito aire acondicionado.

De allí seguimos camino a Kingman. Los pueblos de esta zona están ya todos ambientados con motivos de la ruta 66 aprovechando el tirón turístico. Allí se puede visitar la Santa Fe, la locomotora que atravesaba el país de costa a costa. Es de un tamaño descomunal. Para que os hagáis una idea, yo de pies y con los brazos y las manos estiradas llegaba sólo a la altura de sus ruedas. También se puede visitar la estación de tren y dar una vuelta por sus calles con las tiendas llenas de recuerdos de la ruta 66. Como nosotros llegamos muy tarde, eran sobre las 18.00h. las tiendecitas ya no estaban abiertas y lo único que hicimos fue ver pasar un tren de mercancías que son enormes. No os exagero cuando os digo que contamos los vagones y llevaba ni más ni menos que 4 locomotoras y 95 remolques con 2 contenedores cada uno. Alucinábamos en colores. Además en Kingman tenéis el Mr D´Z, un bar cafetería que se quedó en los años ´50. Es cómo estarte tomando una Coca Cola en Grease. Nosotros por supuesto que entramos a tomar algo y nos encantó.


Hasta ese momento habíamos ido por la carretera interestatal, y llegaba el momento de coger la carretera 66 hasta Seligman, pero como era muuuyyyy tarde tuvimos que decidir finalmente no hacerlo y seguir por la interestatal, por la diferencia era de una hora de camino. Lamentablemente llegamos a Seligman de noche, porque anochece a las 20.00 h., y no pudimos dar una vuelta por el pueblo, también todo ambientado. Atravesamos el pueblo para llegar hasta el cruce con la carretera 66, y poder decir, por lo menos que habíamos pisado la ruta 66, y después paramos en una de las gasolineras, que por supuesto tienen todo tipo de souvenirs, y estuvimos cotilleando un rato, y nos compramos una placa de carretera de la ruta 66 y nos hicimos una moneda de recuerdo. Esto de las monedas de recuerdo es un souvenir interesante para los que llevais poco presupuesto como era nuestro caso. Resulta que allí prácticamente en todos los sitios, tienen máquinas de esas que echas 50 cent + 1 cent, y el céntimo te lo convierten en una moneda aplastada con un motivo incrustado, que ya puede ser Universal Studios, Gran Cañón o, en este caso, la ruta 66. De hecho, también venden un álbum clasificador para irlas coleccionando, y muchos niños de allí lo tienen. Nosotros hicimos muchas monedas a lo largo del viaje, aunque de algún sitio nos faltó. Ya veremos qué hacemos con ellas.
Un poco defraudados (por no haber podido visitar Seligman), pero ya agotados por la paliza de coche que llevábamos encima, pusimos rumbo a Williams, nuestro destino final de hoy, donde pasaríamos la noche para al día siguiente ir al Gran Cañón del Colorado. Yo había llamado a la dueña del B&B para avisarle de que llegaríamos sobre las 22.00, y como eso es más que tarde, nos había dejado preparado un sobre en la recepción con nuestra llave y las indicaciones de cuál era nuestra habitación. El B&B es muy recomendable. The Country Inn B&B. Es una casa típica del oeste americano con dos plantas y un porche corrido alrededor de la casa donde hay habitaciones que tienen su acceso directo, como era la nuestra. Dejamos las cosas y nos fuimos corriendo a un restaurante que tenía yo anotado, el Wild West Juction. Es un restaurante del oeste donde hacen espectáculos en directo de música country y puedes comer buenas carnes a la barbacoa, pero claro, a las 20.00 h. Cuando llegamos nosotros el espectáculo ya había terminado y la cocina estaba cerrada, ya sólo se podía acceder al bar, así que una vez más nos quedamos con las ganas, pero para otra vez intentaría ir, jejejeje…
Pues bien, pueblo pequeño, en medio del desierto, como el que dice, y a esas horas ni un alma, ¿dónde cenamos? Pues nos fuimos a un Mc Donalds, por aquello de comparar si eran como en España: pues por lo menos en ese pueblo, NO, mucho, mucho mejor!! Hamburguesas bastante más grandes, con mejor carne, más ingredientes… vamos, que te quedas con la sensación de que en casa nos tongan por todos los lados, porque además el precio era el mismo. Así que con la tripita llena y satisfecha nos fuimos directos a la cama. Al día siguiente el despertador sonaba a las 5.30, porque a las 8.30 teníamos que estar en el Helipuerto del Gran Cañón… Qué nervios!!!