Madrugar era lo planeado, pero… NOS DORMIMOS!!! A las 7.00h nos despertaron los rayos del sol que entraban por la ventana, hora en la que ya deberíamos estar de camino a Bryce Canyon de nuevo. Pero hay que ver cuando uno tiene prisa como corre: nos vestimos, recogemos y desayunamos a tal velocidad que a las 7.30h estamos fuera habiendo hecho el check in-check out y todo. Este fue el único sitio donde ni siquiera conocimos a la casera, ya que llegamos tan tarde por la noche y nos fuimos tan pronto por la mañana, que no pudimos verla. A las 7.30h estábamos de camino a Bryce, y apenas 15 minutos después llegábamos al Parque. Hoy visitamos a la carrera Sunrise Point, Sunset Point (otra vez) e Inspiration Point. Son todos alucinantes, pero si me tengo que quedar con uno es con Sunset Point al atardecer, aunque las vistas desde Inspiration son alucinantes porque tiene mucha altura, eso si, tenéis que subir hasta arriba del todo, que sino no es lo mismo. Está bien visitar los 3 miradores porque todos tienen una perspectiva diferente del anfiteatro, y es un paisaje tan distinto a todo lo que hayáis visto antes, que os va a parecer que estáis en otro planeta; (aunque algunas personas habiendo visto mis fotos dicen que les recuerda a las Médulas de España, pero no os puedo decir porque yo éstas últimas no las he visto).

Después ponemos rumbo a Zion Park. Fuimos por la carretera panorámica, la 9, donde había leído que podríamos ver los primeros bisontes en las granjas, pero no vi ni uno… Que pena… Llegamos a Zion a las 11.00h. O estais a primera hora o es complicadísimo aparacar, porque hay muy poco sitio. Tenéis la opción de bajar hasta Hurricane, dejar allí el coche, y luego coger los shuttles gratuitos hasta la entrada del parque, pero yo no me quise arriesgar no sea que luego tuviésemos otra hora de vuelta en el shuttle desde Hurricane. Y al final lo dejamos en un parking de pago que había al lado del motel y del super del Parque. 8$ todo el día. Preparamos la mochila con una toalla, unos calcetines secos, unos sándwiches, agua y los escarpines, y entramos al Parque.
Primero vamos al Visitor´s Center a preguntar qué al estaba hoy el nivel del agua, porque íbamos a limitar nuestra visita al parque a hacer una excursión por los Narrows de Zion. Nos dijeron que el agua estaba bien, en algunos tramos más alto, pero que era un buen día para hacer el recorrido, así que salimos y nos fuimos directos a coger el bus que nos llevaba hasta allí. Hay que ir hasta la última para del bus, Temple of Sinawa, desde allí sale el trail River Side Walk, que dura entre 20-30min, y al final de ese trail comienzan los Narrows de Zion. No es ni más ni menos que un trail de una hora aproximadamente, andando por el rio, entre las paredes del desfiladero. Es alucinante. Había tramos que estuvimos con el agua hasta la cintura, y hay que tener cuidado al andar con las rocas resvaladizas del fondo, de ahí que llevásemos los escarpines que habíamos comprado en el Walmart, (muy buenos, por cierto, me los traje de vuelta a España). A mitad de camino paramos para comer. Y era increible estar allí, entre las paredes de un inmenso desfiladero color marrón anaranjado, con mucha vegetación, a los márgenes del rio. El recorrido es bastante sencillo, lo puede hacer cualquier persona. Eso estaba lleno de familias con niños, sólo hay que tener cuidado con el nivel del agua.
Llegamos casi casi hasta el final, pero se nos hacía muy tarde y decidimos darnos la vuelta, pero el final del trayecto es muy bonito, así que si decidís hacerlo llegar lo más lejos que podáis, porque Zion es un parque muy bonito, y muy distinto también por el contraste de colores de toda la tierra y rocas rojizas y la vegetación, muy verde. De vuelta al comienzo de los Narrows nos quitamos los escarpines, nos secamos, nos pusimos los calcetines limpios y las playeras de nuevo, y el resto de la ropa se secó de camino a coger el bus. Estábamos cansados pero con ganas de seguir nuestro camino. Antes de salir del campo nos cambiamos de ropa en los baños, y a las 17.00h más o menos poníamos rumbo a Las Vegas.



Como íbamos super tarde, nuestros planes de ir primero al hotel y darnos una duchita no pudieron ser, y fuimos directamente con el coche a la calle Freemont. La famosa calle Freemont donde se crearon Las Vegas y donde están los primeros casinos, aquellos es los que aun se puede jugar con monedas de verdad. Cuando llegamos eran las 19.30h (hay que recordar que teníamos una hora menos que en Zion), así que perfecto, porque a las 20.00h comenzaban los espectáculos de Las Vegas Vision. Hace unos años, la zona de la Calle Freemont, se había convertido en una zona decadente, habandonada, llena de vagabundos, y los dueños y mandamases de los grandes casinos actuales se pusieron de acuerdo para tratar de revitalizar la zona y que volviese a ser un atractivo turístico. Pusieron dinero entre todos, e instalaron a lo largo de toda la calle un techo en bóveda lleno de pantallas de televisión. Y a partir de entonces, todas las noches en esas pantallas, cada hora, se proyectan espectáculos de luz y sonido, eso es Las Vegas Vision, y no hay que perdérselo.


El ambiente del viejo Vegas es alucinante. Todo lleno de gente. Todo el mundo de juerga. Bebida y más bebida por las calles. Artistas callejeros. Puestos ambulantes. Orquestas en directo. Tiendas de marca y tiendas de Souvenirs a muy muy buen precio. Entramos a las tiendas, vimos los espectáculos. Bailamos al compás de las canciones de las orquestas. Vimos tres pases de Las Vegas Vision. Entramos al mítico casino Gamblis y jugamos unas monedas en las antiguas máquinas de palanca. Cenamos allí mismo una hamburguesa en Binios, dentro del casino. Nos lo pasamos tan bien, que nos dieron las tantas y al salir de aquella vorágine decidimos irnos directamente al hotel a dormir y dejar el resto para mañana.
Lo que no imaginábamos es que íbamos a tardar más de una hora en aparcar en el parking del hotel, y al final a tomar por… Y luego íbamos a tardar casi otra hora en hacer el check in (así que tenedlo en cuenta futuros viajeros… yo creo que la mejor hora para hacer el check in es por la mañana hasta la hora de comer, que es cuando la gente comienza a despertarse, por la noche ni locos), y eso que nuestro hotel-casino era de los pequeños, el Imperial Palace. No es un hotel moderno ni de lujo, pero es muy barato y las habitaciones están bien y son muy grandes. Agotados, a las 2.00 de la madrugada nos fuimos a dormir sabiendo ya porqué a Las Vegas la llaman Sin City.