Hoy, tras 23 apasionantes días por tierras americanas, regresamos a casa. El día sigue nuboso. Manhattan está triste por nuestra partida. Disfrutamos de nuestro último desayuno y nos vamos corriendo a hacer las últimas compras. Fuimos a Victoria Secret pero finalmente no compré ninguna crema porque no me parecían ninguna ganga. Consigo comprarme unas Conver rosas monísimas. Con estas últimas compras regresamos al hotel.
Recogemos, y justo a la hora que nos tiene que recoger el shuttle hacemos el check out. Somos de los primeros que recoge, así que tardamos bastante en llegar al aeropuerto. Volamos primero desde Newark a Philadelphia en un avión pequeño de hélices, y tras un par de horas de escala, cogemos por fin el avión que nos lleva rumbo a casa. Volamos de nuevo de noche, y procuramos dormir lo máximo posible. A las 8.00h de la mañana llegamos por fin a Barajas.


Nuestras aventuras americanas han terminado. Hemos realizado, por ahora, el viaje más maravilloso de nuestras vidas. Quizás a mucha gente no le llame la atención, no sea uno de sus principales destinos, pero para nosotros ha sido un contacto con una tierra maravillosa, de paisajes espectaculares. Del tamaño gigante en todas sus cosas: las montañas, los árboles, los desiertos, la comida, las camas, ellos… Una tierra orgullosa de sí misma, con poca pero intensa historia que ha sabido ponerse a la cabeza de todo en poco tiempo. De gentes amables y de oportunidades. Un basto y enorme país con infinitas cosas que conocer. Seguro que no será la última vez…