De la ciudad nos sorprendió ver que no tenía casi ningún edificio con más de tres plantas de altura, ya que sufrió muchos terremotos y supondría un alto riesgo de derrumbe. Otra cosa es que el sistema de riego de la ciudad funciona con acequias, una especia de alcantarillado abierto que viene de las montañas y que transcurre por todas las calles para regar árboles y zonas de césped. O sea, que siempre para llegar a la acera desde la carretera tienes que dar un salto o pasar por una especie de puentes.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
El encanto de Mendoza reside en que concentra el 80% de los viñedos de Argentina, tierra árida, clima seco, soleado y terriblemente caluroso con una media de 35º a la sombra. Los vinos son el punto fuerte y mayor atractivo turístico de la ciudad. Nosotros escogimos hacer una de las rutas más famosas, la de Maipú en bicicleta. Es simple, tomas un “colectivo” (autobús urbano) que te lleva hasta Maipú (a las afueras de la ciudad) por tan solo 1,80AR$, donde se concentran algunas de las principales bodegas de Mendoza. Una vez allí, alquilas una bici en alguna de las agencias que se encuentran en la calle principal y ¡en marcha! Por 35 AR$ tienes una bici durante todo el día. En la misma agencia te proporcionan un mapa con la ruta y todas las bodegas que puedes visitar, algunas de ellas gratuitas y otras no.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Visitamos un total de cinco bodegas, desde las 11:30 hasta las 18:30: La Rural, López, Trapiche, Familia Di Tommaso y, por último, Vistandes. En todas ellas nos hicieron un tour guiado, de media unos 40 minutos de explicación, y una degustación final de algunos de sus vinos. Probamos vinos de todas las variedades de uva que utilizan en Mendoza: Malbec, Cabernet Sauvignon, Bonarda, Pinot Noir, Torrontés, Syrah, algunos muy buenos y otros flojillos tirando a malos. Lo bueno es que aprendimos muchas cosas, desde cómo se elaboraban los vinos en la antigüedad, las variedades de plantación de los viñedos y sus formas de riego, el proceso actual desde la cosecha al embotellado, y hasta los trucos básicos para degustar un vino. Ahora sabemos que los vinos ganan en intensidad y sabor dependiendo del tiempo de maceración y de la calidad de la barrica donde ésta se produce. Los toneles de mayor calidad, y también los más utilizados, son los de roble francés. Se ve que también utilizan muchos de roble estadounidense, pero el tipo de uva también influye en la decisión de macerarlos en una variedad de cuba u otra puesto que los aromas y sabores que proporcionan las maderas son muy diferentes.
Un pequeño truco es que el vino blanco no se hace con uva verde y el tinto con uva negra, sino que depende del tiempo que la piel de la uva esté macerando con el jugo de la uva, digamos que es la piel la que lleva el colorante.
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El encanto de Mendoza reside en que concentra el 80% de los viñedos de Argentina, tierra árida, clima seco, soleado y terriblemente caluroso con una media de 35º a la sombra. Los vinos son el punto fuerte y mayor atractivo turístico de la ciudad. Nosotros escogimos hacer una de las rutas más famosas, la de Maipú en bicicleta. Es simple, tomas un “colectivo” (autobús urbano) que te lleva hasta Maipú (a las afueras de la ciudad) por tan solo 1,80AR$, donde se concentran algunas de las principales bodegas de Mendoza. Una vez allí, alquilas una bici en alguna de las agencias que se encuentran en la calle principal y ¡en marcha! Por 35 AR$ tienes una bici durante todo el día. En la misma agencia te proporcionan un mapa con la ruta y todas las bodegas que puedes visitar, algunas de ellas gratuitas y otras no.
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Visitamos un total de cinco bodegas, desde las 11:30 hasta las 18:30: La Rural, López, Trapiche, Familia Di Tommaso y, por último, Vistandes. En todas ellas nos hicieron un tour guiado, de media unos 40 minutos de explicación, y una degustación final de algunos de sus vinos. Probamos vinos de todas las variedades de uva que utilizan en Mendoza: Malbec, Cabernet Sauvignon, Bonarda, Pinot Noir, Torrontés, Syrah, algunos muy buenos y otros flojillos tirando a malos. Lo bueno es que aprendimos muchas cosas, desde cómo se elaboraban los vinos en la antigüedad, las variedades de plantación de los viñedos y sus formas de riego, el proceso actual desde la cosecha al embotellado, y hasta los trucos básicos para degustar un vino. Ahora sabemos que los vinos ganan en intensidad y sabor dependiendo del tiempo de maceración y de la calidad de la barrica donde ésta se produce. Los toneles de mayor calidad, y también los más utilizados, son los de roble francés. Se ve que también utilizan muchos de roble estadounidense, pero el tipo de uva también influye en la decisión de macerarlos en una variedad de cuba u otra puesto que los aromas y sabores que proporcionan las maderas son muy diferentes.
Un pequeño truco es que el vino blanco no se hace con uva verde y el tinto con uva negra, sino que depende del tiempo que la piel de la uva esté macerando con el jugo de la uva, digamos que es la piel la que lleva el colorante.
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