Puntualmente nos recoge un jeep para hacer el safari. Es más bueno y más nuevo que el de Minneriya, pero a mi me gustó más el otro, porque podía ir de pie y moverme. En este, aunque es descubierto, tengo que quedarme quietecita en mi asiento.
El parque, en cuanto a paisaje, me pareció más bonito que Minneriya, pero vimos muy pocos animales. Supongo que es cuestión de suerte. Eso sí, tragamos polvo a kilos y la camiseta que llevé sigue de color marroncillo.
Los buscados leopardos se nos escaparon. No vimos ni uno. Sí nos encontramos con cocodrilos, ciervosw, búfalos, jabalís, pelícanos, algún elefante esquivo (suerte que los habíamos visto en Minneriya, porque si no el disgusto me dura un año entero) y muchísimos pájaros.
La prueba de que en el parque hay leopardos, aunque no los viéramos
Como el safari empieza tan temprano y dura bastantes horas, sobre las ocho y media te llevan a la playa a desayunar. En los hoteles están más que preparados para esto: por la noche les dices a qué hora es tu safari y te tienen preparada una bolsita con bocadillos, fruta, salchichas, huevos duros y agua.
Después del desayuno, seguimos con el safari y, sobre las once, con un calor insoportable, volvimos al hotel. Nos estuvimos bañando un buen rato, comimos, descansamos y a media tarde fuimos a Kataragama, el segundo lugar más sagrado de Sri Lanka. De nuevo, lo más bonito era ver a la gente. Paseamos un rato por los tenderetes y por el mercado, hicimos algunas compras.
En el hotel, nos pegamos otro baño. Con el bochorno que hacía, no apetecía ni cenar, así que nos comimos la fruta que habíamos comprado, arreglamos la maleta y a la cama.

El parque, en cuanto a paisaje, me pareció más bonito que Minneriya, pero vimos muy pocos animales. Supongo que es cuestión de suerte. Eso sí, tragamos polvo a kilos y la camiseta que llevé sigue de color marroncillo.

Los buscados leopardos se nos escaparon. No vimos ni uno. Sí nos encontramos con cocodrilos, ciervosw, búfalos, jabalís, pelícanos, algún elefante esquivo (suerte que los habíamos visto en Minneriya, porque si no el disgusto me dura un año entero) y muchísimos pájaros.




Como el safari empieza tan temprano y dura bastantes horas, sobre las ocho y media te llevan a la playa a desayunar. En los hoteles están más que preparados para esto: por la noche les dices a qué hora es tu safari y te tienen preparada una bolsita con bocadillos, fruta, salchichas, huevos duros y agua.


Después del desayuno, seguimos con el safari y, sobre las once, con un calor insoportable, volvimos al hotel. Nos estuvimos bañando un buen rato, comimos, descansamos y a media tarde fuimos a Kataragama, el segundo lugar más sagrado de Sri Lanka. De nuevo, lo más bonito era ver a la gente. Paseamos un rato por los tenderetes y por el mercado, hicimos algunas compras.

En el hotel, nos pegamos otro baño. Con el bochorno que hacía, no apetecía ni cenar, así que nos comimos la fruta que habíamos comprado, arreglamos la maleta y a la cama.