Hoy es nuestro último día en Kas ya que mañana volvemos a coger las maletas y nos vamos a otro destino, así que decidimos antes de salir de ruta dar un paseo por el pueblo a la luz del día porque siempre lo hemos visto de noche. Comprobamos que tiene también muchísimo encanto, aunque las calles están mucho más tranquilas que por la noche.
Además, gracias a este paseo descubrimos las calas que hay en el pueblo que también nos gustaron muchísimo aunque el concepto es diferente ya que son muy pequeñitas y en muchas de ellas se accede al agua a través de escaleras.
Como estamos ya asfixiados y no hay quien se resista a esta agua, nos damos un baño y nos vamos frescos a coger el coche para irnos a Demre a pasar el día en la playa. Antes de salir nos han preguntado en el hotel la ruta de hoy y nos recomiendan una playa salvaje que no es conocida y que resultó estar desierta, la playa Sülüklü.
La playa en sí es increíble y pasamos el día prácticamente solos, pero al ser tan salvaje hay tramos de arena que están sucios porque no la deben limpiar y las tumbonas están bastante abandonadas.
Damos un buen paseo por la playa para buscar dónde podemos comer ya que no hay prácticamente ningún sitio. Al final descubrimos un chiringuito que pertenece a una especie de camping, y decidimos comer allí unos pescados a la plancha que no estuvieron mal, aunque había un hombre solo y tardaron un buen rato en traerlos.
Después de darnos unos buenos baños y descansar en la playa nos fuimos a buscar las ruinas de Myra. Pasamos por Demre, que por cierto se ve bastante feo, y llegamos a las ruinas con algunas dificultades ya que no están casi señalizadas.
Las ruinas son preciosas. Tienen un teatro Romano y unas tumbas excavadas en la roca al estilo de las que vimos en Dalyan.
También vimos los relieves típicos de estas ruinas que representan máscaras de teatro.
Tras la visita, y como ya no llegábamos a tiempo a visitar la Iglesia de San Nicolás, nos volvemos a Kas a rehacer maletas y a disfrutar de nuestra última noche aquí, así que tras la ducha de rigor, los chicos se van solos al pueblo a hacerse unos tatuajes de henna mientras nosotros nos tomamos nuestra cervecita en la terraza del hotel. Volvemos a cenar en el restaurante Sempati y probamos los tortellini turcos con salsa de yogur que estaban de muerte. A la vuelta, decidimos subir a la terraza del hotel a tomarnos un gin tonic, pero no os lo recomiendo porque la verdad es que no tienen mucha idea de lo que es eso.