Hoy tomamos el último desayuno en el hotel, con las vistas del mar Mediterráneo, así que con mucha pena cargamos las maletas al coche y nos vamos rumbo a Çirali. Por el camino paramos en Demre para visitar la Iglesia de San Nicolás, una pequeña iglesia bizantina que en su momento albergó los restos del santo, aunque más tarde fueron trasladados a Italia. Se trata de un centro de peregrinación para los ortodoxos y aquí nació lo que más tarde sería el mito de Santa Claus.
Continuamos nuestro viaje y por fin llegamos al desvío a Çirali. Iniciamos el descenso por una carreterita sinuosa y frondosa, totalmente diferente a lo que hemos visto hasta ahora y llegamos sin problema a nuestro hotel: el Yoruk Park Pension. El sitio era como un paraíso en medio del bosque, y la familia que lo lleva, aunque apenas habla inglés, es encantadora y totalmente pendiente de hacer la estancia agradable.
Dejamos las maletas en las habitaciones, que son impresionantes, y nos damos un baño en la piscina que teníamos para nosotros solos.
Tras los baños, les preguntamos si podemos comer allí, y rápidamente nos montan la mesa bajo los árboles y nos preparar una estupenda comida casera a base de pancakes rellenos, carne a la brasa, ravioli turcos, ensaladas, etc., todo buenísimo y hecho por ellos, incluido el pan que devorábamos.
Después de descansar un rato en las hamacas, nos vamos a la playa de Olimpos, que es totalmente de piedras aunque muy bonita. Aquí tuvimos el primer incidente del viaje, ya que durante un buen rato estuvimos buscando a mi hijo Darío de 12 años y no conseguíamos encontrarle, y la verdad es que consiguió realmente angustiarnos porque se estaba haciendo de noche y no aparecía. Al final conseguimos verlo en el agua haciendo esnorkel, pero ya se nos había quedado un mal cuerpo que nos quitó las ganas de volver a esta playa, con lo que nos quedamos sin visitar las ruinas.
Después de ducharnos bajamos a la zona de la playa a cenar. Çirali no es un pueblo propiamente dicho, es más bien una zona de hoteles y campings con cabañas de madera con un ambiente muy hippy. Cenamos en el restaurante Yoruk donde probamos el famosos pide o pizza turca y nos fuimos a dormir.