• Como me habían hablado de BRENBABA el día anterior, lo primero que hice en el día fue acudir a su SATSANG. Le recibimos previa media hora de cánticos con mantras (lo cual, aunque no conocía ninguno de ellos, me fue muy fácil poder unirme, ya que son repeticiones de frases). Prácticamente en 100% de la audiencia éramos extranjeros. Dio un discurso como de una hora. Lo hace en portugués, ya que es brasileño, y una mujer va traduciendo simultáneamente, pero para los hispanohablantes es muy fácil entenderle. Me gustó mucho, pero me recordó bastante a la terminología que los psicólogos utilizamos en nuestra profesión, o para hablar entre profesionales. Lo comenté tímidamente con un asistente a la salida, y me dijo, “ah! Es que Brenbaba es también psicólogo”. Se notaba.

• A la salida me junté con el español y el italiano que conocí el día anterior y me percaté de ciertas normas de las que no había sido consciente hasta el momento. No hablar, no mostrar afecto, y evitar el contacto físico. Me sentí un poco mal al darme cuenta que el español me había dado dos besos a modo de saludo, cuando es algo que no se debe. Sobre todo porque él sabe las normas, pero dijo “que a él eso le da igual”. Yo hubiera preferido respetar las costumbres del sitio. Pero ante el desconocimiento, a veces haces algo inadecuado. Ahora ya lo sé.
• Fuimos a comer junto con otra española y u a brasileña al restaurante que de Brenbaba, en el que voluntarios del Ashram sirven la comida. Un poco más caro que los sitios locales. Un plato no muy abundante con mezcla de habichuelas, arroz y brócoli 160R o el. Que lleva sopa además 250R. Lo consideré como lo que es: recaudación para el ashram. Viven de donaciones y de lo que la gente aporta a los cursos. No me pareció mal.
• Durante la comida la chica española nos explico su experiencia en esas semanas en Rishikesh y como “había sido tocada profundamente por el maestro” (lo pongo entre comillas porque es literal. No por ironía). Estaba en un éxtasis y nos contaba con fervor lo que había sentido. Yo, pese a que respeto todas estas manifestaciones, o no soy tan espiritual o no estoy tan familiarizada con todo lo que ello implica... Y en algún momento la conversación me sobrepasó. Pero escuche con mucho agrado su las experiencias, puesto que de todo se aprende y todo cala de una u otra forma.
• De ahí fuimos al Ganga (Ganges para nosotros) a relajarnos. Decidí darme un baño. Por respeto, y sobre todo por no exponer mi cuerpo en una cultura en la que el cuerpo se considera especialmente tabú, nos bañamos con ropa. Me puse una falda y me metí al agua. Estaba congelada! Estuve unos minutos dentro... Pero casi no siento las piernas! Si no focalizabas el dolor en ellas y te centrabas en admirar la belleza de las montañas que nos rodeaban, el dolor casi desaparecía y me encontraba en paz. (¿Sería meditación? Haha).
• Luego nos quedamos charlando en las grandes piedras que hay a la orilla. Dos mujeres, también españolas, de valencia se nos acercaron. La verdad me cayeron muy bien. Ellas también iban a ir a la sesión de YOGA gratuita en el Ashram de Brenbaba, así que fui con ellas.
• Estuve muy a gusto en la clase. Hice lo que mi cuerpo me permitió, ya que era como la 3ra vez en mi vida que hacía yoga. Yo no entiendo nada de nada de las diferentes modalidades, pero mis compañeras, que son profesoras, me explicaron que lo que hicimos era bastante diferente porque en cada postura teníamos que aguantar la respiración el máximo tiempo posible. Creo que se llama AGAMA YOGA. A la vez nos iba explicando su relación con cada uno de los chacras y trabajamos sobre todos ellos.
• Tras la clase habíamos quedado de nuevo con el español y el italiano y fuimos a cenar a la GERMAN BACKERY, con vistas al río. Pedi un panner butter masala y plain rice que les quedó exquisito. Aunque es un sitio que tiene muchos platos de comida occidental, también sirven algún plato indio. Habían frito el queso, y parecía hasta carne. El sabor espectacular. La cena tea scurrió con un conversación muy interesante que hizo que reviviera pequeñas ilusiones y retomara la ilusión por futuros proyectos.
• Hablamos de hacer un trekking al día siguiente con las dos valencia as. Quedamos en vernos a las 8:30 y de ahí me fui al hotel, que se habían hecho ya casi las 11... Y en Rishikesh, aunque muy seguro, es todo taaaaan oscuro e inhóspito que da apuro volver a esas horas.
A dormir!