Nos levantamos temprano, sobre las seis y media. Recogimos las cosas y como aun no habían abierto la recepción pecamos de mala fe y nos fuimos sin pagar, no había horario de apertura y tampoco íbamos a estar una hora esperando. Pasa lo mismo que en muchos camping, si llegas tarde al camping y te vas temprano puedes hacer un simpa fácil. Total no llegamos a estar en el camping ni 10 horas...
Desayunamos en una parada que había de camino y tras el desayuno en 20 minutos nos plantamos en Bergen.
El aparcamiento en Bergen es una historia y lo que recomiendan en internet es aparcarlo en el parking de la estación de autobús, todo el día cuesta unos 15 euros. Lo aparcamos ahí y comenzamos a ver la ciudad.
TRACK RUTA BERGEN
Bergen es pequeña pero muy cuidada y bonita. Hay cultura de grafiti y se ven algunos chulos e incluso alguno de grafiteros famosos que están protegidos. La ruta por la ciudad es para tomársela con calma porque si no las despachas rápido.

Recorrimos la zona universitaria, el lago de la ciudad, fuimos hacia el Nordens Park con su famoso Tótem y unas vistas muy bonitas. Del parque nos dirigimos hacia el centro por el puerto, hay algunas zonas desde las que se pueden tomar buenas fotos del puerto con Bryggen de fondo, ahí estuvimos un buen rato haciendo algunos timelapse y descansando.

En el centro de Bergen se encuentra el mercado que se llama “Fish me”, está cubierto y al lado un mercado en la calle. Está muy bien pasear por él y ver la cantidad de variedad que está a la venta y cómo la venden. La gran mayoría del personal es español por lo que no hay ningún problema. Se puede encontrar todo tipo de pescado y marisco que te lo preparan allí mismo, hay incluso carne de ballena.
Después de pensarlo nos decidimos a probar la carne de ballena y pedimos una especie de hamburguesa de ballena, 15 euros… Una vez es una vez. La carne estaba buena pero tampoco es para repetir, es de color negro y tiene un sabor parecido al hígado pero no tan fuerte. Una vez que nos quitamos la tontería de probarla y tras pasar un rato mirando el ambiente continuamos recorriendo el mercado. En algún puesto dejan probar productos de forma gratuita, probamos el salchichón de alce, de reno y de ballena… los tres sabían prácticamente igual al estar tan especiados.
Del mercado, siguiendo el puerto, llegamos al famoso barrio de Bryggen, motivo por el cual es patrimonio de la humanidad la ciudad de Bergen. La verdad que está bonito pero a mí no me terminó de convencer, está totalmente restaurado debido a un gran incendio que sufrió y todos los bajos son comercios turísticos que se cargan el encanto de la zona.


Tras marear un rato fuimos al parque de la fortaleza de Bergenhus, no pasamos a ningún museo pero el paseo por el parque merece la pena. Volviendo pasamos por el funicular, no sabíamos si subir o no pero al ver la cola que había para subir se nos quitó la duda. Ya puede ser muy bonito desde arriba que no nos merecía la pena hacer la cola esa y encima pagar por subir. Pasando del funicular estuvimos un rato callejeando sin rumbo hasta las cinco de la tarde.

Al día siguiente teníamos que estar en Flam así que cogimos el coche y fuimos dirección Flam. El camino es precioso e hicimos varias paradas para comer algo y disfrutar del entorno. Paramos en un lago muy bonito para tomarnos un te y en un par de zonas de descanso en la que la carretera bordea el fiordo Sorfjorden y que eran realmente espectaculares.

Después de la parte en la que se bordea el fiordo se pasa a una zona de lagos, paramos a merendar en un área de descanso en un lago que se llama Vangsvatnet. El agua estaba totalmente calma y el lago era un espejo, estábamos solos en unos bancos al lado del lago que, debido a la cantidad de agua que había, estaban dentro del mismo lago pero uno podía sentarse sin mojarse.

Teníamos pensado hacer la carretera que serpentea hasta Gudvangen pero cambiamos el estar allí un buen rato sin prisas y coger luego el túnel en vez de la carretera. Rocio se animo incluso a mojarse los pies, imaginaos como está el agua de fría siendo agua de deshielo.
Después del lago seguimos para Flam, atravesamos el túnel que evita tener que serpentear y una vez sales del túnel el paisaje es increíble, la carretera discurre bajo un valle de paredes altísimas todo lleno de cascadas. Precioso, nos gustó tanto la zona que vimos un camping justo en frente de una cascada que era imposible no quedarse ahí, estábamos a 20 minutos de Flam así que estaba bien.

El camping se llama "Gudvangen camping", para mi es el más bonito de los camping en los que estuvimos. Tiene buena zona de acampada, wifi, cocina, área con columpios, minigolf... y el entorno. Nos costó 20 euros. Cenamos pasta (Para variar) Después de monear, sobre las 23 y con bastante luz nos fuimos a dormir.