Con lo agustito que estaba yo en la cama va mi madre y me despierta “que son las ocho a desayunar” y yo pensando “no vale, quiero el comodín de la llamada o lo que sea que valga para eso ¿Y te puedes creer que me tocó levantarme? Total que tuve que bajar a desayunar con tan mala suerte que también estaban unos Indios me hubiera dado igual pero eran tipo “Indio cochino mal educado” de los que da asco como dejan la mesa y se tiran eructos.
Al terminar nos fuimos al pueblo a ver los templos budistas y sobre todo el de Mahabohi que es dónde está el árbol en el que Budha alcanzó la iluminación y es patrimonio de la UNESCO y Pues bueno ocurrió un milagro y gordo porque la entrada era gratis pero para todos no sólo para los indios.

Entre eso, el templo que es muy bonito con muchas estupas y un precioso Buda, y que todo está lleno de monjes con túnicas color azafrán uno se piensa que si está en la India o no, porque a mí me recordaba a Tailandia o Laos. Definitivamente sí que estamos en India porque todo mundo te quería guiar y era porque son buena gente que no lo dudo pero, no sólo se les veía esa intención…….Por si acaso nos fuimos con un monje que nos fue enseñando las enseñanzas que Buda fue predicando y las estupas y el árbol y luego se puso a rezar con nosotros. Nos dijo que si le dábamos algo para encender unas velas por nosotros mi padre le dio cien rupias y el mojen con todo el morro del mundo “no 500 que las velas son muy caras” fin de la conversación 100 rupias y es lo que hay. Lo de los monjes pedigüeños ya lo sabíamos por los viajes anteriores, serán monjes pero tienen una cara: todos llevan móviles y te dan pulseritas y cosas y te piden donativos y en Tailandia y Laos no pagan en los tuctuc y tienen asiento reservados en el metro, en el sky line, en el aeropuerto, vamos que mal mal no viven.

Bueno el templo muy bonito, un sitio muy agradable. Había grupos de gente meditando con los ojos vendados. Otros haciendo postraciones, otros dándole la vuelta al templo. (hay que darle tres vueltas en el sentido de las agujas del reloj) todo muy limpio y con olor a incienso y muchas flores y mesas con donaciones. Dulces, incienso y flores y llegaban los monjes y lo que les gustaba se lo quedaban.

Casi todos llevan un bolso de tela naranja y dentro un cuenco grande y van cogiendo lo que la gente les da.
Hemos estado mucho tiempo dentro. El árbol es enorme y está muy protegido, todos los mojes te querían dar una hoja del árbol, a cambio de una donación, claro así que nosotros hemos cogido las que se estaban cayendo al suelo y además nos aseguramos que son auténticas.

Resulta que este no es el árbol original, porque el emperador Asoka era budista y se pasaba el día rezando en el árbol así que su mujer decidió echarle veneno al árbol para que se muriese pero la hija de los dos, cogió una rama y se la llevó a Sri Lanka antes de que el árbol se muriese y la plantó allí y el árbol que ahora hemos visto es de una rama del de Sri Lanka. ( Estas son las cosas que digo yo que cada religión tiene lo suyo), el caso es que debajo del árbol se estaba muy bien.


Cuando ya hemos estado hartos de ver el templo y hacerle fotos, por cierto sólo se puede pasar cámara de fotos no móviles, los tienes que dejar en una taquilla gratis, nos hemos ido.

Al salir del templo vuelta a la India, niños venga a pedirte dinero pero en plan muy pesado y otro vendiendo Budas y otro pájaros para soltarlos. Nosotros sólo queríamos comprar pulseras tibetanas de madera de sándalo y resulta que pedían por ellas 1000INR! No hace falta que diga que ni de broma.
Al final nos hemos parado en un puesto, hemos preguntado y 500INR el hombre que mira que es sándalo de verdad y mira como huele y no sé qué y ya mi madre le dice riéndose: mírame tú a mí ¿de que me ves cara? 6 pulseras por 400INR y mucho es. Total, las seis pulseras 400INR. También le hemos comprado un collar tibetano, ya puestos.
Y luego ha llegado nuestra surprise: en Bodhgaya hay 7 eleven! El supermercado al que siempre íbamos en Tailandia porque tenía batidos y granizados muy baratos y buenos.
Este no tenía batidos pero sí kit kat y un montón de tipos de incienso y de té, así que hemos comprado de todo.
Con un calor insoportable hemos decidido ir al hotel a ducharnos, comer y descansar para seguir viendo templos por la tarde.
Por la tarde ha llovido un poco pero no tanto como ayer, con paraguas se estaba perfect. Hemos ido al Buda gigante, al templo Japonés, Tailandés, Chino y el que más me ha gustado: el de Buthan. Precioso. Y allí un pesao venga a hacerse fotos con mi madre y ya le ha dicho: ala ya, se acabó que te las cobro.
A las seis ya estaban cerrados casi todos los templos y era casi de noche así que hemos ido otra vez al templo de Mahabodhi para verlo iluminado, nos hemos tomado un lassi, hemos hablado con monjes y vendedores que nos habían visto pasar que de dónde éramos, que si nos gustaba Bodhgaya que si éramos budistas, lo normal. Hemos comprado banderas tibetanas y ya cansados a dormir que mañana volvemos a Vanarassi para después ir a Agra.
¡Oh! el viaje se está acabando. Tengo ganas de ver a mi parra Jaqueline, pero también me da pena que se acabe.
