El desayuno fue el mejor de todo el viaje con diferencia, muy completo y con muchas delicatessen.
Habíamos quedado con los de MarSol para que nos recogiesen a las 10.00 en la puerta del hotel y allí estuvimos puntuales, pero el tiempo pasaba y no llegaban, al final aparecieron casi a las 11. Es lo que tiene de malo este tipo de transporte, que como tienen que ir recogiendo a la gente por los hoteles, se pierde mucho tiempo. Por suerte, nuestro hotel era el último y desde allí salimos directos para Cartagena. El viaje es largo, son casi 4 horas de viaje y hace una parada a la mitad, para ir al aseo y tomar algo. Yo iba encogida entre dos personas y tras la parada de descanso, el conductor me ofreció ir en el asiento del copiloto, acepté y la segunda parte del viaje fui muchísimo más cómoda y, además, charlando con el conductor, que era de Cartagena y me aconsejó sitios para ir, restaurantes, etc.
Al llegar a Cartagena no nos pudieron llevar hasta la puerta del hotel porque estaba en una de las callecitas estrechas del centro y no podían entrar con el minibús, así que tuvimos que bajarnos en una de las entradas de la muralla y tomar un taxi hasta el hotel (8.000cop, 2€)
El hotel que habíamos reservado era Hotel Casa de los Puntales (592.200 cop, 170€ 3 noches desayuno y Wifi incluidos). Era un hotel sencillito, pero lo habíamos escogido porque estaba dentro de la ciudad amurallada en una casa típica colonial que era lo que queríamos. Había que subir una escalera empinada para llegar a las habitaciones, un piso más arriba estaba la terraza donde servían el desayuno y también una zona con unas poquitas tumbonas y algo parecido a un jacuzzi que parecía no utilizarse mucho.

Nuestra habitación estaba muy bien, era amplia, bien decorada y tenía un pequeño balcón que daba a la calle.

Lo peor era el baño que era muy pequeñito, pero por lo menos había agua caliente. Si vais a viajar a Colombia, tened presente que muchos hoteles no tienen agua caliente, así que, si esto es importante para vosotros, enteraos bien antes de reservar.

Una vez acoplados, salimos a pasear por las calles de Cartagena y a buscar un sitio para comer. La mayoría estaban ya cerrados porque eran casi las 4 de la tarde y al final comimos en la terraza de un restaurante en la Plaza de Sto. Domingo por 115.000cop (33€) Ahí ya empezamos a notar que Cartagena era más cara que los otros lugares donde habíamos estado.

Después de comer seguimos dando un paseo por la ciudad, la verdad es que todo lo que veíamos nos estaba encantando, Cartagena tiene algo que la hace muy especial.
Vimos que había muchísimos restaurantes con encanto, hoteles boutique, tiendas coquetas, ropa bonita
Cartagena es enorme, tiene su zona moderna con rascacielos, pero sin duda, la parte más bonita es la ciudad amurallada, que solo ocupa una pequeña parte de la ciudad. Los grandes hoteles están en la zona de playas de Bocagrande o La Boquilla y hay hoteles más modestos en el barrio de Getsemaní que está frente a la ciudad amurallada saliendo por la puerta de la Torre del Reloj. Te recomiendan que no salgas de la ciudad amurallada porque es lo más seguro para el turista, pero en ocasiones salimos y no vimos nada raro.
En nuestro paseo salimos a la muralla justo cuando estaba cayendo el sol y nos quedamos para presenciar un mágico atardecer en un marco incomparable de murallas y cañones y con la moderna Cartagena de fondo.

Tras la puesta de sol volvimos al hotel, nos arreglamos y salimos a cenar a un restaurante que estaba muy cerquita del hotel, Juan del Mar, en la Plaza de San Diego. Esta es mi plaza preferida de Cartagena. A un lado la iglesia de San Diego, enfrente el lujoso hotel Sofitel Legend Santa Clara, en el centro jardines y a los otros dos lados, restaurantes y cafés con encanto. Esta plaza es también uno de los puntos de partida de los coches de caballos.
El restaurante Juan del Mar nos gustó mucho. No es muy grande así que es mejor reservar. Cenamos dentro porque la terraza es más bien para bebidas. Está decorado con mucho gusto y tiene actuaciones en directo. La comida muy buena y muy bien presentada y el servicio excelente. La cena de los dos con botella de vino nos salió por 246.000cop, unos 70€ (los precios de Cartagena ya se van pareciendo a los de Europa)

Después de cenar nos fuimos dando un paseo hasta La Vitrola, un local con mucha solera donde van famosos y políticos, había leído que era un buen sitio para tomar una copa escuchando una orquesta que toca música cubana, pero cuando llegamos estaban a punto de cerrar y la orquesta ya había terminado la actuación, aun así nos tomamos la copa (30.000cop 9€). Tiene portero y normas de vestimenta, no se puede entrar en pantalón corto, al menos los hombres.
Volvimos paseando al hotel y a dormir que mañana lo dedicaremos a patearnos la ciudad.
. Mis estrellitas para ti. Un saludo