Ohhhh…. Pompeya…la bella y misteriosa Pompeya. Que ganas teníamos de llegar y visitarla.
Yo personalmente, tenía muchas ganas de visitar Pompeya. Había buscado un B&B bien situado para dormir y al día siguiente visitar las ruinas. La idea inicial era quedarnos solo una noche, pero una vez llegamos decidimos en alargar otra noche más.
Llegamos al “B&B Il Vecchio Fauno” donde habíamos elegido una habitación de luxe con cama extra grande y le preguntamos al responsable si tenía disponibilidad para una segunda noche pero nos dijo que no tenía más noches disponibles pero que tenía un apartamento de similares características y que nos lo dejaba a “buen precio”. Aceptamos, y cuando fuimos (después de caminar una eternidad) nos quisimos morir. Era horrible. Era una casa vieja, lúgubre, en un tercer piso sin ascensor, abandonado, con las persianas rotas, sin agua caliente....pero ya era muy tarde, estábamos hambrientos, cansados, la ocupación hotelera de Pompeya estaba hasta los topes...nos quedamos y pasamos una noche horrible. Yo no dormí nada. Total, que al día siguiente nos fuimos y la nota desagradable es que nos pretendía cobrar más dinero del pactado porque habíamos reservado para 2 noches. ¡Menudo morro!
Pero a lo importante: Pompeya.

No voy a relatar nada sobre la historia de Pompeya porque hay muchísima información en todas partes (internet, guias, tv…) aunque sí que recomiendo leer o ver alguna cosa antes de visitarla para así poder tener aún más, la sensación de hacer un viaje al pasado.
Las ruinas son impresionantes. Son el vivo ejemplo de una ciudad romana en el siglo I. Además, se sabe que gracias a la erupción del Vesubio, Pompeya se mantuvo, con el paso de los siglos, en un perfecto estado de conservación.
Nosotros visitamos (y por tanto os recomendamos): El Lupanar (prostíbulo), el Templo de Apolo, la Casa del Fauno, el gimnasio y el Anfiteatro, entre otros muchos y variados lugares. Es un lugar para pasar horas y horas, eso según el gusto del consumidor. Nosotros estuvimos desde que abrieron por la mañana hasta bien pasado el mediodía y tuvimos muchísima suerte porque no hacía mucho calor y pudimos pasear sin sudar la gota gorda pero, aquello, en pleno verano tiene que ser un horno.

Al acabar, fuimos directos al B&B para irnos de Pompeya y nos quedaba pendiente la visita al Vesubio y Herculano.
Nuestra idea inicial era visitarlo al día siguiente pero como habíamos tenido los problemas con el alojamiento y no nos quedábamos, pues no sabíamos cuando podríamos visitarlo.
Cogimos las maletas y la moto. Y primer cambio de planes, nos saltábamos el Vesubio y Herculano y nos íbamos directos hacia la Costa Amalfitana, concretamente a Salerno. Comentar que desde este momento, nuestro plan de ruta inicial ya lo modificamos y fuimos improvisando los lugares en función de si nos gustaba o no el lugar donde estábamos y de los días que nos iban quedando.