La idea era despertarse a las 6:00 para tratar de visitar el lago O’Hara sin que fuera una paliza excesiva, pero…. Nos quedamos dormidos y nos despertamos a las 7:15, tarde para el plan. Ya aprovechando que en España era la hora de comer, hice una videollamada para hablar con mi familia…. Y es que aquel día era nada más y nada menos que mi 31 cumpleaños. Después descansamos un rato más y cuando nos levantamos desayunamos yogur, plátano y cookies.
No llovía, pero el cielo estaba gris, lo que será la tónica para los próximos días según habíamos visto…. Ya habíamos agotado el cupo de suerte. Llegamos al parking de Emmerald Lake hacia las 10:30 y 10:45 y ya estaba repleto, nos costó un par de vueltas encontrar sitio. Este lago es otro de los puntos más famosos de las rocosas Canadienses por el color de sus aguas y la belleza del entorno que lo rodea. Lamentanlemente en nuestro caso con el cielo encapotado, no pudios apreciarlo en todo su esplendor, es por eso que no ocupa uno de los grandes puestos en nuestra memoria, pero reconocemos que para aquellos que lo visiten con día soloeado debe ser todo un espectáculo.

Nos acercamos a sus aguas por distintos puntos aprovechando para tomar fotos cuando despejaba un pelín. Se puede rodear completamente pero en principio no es algo que merezca especialmente la pena, así que hicimos algo menos de un cuarto y luego volvimos al punto de inicio para fotografiarlo desde el puente.

Fue allí cuando entablamos conversación con una pareja de jubilados de Arizona de lo más afable. De verdad que la gente que encontramos por allí fue muy amable y campechana en todo momento.
Con la visita hecha, regresamos al coche, tomamos un snack de media mañana y paramos en Natural Bridge, que estaba de camino hacia la carretera principal. Como su propio nombre indica, es un puente que el agua ha excavado de forma natural en la roca y que con los años se convertirá en una gargante.

Después fuimos a las Takkakaw Falls. Aún no lo sabíamos, pero íbamos a visitar uno de los lugares que más nos gustaron del viaje.

El parking también esaba concurrido pero aparcamos con más facilidad. Desde allí, hay un camino fácil y sin elevación de aproximadamente un kilómetro y medio hasta la casacada, aunque ya desde casi el inicio la ves a lo lejos y promete ser la maravilla que es. Y claro, cuando llegas ya alucinas.

Desde abajo, notábamos el agua en plan aspersor, pero no nos importó y quisimos acercanos algo más para disfrutarlas al máximo.
A la vuelta, nos sorprendió que en los merenderos junto al parking había familias disfrutando de auténticos banquetes con carne y barbacoas portátiles. Es alucinante lo preparados que van estos norteamericanos.
A continuación hicimos una parada en un punto llamado “Meeting of the Waters”, dnode confluyen as aguas de los ríos Amiskwi, Emmerald y Kicking Horse. Es curioso porque las aguas de cada río son cada una de un color debido a los materiales que arrastran y la procedencia de los mismos. El terreno estaba un poco impracticable porque debía haber llovido el día anterior (de hecho me estuccí y me dí un buen golpe en la espinilla con un tronco al bajar a la orilla), y lo ideal hubiera sido poder haberlo visto desde pun punto más elevado, pero pudimos apreciar el contraste.

Nada más volver a la carretera vimos que pasaba un tren por las vías cercanas, lo que nos obligó a acelerar bastante para llegar a nuestro siguiente destino, los Lowe Spiral Tunnels. Estos túneles son una interesante obra de ingeniería que se hizo a finales del siglo XIX y principios del XX para que los trenes salvaran la enorme pendiente del lugar, de manera que un mismo e interminable tren se ve entrar y salir del túnel a la vez. Los trenes pasan varias veces al día sin horario concreto, por eso cuando lo vimos a la altura de Field aceleramos para no perdérnoslo.
Llegamos con tiempo de sobra porque los trenes por esos lares circulan realmente lentos, así que pudimos ver el curioso e interminable giro de este larguísimo tren al tiempo que aprendíamos sobre la historia del lugar leyendo los paneles informativos que allí se encuentran.

Justo cuando terminamos, empezó a lloviznar y nos refugiamos en el coche a comer tranquilamente. El menú era sticks de zanahoria con curry de coco y unos bocatas de bacon y cheddar en un pan de molde riquísimo. Nos supo todo a gloria.
Esperamos un rato y cuando amainó, volvimos dirección Golden para tratar de hacer el trekkingde Hodoos Creek pero no iba del todo convencida. Es un trail en el que el riesgo de encontrar osos es algo más elevado y cuando llegamos al parking, vimos sólo 1 vehículo aparcado y una cuerda cerrando el camino con el cartel de aviso, ni nos lo pensamos. Anulábamos el plan e íbamos adelante con el siguiente, que eran las Wapta Falls.
Para poder acceder hubo que hacer un cambio de sentido porque nosotros íbamos en dirección Golden y no vimos desvío ninguno, así que tocó hacer una pirulilla en cuanto tuvimos ocasión. Aparcamos en el parking con bastantes pocos coches también, unos 8 o 10 a lo sumo, y comenzamos el estrecho camino bordeado de árboles y maleza sin apenas cruzarnos con gente, así que yo fui todo el camino alerta, hablando altyo y poniendo música en el altavoz del móvil, por si acaso.
El camino es sencillo, con algo más de elevación al final. Son unos 2.5 km hasta llegar a las cascadas, que son bastante impresionantes por su caída, caudal y sobre todo anchura.

Haciendo un poco el cabra se podía llegar hasta abajo para verlas de frente, pero nos conformamos con verlas desde las alturas.

Depsués de un rato por la zona, nos enganchamos a un grupo de 4 (ellos unos metros más adelante) para volver algo más tranquilos (o tranquila yo, más bien). Con 5km recorridos nos pesaban un pelín las piernas pero como ya habíamos cumplido con el intinerario del día, regresamos a Golden donde nos dimos una ducha calentita que siempre sienta bien.
Aprovechamos para ponernos un poco al día con las redes sociales y hacer la comida para el día siguiente, que volverían a ser unos ricos bocatas como los de hoy. También dimos un paseo por los alrededores del hotel, donde lo más destacable era el Kicking Horse Pedestrian Bridge, un puente de madera hecho por la comunidad.

Para comprar algo más de comida fuimos al supermercado local Save on Foods. A ver si había algo más de variedad y con precios más bajos, pero lo cierto es que no encontramos gran cosa. Aún así compramos unas manzanas y unas latas de atún con abrefácil, más pan y agua. Todo nos costó 11.75$ CAD.
Por esas horas el tiempo se puso horrible. Una tormenta de aúpa con el agua cayendo a cantarós y relámpagos por aquí y por allá, sabíamos que disfrutar del día siguiente con ese panorama no iba a ser posible pero no por ello íbamos a dejar de cumplir con el objetivo.
Para celebrar mi cumpleaños, decidí invitar a cenar a uno de los muchos grills el pueblo, concretamente a Pit Bros BBQ. Allí pedimos agua un costillar entero con patatas y maíz y una hamburguesa de pollo barbacoa al grill con patatas y una increíble NY Cheesecake. Estaba todo delicioso, pero especialmente las costillas, muy sabrosas y tiernas y la tarta, además las raciones eran muy generosas. La cuenta, teniendo en cuenta el 15% de propina, ascendió a 65$ CAD.

Con la lluvia ún sin dejar de caer, pasamos a llenar de nuevo el depósito, esta vez por 40$ CAD y nos fuimos a dormir porque al día siguiente sí que nos tocaba buen madrugón sin excusas. Mis 31 no habían estado nada mal.
GASTOS DEL DÍA PARA DOS PERSONAS
- Compra: 11.75$ CAD
- Cena: 65$ CAD
- Gasolina: 40$ CAD
Total gastos del día: 116.75$ CAD (80,65€)