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Al igual que el día anterior, decidimos no desayunar en el hostel y para las 8h ya estábamos en ruta. Nos despedíamos de Strandhill con muy buen sabor de boca, así que cargamos todo el equipaje en el coche y nos pusimos en marcha. El día había amanecido con el cielo totalmente despejado con tan sólo 9 °C de temperatura.
Paramos en la misma gasolinera del día anterior a comprar el desayuno. Zumo, hot chocolates y unos croissants por 14,5€.
De camino a nuestra primera visita programada del día, hicimos un pequeño alto cuando vimos la señal de la Iglesia de St. Columba’s donde se encuentra la tumba del conocido poeta y dramaturgo irlandés William Butler Yeats.
Paramos en la misma gasolinera del día anterior a comprar el desayuno. Zumo, hot chocolates y unos croissants por 14,5€.
De camino a nuestra primera visita programada del día, hicimos un pequeño alto cuando vimos la señal de la Iglesia de St. Columba’s donde se encuentra la tumba del conocido poeta y dramaturgo irlandés William Butler Yeats.

Aprovechamos que era gratuito el acceso para entrar a echar un vistazo al interior. Esta iglesia de estilo neogótico fue construida en 1809 financiada por una entidad ligada a la iglesia y con nombre muy curioso, Board of First Fruits. Algo así como ¿Junta de las primeras frutas?

Tras la breve visita, seguimos hasta llegar a Donegal con la intención de visitar el castillo. No dispone de parking propio así que tuvimos que aparcar en la calle poniendo el consiguiente ticket de aparcamiento. Como no sabíamos el tiempo que nos iba a llevar la visita, pusimos 3 horas de parking (1,50€). La entrada al castillo cuesta 5€ y es válida la tarjeta OPW.


El castillo de Donegal fue la residencia principal de la familia real de los O'Donnell, que gobernó el Reino de Tir Chonaill desde el año 1200 hasta 1601. Fue construido sobre una curva del río Eske por razones defensiva y así el rio lo protegía por ambos lados. El sitio pudo haber sido utilizado para un fuerte vikingo en los siglos IX y X.

La casa-torre ha sido restaurada y se eleva sobre la casa solariega. Los documentos históricos mencionan la “Torre nueva” en 1563 pero se sabe que Red Hugh O’Donnell, el primer príncipe de la dinastía, edificó un castillo allí en 1474, por lo que se cree que ese año puede haber sido el año de construcción.

La casa solariega fue añadida en 1623. Tiene una escalinata de madera que lleva al primer piso. Los techos, hechos completamente en madera, son llamativos. Se piensa que la puerta gótica y algunas de las piedras del edificio se pudieron coger de las ruinas de un convento franciscano cercano.
Los escalones de la escalera de caracol son desiguales para que tropezaran los espadachines enemigos. Los peldaños suben hacia la derecha porque los O’Donnells eran diestros y esto les daba más espacio para abatir a sus enemigos.
Como fuimos de los primeros en entrar, tuvimos la suerte de estar prácticamente solos durante la visita, así que pudimos leer los paneles explicativos (en inglés) tranquilamente y sacar fotos a nuestro aire.
Los escalones de la escalera de caracol son desiguales para que tropezaran los espadachines enemigos. Los peldaños suben hacia la derecha porque los O’Donnells eran diestros y esto les daba más espacio para abatir a sus enemigos.
Como fuimos de los primeros en entrar, tuvimos la suerte de estar prácticamente solos durante la visita, así que pudimos leer los paneles explicativos (en inglés) tranquilamente y sacar fotos a nuestro aire.


A las 11h terminamos la visita y como teníamos tiempo de aparcamiento, dimos un paseo por el centro de la ciudad y aprovechamos para comprar la comida del día (12,05€).
Nuestro siguiente destino fue el Dolmen de Kilclooney More, cerca de Ardara. El dolmen es un buen ejemplo de una tumba neolítica. Datados hace 4000 años, fueron construidos por habitantes que cultivaban la tierra y vivían de la ganadería. Las tumbas de portal son los primeros ejemplos de entierro colectivo. Su tamaño indica que representan el lugar de entierro de un miembro importante de la comunidad.
La visita al dolmen es gratuita y en el centro de información te dan una hoja explicativa (en inglés) para poder entender mejor cómo vivían y las costumbres de los habitantes de aquella época.
Una cosa a tener en cuenta es que el dolmen está en terreno privado, aunque los dueños dejan pasar por su terreno para que los visitantes pueden disfrutar del dolmen. Eso sí… piden respeto y cuidado para sus tierras.
El trato con las personas que nos atendieron en el centro de información fue exquisito. Es un centro comunitario y cuentan con baños. No tenemos claro sí son públicos o no, pero a nosotros nos dejaron utilizarlos tanto al principio cuando llegamos, como antes de marchar.
Nuestro siguiente destino fue el Dolmen de Kilclooney More, cerca de Ardara. El dolmen es un buen ejemplo de una tumba neolítica. Datados hace 4000 años, fueron construidos por habitantes que cultivaban la tierra y vivían de la ganadería. Las tumbas de portal son los primeros ejemplos de entierro colectivo. Su tamaño indica que representan el lugar de entierro de un miembro importante de la comunidad.
La visita al dolmen es gratuita y en el centro de información te dan una hoja explicativa (en inglés) para poder entender mejor cómo vivían y las costumbres de los habitantes de aquella época.
Una cosa a tener en cuenta es que el dolmen está en terreno privado, aunque los dueños dejan pasar por su terreno para que los visitantes pueden disfrutar del dolmen. Eso sí… piden respeto y cuidado para sus tierras.
El trato con las personas que nos atendieron en el centro de información fue exquisito. Es un centro comunitario y cuentan con baños. No tenemos claro sí son públicos o no, pero a nosotros nos dejaron utilizarlos tanto al principio cuando llegamos, como antes de marchar.



Apenas se tarda 10 minutos en llegar hasta el dolmen. Lo único que hay que tener en cuenta es que, si ha llovido recientemente, te puedes encontrar con las campas encharcadas.
Aunque hay un dolmen más pequeño, el más espectacular consta de una piedra de más de 4 metros soportada por tres piedras colocadas de manera vertical. Las dos más grandes miden 1,8 metros y la más pequeña, 1,3 metros.
Aunque hay un dolmen más pequeño, el más espectacular consta de una piedra de más de 4 metros soportada por tres piedras colocadas de manera vertical. Las dos más grandes miden 1,8 metros y la más pequeña, 1,3 metros.


Tras la visita al dolmen, pusimos rumbo a la cascada de Assaranca, pero antes de llegar, nos llamó la atención y paramos a hacer unas fotos a unos mariscadores no muy lejos de la carretera. Terminamos preguntando y nos confirmaron que el cultivo era de ostras.


Al pasar por la cascada de Assaranca, el sol lo teníamos justo en frente y sacar foto, como que no era muy factible, así que aprovechamos para comer y continuamos hasta un poco más adelante llegando a los arenales de Maguera Strand, donde disfrutamos de un buen paseo por un entorno natural increíble, dunas y una playa interminable y solitaria.


Aunque no teníamos claro donde nos iba a llevar la carretera, seguimos unos cuantos kilómetros hacia delante y nos encontramos con unas vistas espectaculares del valle y también del lago Lough na lughraman.


Dimos la vuelta y regresamos por la misma carretera porque teníamos pendiente la foto a la cascada que era, en definitiva, a lo que habíamos ido hasta allí. Al acercarnos, el sol seguía demasiado arriba para nuestro gusto, pero decidimos sacar alguna foto de la cascada y de paso, de la bahía.

Recordábamos que en el viaje anterior habíamos pasado por la carretera panorámica R230 y Glengesh Pass y habernos encantado. Repetimos experiencia, aunque la carretera es estrecha, con curvas pronunciadas, las vistas desde el mirador son como dicen los anglosajones “breathtaking”.


Antes de ir en busca del atardecer en Slieve League, nos desviamos un poco hacia An Caiseal para poder los restos de una cruz celta en Gleann Cholm Cille. La cruz mide casi 2 metros de altura y está decorada con diseños tallados en ambos lados. Está datada alrededor de 700 o 800 a.c.

Dando un pequeño paseo por los alrededores nos encontramos con un paisano y un pequeño rebaño de ovejas. Nos acercamos al cercado porque nos parecía que estaba trabajando con ellas ya que le veíamos mover con mucha agilidad unas roñosas tijeras de grandes dimensiones. Le preguntamos sí le importaba que le grabásemos y tras darnos permiso nos fue contando que estaba vacunándolas y para ello, primero con una jeringuilla, introducía la vacuna por la boca y posteriormente les esquilaba la zona alrededor de la zona anal. A las ovejas no las veíamos nada convencidas, ¡normal! pero él no daba opción a escape. Le dejamos trabajar y nos despedimos para seguir nuestro paseo.
De camino a los acantilados vimos un montón de campos de turba, material utilizado como combustible para chimeneas y antiguamente también para cubrir los tejados de las casas por su alta impermeabilidad.

Sobre las 18h15 llegamos a Slieve League, uno de los acantilados más altos de Europa, con 600 metros de altura. Aunque los accesos nos fueron familiares (sigue habiendo una valla que hay que abrir para llegar al tramo final), ahora hay una zona de aparcamiento bien preparada que en 2006 no existía.


Como al sol todavía le quedaba un rato para ocultarse por el horizonte, dimos por paseo por la zona, fotografiando a la especie más numerosa de Irlanda, las ovejas, jejeje

También aprovechamos unos bancos que había por el paseo para hacer un picnic con las viandas que habíamos comprado en Ardara. Unos wraps, refresco y fruta por 12,08€.
Y cuando estábamos preparando la comida, nos empezamos a dar cuenta que, revoloteando por encima y alrededor nuestras cabezas, había un montón de mosquitos…de esos pequeños y puñeteros que se meten en cualquier orificio. Y ya sabéis que yo y los mosquitos no nos llevamos nada bien. ¡Siempre salgo perdiendo!
El atardecer lo disfrutamos con las mosquiteras puestas, lo que no evitó que me llevase algún recuerdo en forma de picotazo, mientras Anna, como pasa siempre, se fuese de rositas. Buscamos un par de encuadres diferentes mientras duró el ocaso, siempre moviéndonos con precaución por entre las rocas.
Y cuando estábamos preparando la comida, nos empezamos a dar cuenta que, revoloteando por encima y alrededor nuestras cabezas, había un montón de mosquitos…de esos pequeños y puñeteros que se meten en cualquier orificio. Y ya sabéis que yo y los mosquitos no nos llevamos nada bien. ¡Siempre salgo perdiendo!
El atardecer lo disfrutamos con las mosquiteras puestas, lo que no evitó que me llevase algún recuerdo en forma de picotazo, mientras Anna, como pasa siempre, se fuese de rositas. Buscamos un par de encuadres diferentes mientras duró el ocaso, siempre moviéndonos con precaución por entre las rocas.


Pasadas las 20h30 el sol estaba completamente oculto en el horizonte y dejó de iluminar los acantilados, así que recogimos todos los trastos y nos pusimos en camino hacia nuestro alojamiento, en Dungloe. Teníamos poco más de una hora de viaje.
A las 22h llegamos al alojamiento que realmente era un pub con habitaciones en el piso superior. No dispone de parking privado, pero no tuvimos problemas para aparcar en la calle, justo al lado del pub como nos habían indicado cuando contactamos con ellos para decirles una hora aproximada de llegada.
Tras hacer el check-in, nos fuimos a nuestra habitación a descansar. Aunque por pocos minutos, no conseguimos meternos en la cama antes de las 00h.
A las 22h llegamos al alojamiento que realmente era un pub con habitaciones en el piso superior. No dispone de parking privado, pero no tuvimos problemas para aparcar en la calle, justo al lado del pub como nos habían indicado cuando contactamos con ellos para decirles una hora aproximada de llegada.
Tras hacer el check-in, nos fuimos a nuestra habitación a descansar. Aunque por pocos minutos, no conseguimos meternos en la cama antes de las 00h.
*** final del día 14 ***
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Pero esta vez vamos con un amigo que no...