Enfilamos por la calle Obispo, en busca de alguna camiseta que comprar para nuestra hija, no vimos ninguna de su agrado, tampoco había mucha oferta.
En una tienda si que nos llamó mucho la atención unos zapatos...

Quedamos muy sorprendidos, eran como las avarcas típicas de Menorca, por muchos conocidas como Menorquinas.
La suela, era mucho mas delgada, la piel también mucha mas fina, pero lo que es la forma y estilo de modelo, tal cual nuestras avarcas menorquinas.
Cuando volví, se lo comenté a mi padre, que no se sorprendió tanto, me comento que en la época en que sus abuelos eran jóvenes, a finales de siglo XIX y principios del siglo XX, muchos Menorquines emigraron a Cuba en busca de fortuna. Los Menorquines dejamos parte de nuestro legado en Cuba, en forma de nuestro típico calzado.
No pude hacer menos que entrar en la tienda y preguntar por el nombre de esos zapatos, ellos lo llaman Neoyorkinas.
En ningún otro sitio de Cuba, encontré los zapatos, tan solo en esta tienda de la Calle Obispo.
Ya era el mediodía y queríamos probar los mojitos de La Bodeguita antes de irnos de La Habana.

No había nada de ambiente, había un grupo tocando en directo, pero allí tan solo éramos unos 12 turistas, subimos al piso de arriba a sentarnos un rato en una mesa y aprovechamos para firmar en la pared, allí arriba las paredes aún están sin muchas firmas, ya que creo lo han reformado no hace mucho, así que dejamos un mensajito de recuerdo, esperemos que dure unos cuantos años, antes de que vuelvan a pintar o reformar aquella sala.
Como digo, en parte muy bien que no haya aglomeraciones, pero por otra parte nos faltó esa alegría que comentan que tienen La Habana, en forma de música, baile etc... por las calles, en la calle de la bodeguita sobre las 14:00 cuando nos fuimos, prácticamente no había nadie.
Por cierto el mojito costó 140cups,
Antes de la pandemía, por lo que leí, venían a costar 5 cucs, que eran unos 5 euros, ahora con nuestro cambio callejero, no llegan a 2€.
Viva la desaparición del Cuc

En la Plaza de la catedral, nos captó un camarero, para ir a comer a su restaurante, que fue el Restaurante Rancho Luna, justo delante del de Doña Eutimia, un restaurante bastante recomendado en el foro, pero el chico del Restaurante Rancho Luna, nos cayó bien y también nos indicó que el restaurante tenía Wifi.
Al decirnos que tenía wifi, nos enganchó, pero en realidad, cuando en los restaurantes te dicen que tienen wifi, no quiere decir que tienen wifi gratis, como aquí en España, es que si tienes tu tarjeta de Etecsa, te puedes conectar a su wifi, pero claro, consumiendo tu tarjeta
Comimos muy bien y a buen precio, por fin pude probar la Ropa Vieja.

Después de comer, paseamos un poco mas por la ciudad y como siempre, encontramos colas en varias tiendas y camiones descargando la mercancía. Esto lo encontramos en varias ciudades a lo largo de nuestro viaje por Cuba.

Ya por la tarde, llegamos a nuestra casa para descansar un rato, mañana teníamos que desplazarnos a Viñales, de momento la casa en la que nos hospedábamos y La Habana nos había encantado.
