21/08/2022
La noche la hemos pasado del tirón, sin problemas de ruido, ni siquiera trenes. El destino de hoy es Talkeetna, pero antes pararemos en Denali State Park para realizar una ruta senderista, el Curry Ridge Trail, cuyo plato fuerte es unas vistas de muerte a la cordillera de Alaska y Denali.
Cuando asomamos la cabeza tras desayunar y recoger todo comprobamos de nuevo que ha llovido y que está totalmente nublado. Ains, qué cruz.
El sendero comienza cerca de K’esugi Ken Campground, al lado del mirador sur de Denali (milla 135) que se encuentra a 1 hora 20’ de donde nos encontramos. El camino a ratos lloviendo, a ratos sin agua.
Llegamos y tenemos un aparcamiento bastante amplio, pero donde solo hay un coche aparcado. Desde el parking salen un par de rutas, la Moose Flats Loop Trail, un senderito que no llega ni al kilómetro, accesible para personas con problemas de movilidad y la nuestra que viendo en el mapa que hay la han ampliado y ahora no es una ruta de ida y vuelta, sino tipo chupachups. Esto se debe a que esta zona es nueva y la están habilitando con el camping, un centro interpretativo, aseos y senderos por los alrededores, todo muy bien señalizado. Eso sí, por aparcar hay que pagar 5 dólares.
Y comenzamos la ruta. El primer kilómetro prácticamente plano, por un camino con grava amplio. Cruzamos un puente y la grava desaparece y empieza la cuesta. Esta primera parte es cerrada, típica de un bosque boreal y apenas tiene vistas. De todas formas, aunque las tuviera no veríamos nada porque hay bastante niebla. Los siguientes 2,8 kms son los que se llevan prácticamente todo el desnivel. El camino zigzaguea hasta que vemos el cruce de caminos. Nosotros seguimos por el de la izquierda, que es el sendero primigenio, por el de la derecha volveremos.
Como hemos ganado altura empezamos a tener algo de vistas. Además, las nubes/niebla se ha desplazado.
Seguimos subiendo y la verdad es que el paisaje de tundra alpina se ve muy bonito. Esto en un día claro tiene que ser maravilloso.


El final del camino estaba antiguamente en unas rocas prominentes con vistas a todos lados. Ya sabíamos que a menos 800 metros había un laguito, el 1787, pero es que ahora el nuevo sendero te lleva directamente a él y lo bordea ligeramente.


Yendo para el lago pasado el Rocky Knob que era el fin del antiguo sendero. Llegamos al lago 1787
Cuando vemos el lago y miro detenidamente me parece ver algo en una de las orillas. Utilizando el zoom de la cámara y ampliando compruebo que es un moose. Así que nos dirigimos por un caminito que se desvía del principal pero que te acerca a la orilla del lago.
No llegamos hasta la orilla, primero porque había que descender y con los árboles perdías de vista al moose que ya nos dimos cuenta de que no era uno, sino dos, y segundo porque la vegetación se espesaba y bueno, que hay osos por aquí…


Volvimos al camino principal tras estar un rato viéndolos. El nuevo camino es claro, pero una senda más estrecha. En la primera parte teníamos el lago a nuestra izquierda y luego giramos y empezamos a descender. Algunos tramos había tablas en el suelo ya que había zonas algo más pantanosas, pero en general toda esta nueva parte es una gozada para los sentidos.


Cuando llevábamos 9 kms es cuando conectamos con el antiguo sendero y ya fue descender hasta la cabecera del sendero tras realizar algo más de 12,5 kms. El desnivel total no llega ni a 350 metros, así que es una excursión que yo no me perdería en Alaska. Ni muy larga, ni dura, ni gente y con un paisaje estupendo en la parte alta (que es la mitad de la excursión) y con la posibilidad de fauna.
Comimos en el mismo aparcamiento y ya nos dirigimos para Talkeetna, que está a una hora.
Nuestro alojamiento el Talkeetna Inn Más que correcto, bien situado y algo caro, pero es que el pueblo lo es. Aquí nos atendió un muchacho mejicano superamable, el primero que nos habló en español y nos comentó que este año el mes de agosto estaba siendo un infierno de mal tiempo, que solo un día no había llovido. Qué nos vas a decir. También nos dijo que julio mucho mejor.
Tras ducharnos dedicamos el resto de la tarde a ver las tiendas de las calles principales, en búsqueda de regalos y acabamos en Denali Brew Pub que tras hacer cola porque estaba hasta los topes, cenamos una ensalada mi señora y yo un sándwich de carnaza que estaba buenísimo, todo acompañado de unas buenas pintas de cerveza.
Y tras ello al hotel. Al pub que el propio hotel tiene. Unas cervezas en la barra, hablando un rato con otro mejicano que había y despidiéndonos de esta aventura, que mañana parte el avión
Cuando asomamos la cabeza tras desayunar y recoger todo comprobamos de nuevo que ha llovido y que está totalmente nublado. Ains, qué cruz.
El sendero comienza cerca de K’esugi Ken Campground, al lado del mirador sur de Denali (milla 135) que se encuentra a 1 hora 20’ de donde nos encontramos. El camino a ratos lloviendo, a ratos sin agua.
Llegamos y tenemos un aparcamiento bastante amplio, pero donde solo hay un coche aparcado. Desde el parking salen un par de rutas, la Moose Flats Loop Trail, un senderito que no llega ni al kilómetro, accesible para personas con problemas de movilidad y la nuestra que viendo en el mapa que hay la han ampliado y ahora no es una ruta de ida y vuelta, sino tipo chupachups. Esto se debe a que esta zona es nueva y la están habilitando con el camping, un centro interpretativo, aseos y senderos por los alrededores, todo muy bien señalizado. Eso sí, por aparcar hay que pagar 5 dólares.
Y comenzamos la ruta. El primer kilómetro prácticamente plano, por un camino con grava amplio. Cruzamos un puente y la grava desaparece y empieza la cuesta. Esta primera parte es cerrada, típica de un bosque boreal y apenas tiene vistas. De todas formas, aunque las tuviera no veríamos nada porque hay bastante niebla. Los siguientes 2,8 kms son los que se llevan prácticamente todo el desnivel. El camino zigzaguea hasta que vemos el cruce de caminos. Nosotros seguimos por el de la izquierda, que es el sendero primigenio, por el de la derecha volveremos.
Como hemos ganado altura empezamos a tener algo de vistas. Además, las nubes/niebla se ha desplazado.

Seguimos subiendo y la verdad es que el paisaje de tundra alpina se ve muy bonito. Esto en un día claro tiene que ser maravilloso.


El final del camino estaba antiguamente en unas rocas prominentes con vistas a todos lados. Ya sabíamos que a menos 800 metros había un laguito, el 1787, pero es que ahora el nuevo sendero te lleva directamente a él y lo bordea ligeramente.


Yendo para el lago pasado el Rocky Knob que era el fin del antiguo sendero. Llegamos al lago 1787
Cuando vemos el lago y miro detenidamente me parece ver algo en una de las orillas. Utilizando el zoom de la cámara y ampliando compruebo que es un moose. Así que nos dirigimos por un caminito que se desvía del principal pero que te acerca a la orilla del lago.
No llegamos hasta la orilla, primero porque había que descender y con los árboles perdías de vista al moose que ya nos dimos cuenta de que no era uno, sino dos, y segundo porque la vegetación se espesaba y bueno, que hay osos por aquí…


Volvimos al camino principal tras estar un rato viéndolos. El nuevo camino es claro, pero una senda más estrecha. En la primera parte teníamos el lago a nuestra izquierda y luego giramos y empezamos a descender. Algunos tramos había tablas en el suelo ya que había zonas algo más pantanosas, pero en general toda esta nueva parte es una gozada para los sentidos.


Cuando llevábamos 9 kms es cuando conectamos con el antiguo sendero y ya fue descender hasta la cabecera del sendero tras realizar algo más de 12,5 kms. El desnivel total no llega ni a 350 metros, así que es una excursión que yo no me perdería en Alaska. Ni muy larga, ni dura, ni gente y con un paisaje estupendo en la parte alta (que es la mitad de la excursión) y con la posibilidad de fauna.
Comimos en el mismo aparcamiento y ya nos dirigimos para Talkeetna, que está a una hora.
Nuestro alojamiento el Talkeetna Inn Más que correcto, bien situado y algo caro, pero es que el pueblo lo es. Aquí nos atendió un muchacho mejicano superamable, el primero que nos habló en español y nos comentó que este año el mes de agosto estaba siendo un infierno de mal tiempo, que solo un día no había llovido. Qué nos vas a decir. También nos dijo que julio mucho mejor.
Tras ducharnos dedicamos el resto de la tarde a ver las tiendas de las calles principales, en búsqueda de regalos y acabamos en Denali Brew Pub que tras hacer cola porque estaba hasta los topes, cenamos una ensalada mi señora y yo un sándwich de carnaza que estaba buenísimo, todo acompañado de unas buenas pintas de cerveza.

Y tras ello al hotel. Al pub que el propio hotel tiene. Unas cervezas en la barra, hablando un rato con otro mejicano que había y despidiéndonos de esta aventura, que mañana parte el avión
