Por fin he dormido increíblemente bien, incluso he pasado un poquito de frío. Creía que con este calor no iba a dormir bien, pero a medianoche hasta me he tenido que tapar. He dormido 9 horas. Ya no tengo jet lag.
A las 5:30 ha sonado el despertador para dar un paseo en barca río arriba. Vamos solo los tres turistas que estamos en el lodge y durante todo el tiempo que esté en el Amazonas no nos encontraremos a nadie más. El paseo ha sido precioso. Algo más de dos horas en las que hemos visto sobre todo muchas aves. Muchísimos tucanes, con alguna especie que el guía se ha emocionado de ver genuinamente. Sin duda es un paraíso de aves. El juego de estar identificando, poniendo reclamos y buscando con los prismáticos es una gozada para quien le guste el pajareo.
Muchos tucanes y guacamayos. Siendo el punto fuerte un guacamayo rojo junto a un mono aullador, precioso, con el sol perfecto y relativamente cerca. Ley de Murphy: se me ha acabado la batería de la cámara. Quedará en el recuerdo. Tonto de mí por no llevarla lista desde ayer. Aún tengo que cogerle el ritmo a la cámara.
A las 8:15 hemos llegado al alojamiento para desayunar y a las 9:30 estábamos listos para un paseo por la selva. Han sido 3 horas en las que el guía ha ido parando cada dos por tres explicando mil cosas. Es un apasionado este hombre, así da gusto. Lo pone fácil la cantidad de vida que se ve, es un vergel. Ha habido un momento que parecía una peli de fantasía. Un colibrí se ha puesto a volar en unas flores que había cerca de nosotros, iba de una a otra cruzando el camino en el que estábamos y literalmente se quedaba estático volando delante de nosotros. Era como Navi, el hada del Zelda. El guía me decía que le hiciera un video, pero con la poca luz que había era absurdo. Ni lo he intentado. Hay momentos que hay que dejar la cámara y disfrutarlos.
Durante el trekking hay que ir con botas de agua al estar todo embarrado, le da el toque auténtico. Hemos encontrado un grupo de monos ardilla junto con capuchinos. Pero en el paseo lo más chulo son las explicaciones del guía de toda la flora que vamos viendo. Se ven ceibas brutales. Las raíces son más altas que una persona y el tronco no lo rodean ni entre diez. Hemos visto todas las hormigas que hay, incluida la famosa hormiga bala que si te pica te arregla el viaje. La llaman también Conga. Aquí las hormigas pican casi todas.
Después de la caminata hemos comido y descansado hasta las 4:30. Por la tarde hemos ido con la barca de remos río abajo. Para sacar la barca de remos de la laguna lo hemos pasado regular mal. La conexión con el río no llevaba suficiente agua, nos hemos tenido que bajar y, con el barro hasta las rodillas, ir arrastrando penosamente la barca hasta sacarla del agua. Menos mal que contextualizo la situación como una aventura, pero el chaval alemán se ha visto jodido. Ha habido un momento en que ha hincado la pierna tan profunda que era incapaz de salir del barro. Cuanto más lo intentaba más se hundía. Yo me partía el culo junto al guía porque la situación tenía un toque cómico, pero el crío estaba apurado. Se ha tenido que tirar al barro para que el guía tirase de él y sacarlo. Ni diez minutos llevábamos y teníamos barro hasta las cejas. Al menos nos hemos reído.
Después de una hora remando hemos llegado a la orilla del río. Caminando se llega a una estructura vertical que han construido alrededor de una ceiba. 25 metros tiene la estructura. Da poca seguridad, pero según el guía lleva construida más de 20 años. No creo que se caiga hoy. Desde arriba se ve toda la parte alta de la selva. Espectacular. Lo increíble es que en la parte alta del árbol se sigue viendo vida, no ya en forma de pájaros, que también. Nos hemos encontrado una ranita arbórea y una mantis espectacularmente camuflada con la corteza.
Ya de noche hemos vuelto caminando, buscando insectos. Tarántulas de palmo, ranas, grillos... muy chula la vida nocturna.
Llegados al alojamiento, poco más. Cena y a dormir. Llego tan cansado que me duermo en tiempo récord.








