Nos levantamos por segundo día en el Staycity Aparthotel Dublin City Quay. Hoy abandonamos Dublín e iniciamos un circuito en coche por el sur de Irlanda.
El plan para hoy es volver al aeropuerto para recibir a la Niña, que aterriza a las 11:20 procedente de su ciudad de residencia (ella prefirió unirse hoy a nosotros para hacer el circuito porque ya conocía Dublín) y a continuación recoger el coche de alquiler en las oficinas de Thrifty del aeropuerto. El destino de hoy es Cork, pasando por Kilkenny y realizando alguna parada más por el camino.

Itinerario del día 3
Nos despedimos del hotel y vamos a la parada del Dublin Express, que para volver al aeropuerto se encuentra al otro lado del río, justo delante de la fachada de la Casa de Aduanas (The Custom House). Nos vale cualquiera de las dos líneas, la 782 o la 784, el primero que pase. Ya hay un numeroso grupo de gente esperando y nos tememos que no vamos a entrar todos, porque antes de esta parada hacen muchas otras en la ciudad y vendrá ya medio lleno.
Efectivamente, pasa un bus y no para, porque va completamente lleno. La gente se empieza a alborotar, porque todos pensamos que va a suceder lo mismo con todos los que pasen. Nosotros, al fin y al cabo, no vamos a perder ningún vuelo, pero hay gente allí que se pone muy nerviosa.
Pasa otro autobús y lo mismo. Empieza a cundir la inquietud entre muchos de los que esperan. Pero a los pocos minutos llega un 782 completamente vacío en el que cabemos todos ¡Salvados! Lo han debido de enviar aposta a esta parada porque, supongo, no será la primera vez que sucede esto. Comento esta pequeña incidencia para que, si a alguien más le pasa, que no se intranquilice.
Llegamos al aeropuerto, por tanto, más tarde de lo que habíamos previsto, pero aún con margen para recoger a la Niña, porque nos ha avisado de que su vuelo sale con retraso. Así que todavía vamos a tener que esperar un buen rato, a pesar de todo. Finalmente aterriza con una hora de demora… ¡ya empezamos a ir mal con el plan que tenemos para hoy!
Vamos a la oficina de Thrifty, con quienes hemos reservado el coche a través de Auto Europe, y aquí llega el primer percance del día. La chica que nos atiende nos dice que nos tiene que retener 3.500 € de la tarjeta en concepto de fianza porque hemos contratado el seguro con Auto Europe en vez de con ellos directamente. ¿QUÉEEEEE? ¡Nos deja sin saldo! Es más, es que probablemente ni siquiera tengamos saldo para eso. La alternativa que nos ofrece para no retenernos esa barbaridad es contratar otro seguro con ellos. De eso nada, no vamos a pagar otro seguro. Ya tenemos el de Auto Europe a todo riesgo sin franquicia. Leemos bien nuestros resguardos del alquiler y vemos que en la letra pequeña pone que la fianza a bloquear por Thrifty es de 2.600 € (que ya está bien, de todas formas). Aquí se desarrollan unos minutos de tira y afloja. Que si son las normas. Que si en nuestro contrato pone 2.600 €. Que vale, pero que ha cambiado y ahora son 3.500 €. Que no, que a nosotros nos tienen que aplicar lo que pone en nuestro contrato. Pues Auto Europe os debería haber avisado de que ahora son 3.500 €. Nos da igual, en nuestro contrato pone 2.600 €…

Al final se aviene a retener “sólo” 2.600 €, porque es evidente que llevamos razón. Pasamos la tarjeta para que nos retengan esa cantidad, y la operación da error. No aceptada. Otro rato intentando ver qué pasa. Finalmente nos apartamos del mostrador de atención para telefonear a nuestro banco y nos dicen que, aunque se trate sólo de una retención y no de un pago real, esa cantidad supera nuestro límite diario. Solicitamos que nos amplíen puntualmente el límite para hoy y, tras esperar otro buen rato a que la chica de Thrifty termine de atender a otras personas, por fin podemos pagar y coger el maldito coche.

Supongo que esto les tiene que suceder con el 99% de la gente que no contrata el seguro directamente con ellos. ¿Quién tiene un límite diario en la tarjeta de 3.500 €? ¡Habrá gente que ni tenga ese saldo en la cuenta siquiera! Por no hablar de que te dejan la tarjeta inutilizada para el resto del día, o incluso del mes… Siempre que hemos alquilado un coche nos han retenido alguna cantidad, pero jamás estas barbaridades.
Todo esto lo cuento para prevenir a quienes alquilen coche con Thrifty y no hayan contratado el seguro directamente con ellos, para que sepan que les van a esquilmar la tarjeta.
En fin, que además de la hora de retraso del vuelo de la Niña, hemos perdido ahora otros 45 minutos. Ya no vamos mal con el plan de hoy; ahora vamos muy mal.
KILKENNY
Recorremos en una hora y media larga de carretera los 140 km que separan el aeropuerto de Dublín de la pequeña ciudad de Kilkenny; la mayor parte es por autopista. Pasamos el peaje electrónico de la M50, cuyo importe nos será cargado por la agencia de alquiler cuando devolvamos el coche.
Kilkenny es una bonita localidad de origen medieval, la más pequeña población de Irlanda con denominación de “ciudad”. Su característica más peculiar es la piedra negra con la que están construidos muchos de sus edificios más antiguos, procedente de unas canteras cercanas.
Dejamos el coche en el parking de un centro comercial que hay antes de entrar en el casco antiguo, llamado MacDonagh Junction Shopping Centre, y caminamos a lo largo de John Street Upper para ir hacia el centro de Kilkenny:

John Street Upper, en Kilkenny
Llegamos hasta el puente St. John, que cruza sobre el río Nore dando entrada al centro histórico de Kilkenny.

St. John’s Bridge
Es tardísimo. Tenemos que entrar a comer en algún sitio antes de que empiecen a cerrar las cocinas de los restaurantes. Nos convence la carta de un establecimiento llamado Lanigan’s Bar, donde sirven platos tradicionales irlandeses a unos precios algo más comedidos que en Dublín. Se ve clientela local; creo que, en este momento, los únicos turistas somos nosotros… Nos atienden con mucha amabilidad y todo está buenísimo. Dice el Mortadelo que su Steak Sándwich con salsa de pimienta y champiñones es el mejor que ha probado en su vida.

Kilkenny
Cuando vamos a pagar, lo intentamos con las dos tarjetas que tenemos asociadas a la cuenta y, como es de esperar, son rechazadas ambas. Thrifty nos ha chupado todo el saldo como un vampiro. Menos mal que llevamos otra de otro banco.
Salimos del restaurante a las 16:00. Tenemos que ver Kilkenny sin entretenernos demasiado, porque hoy aún debemos llegar hasta Cork, donde tenemos esta noche el alojamiento, y además queríamos parar por el camino a ver alguna otra cosa. Una lástima tener que ver esta ciudad a matacaballo, ya que la primera impresión ha sido bastante buena.
Justo al lado del restaurante está la Shee Almshouse, una edificación con fachada de piedra del S. XVI. Se observa en ella la piedra negra que antes comentaba. Fue construida por la poderosa (y bondadosa) familia Shee como asilo de beneficiencia para acoger a los pobres de la ciudad. Funcionó como asilo hasta 1830, año en que el edificio fue convertido en hospital. Últimamente fue Oficina de Turismo, pero actualmente está cerrado y no se puede visitar su interior.

Shee Almshouse
Vamos ahora hacia el Castillo de Kilkenny. De nuevo comprobamos que para su construcción utilizaron la original piedra negra. No entramos a ver el interior, entre otras cosas porque no tenemos mucho tiempo para visitar Kilkenny debido a las incidencias de esta mañana. Pero sí paseamos un poquito por los inmensos jardines, donde hay un jardín de rosas, zonas de bosque y un lago artificial.


Castillo de Kilkenny
Bajamos por la parte posterior del castillo, la que da al río, y volvemos hacia el puente de St. John, desde donde hay una preciosa vista del castillo junto al río.

Río Nore y Castillo de Kilkenny
Junto al puente hay una llamativa estatua dedicada al Hurling, el deporte irlandés por excelencia, en el cual Kilkenny tiene jugadores estrella.

Monumento al Hurling en Kilkenny
Caminamos por High Street, quizá la calle más animada y comercial de Kilkenny. Aquí está el antiguo Ayuntamiento, conocido como The Tholsel, construido en el S. XVIII. Aunque ha sufrido rehabilitaciones posteriores, aún conserva la torre octogonal original con su reloj.

High Street en Kilkenny

The Tholsel
También en High Street, pasamos por delante de un portal que nos llama la atención. Es el acceso a un pequeño centro comercial llamado Market Cross cuyo patio se encuentra cubierto por decenas de paraguas de colores. Este tipo de decoración lo hemos visto en muchas otras ciudades ¡pero estos paraguas son los más bonitos!

Cubierta de paraguas en Market Cross
Siguiendo por High Street y por Parliament Street, un poco más adelante está la Rothe House. Es un conjunto de tres casas de piedra negra, con tres patios y un jardín medieval, el único ejemplo que queda en Irlanda de un “burgage” y que se puede visitar como museo. Un burgage es un término utilizado en Gran Bretaña e Irlanda desde el S. XIII para definir una propiedad que un señor poderoso o un rey ponía en alquiler como vivienda para los comerciantes o jornaleros. Tampoco entramos a verlo, porque no nos queremos entretener demasiado pero, sobre todo, porque pasan veinte minutos de las 17:00 y ya está cerrado


Rothe House en Kilkenny
En Kilkenny también se lleva lo de pintar las puertas de colores.

Edificio de estilo georgiano en Parliament Street
Llegamos a St. Canice’s Cathedral tras subir unas cuestas. Dicen que es de las más bonitas catedrales de Irlanda, y desde luego lo es. Tal vez el ambiente lúgubre del cementerio que la circunda acentúa esa belleza, o al menos esa sensación de majestuosa serenidad que se respira aquí. Fue construida en el S.XIII, si bien tuvo que ser reconstruida tras los daños que sufrió durante la reconquista de Irlanda por parte de los ejércitos ingleses de Cromwell en 1651. Se puede subir a la torre circular de 30 metros de altura (7,50 €), desde la que debe de haber unas fantásticas vistas de todos los alrededores, pero también está ya cerrada. Lo que sí podemos hacer es pasear libremente por todo el recinto, en una absoluta soledad, entre enmugrecidas lápidas de piedra, cruces celtas y cuervos.


St. Canice’s Cathedral
Kilkenny tiene dos catedrales. La otra es St. Mary Cathedral, situada a unos 500 metros al sur de St. Canice’s. Vamos hacia allí, parando de paso en The Black Abbey. Se la conoce como la Abadía Negra porque es de los Dominicos, que visten hábitos de ese color. Esta edificación también data del S.XIII y, al igual que la Catedral de St. Canice, fue arrasada por Cromwell en 1650, quedando sólo en pie los muros, por lo que la Abadía actual es prácticamente entera una reconstrucción. Echamos un vistazo rápido, tomamos alguna foto y empezamos a agobiarnos un poco con la hora que es.

The Black Abbey
Son cerca de las 18:30. Tenemos por delante 160 km de carretera (unas dos horas de viaje) para llegar esta tarde a Cork, pero además queremos parar de camino en Jerpoint Abbey o en Rock of Cashel… Nos decantamos más bien por la primera, lo que supone añadir un pequeño desvío. Si no nos vamos ya de Kilkenny, vamos a tener complicado llegar a Cork a una hora razonable para cenar. Así que decidimos no entretenernos más y nos volvemos hacia el parking donde tenemos el coche, sin acercarnos a ver la Catedral de St. Mary.

Torre y agujas de St. Mary’s Cathedral vistas desde la zona del Castillo
Ha sido una pena tener que ver Kilkenny deprisa y corriendo. Creo que merece algo más que un par de horas.
En quince minutos estamos en el parking del centro comercial donde habíamos dejado el coche, y aquí viene el siguiente percance del día. En cuanto que arrancamos y comenzamos a circular empieza a sonar un ruido feísimo por la parte de atrás. No hemos avanzado ni un kilometro cuando decidimos parar en un arcén para tratar de averiguar de dónde procede ese ruido tan desagradable. En cuanto que nos bajamos del coche descubrimos el pastel:

Lo que nos faltaba para hoy
Por no alargar demasiado la narración, resumiré: llamamos al teléfono que nos habían dado para asistencia en carretera. La persona que nos atiende nos dice que es muy tarde, que todos los talleres están cerrados y que si podemos pernoctar en Kilkenny para solucionarlo al día siguiente. Le decimos que no, que tenemos alojamiento en Cork y que tenemos que llegar allí esta misma noche. Queda en intentar buscar algún taller “de guardia”. Tras más de una hora desesperando en el arcén, aparece una camioneta de un taller de recambio de ruedas... ¡por fin! El muchacho, bastante simpático, nos muestra el tremendo clavo que tenemos incrustado en el neumático. No sabemos cómo ni en qué momento ha podido suceder, porque cuando dejamos el coche en el garaje todo estaba normal. El caso es que el chico nos soluciona el contratiempo colocándonos un neumático nuevo. La factura asciende a 415,30 €

Ya que estoy, contaré el final de esta historia. A la vuelta del viaje nos pusimos en contacto con Auto Europe, con quienes teníamos contratado el seguro. Nos pidieron que les enviáramos la factura y una foto de la rueda pinchada. A los pocos días de enviárselo teníamos el reintegro realizado. Muy buena atención por parte de Auto Europe; casi siempre alquilamos a través de ellos y nunca nos han defraudado, hasta la fecha. Es más, el seguro de Auto Europe, aparte de ser más barato que el de Thrifty, tiene una cobertura más amplia. Por ejemplo, el de Thrifty no cubría ruedas pinchadas, por lo que, si lo hubiéramos contratado con ellos, nadie nos hubiera devuelto los 415 €.
Íbamos muy mal con el plan de hoy, pero ahora ya vamos fatal. Abortamos la posibilidad de parar en Jerpoint Abbey o en Rock of Cashel.

Son las 20:30 y tenemos que tirar para Cork sin detenernos si queremos poder cenar algo hoy.
Llegamos al hotel de Cork en torno a las 23:00, tomamos posesión de nuestras habitaciones y salimos sin más demora hacia el centro a ver si encontramos algo aún abierto, conscientes de que es muy tarde para cenar en un país que no sea España. Tras varias vueltas, lo único que encontramos es un McDonalds que cierra a las 00:00, así que tenemos como quince minutos para embucharnos las hamburguesas, cosa que conseguimos in extremis.

El Ayuntamiento de Cork con iluminación nocturna
Regresamos al hotel, por fin, para descansar del estrés de hoy. Nuestro alojamiento en Cork realmente es una residencia de estudiantes (Cork es ciudad universitaria) llamada The Hatch Rooms, que en verano funciona como hotel. Las habitaciones son muy básicas, pero tienen lo imprescindible para la vida de un estudiante, y me encanta la decoración tan loca y original que tienen las zonas comunes. Nos ha costado 353 € dos habitaciones dobles con baño privado para 2 noches; de lo más económico que encontré, con garaje (10 €/día) y que no estuviera lejos del centro.

Hotel-Residencia The Hatch Rooms
Esperamos que mañana vayan mejor las cosas.