Desayunamos en una cafetería que había abierta en la Piazza Delle Erbe. Qué café y qué bollería, (10€) bien gastados. Además, el lugar bonito y agradable con el sol de la mañana. Para no moverse de allí, pero había que seguir. Visitamos con la luz del día las inmensas Torres, alguna de ellas visitable, la Piazza de la Cisterna, muy bonita y la subida a una pequeña fortaleza. El conjunto es una preciosidad. Íbamos solos. Aún no habían llegado los autobuses con los turistas, por eso es conveniente visitar los sitios, o muy pronto o al atardecer, ya que los turistas llegan sobre las 11 horas y se van los últimos sobre las 19 aproximadamente.
San Gimignano se visita muy bien porque está bien señalizada para los turistas. Solo tienes que seguir las fechas o indicaciones para ver los monumentos y miradores más interesantes. Eso facilita las cosas y no estás dando vueltas de un lado para otro.
San Gimignano se visita muy bien porque está bien señalizada para los turistas. Solo tienes que seguir las fechas o indicaciones para ver los monumentos y miradores más interesantes. Eso facilita las cosas y no estás dando vueltas de un lado para otro.


A continuación, no dirigimos a por nuestro pequeño coche que estaba estacionado, como dije, en un parking (hay varios y están numerados), y con destino a Volterra. El aparcamiento costó 15€ toda la noche.
Llegamos a Volterra sobre las 11 horas, y la verdad es que no había nadie por la calle. Dimos un paseo por la población. Se trata de una población amurallada y que fue un núcleo de resistencia frente a los nazis, siendo liberada por los soldados aliados en 9 de julio de 1944 como indica una placa en una de las puertas del acceso a la ciudad. Tiene unas ruinas romanas, con su anfiteatro y foro. No es necesario pagar la entrada para ver el yacimiento ya que se puede ver desde distintas zonas de la población y hacer unas bonitas fotos. También es interesante visitar el Duomo y su Baptisterio, muy bonitos.
Llegamos a Volterra sobre las 11 horas, y la verdad es que no había nadie por la calle. Dimos un paseo por la población. Se trata de una población amurallada y que fue un núcleo de resistencia frente a los nazis, siendo liberada por los soldados aliados en 9 de julio de 1944 como indica una placa en una de las puertas del acceso a la ciudad. Tiene unas ruinas romanas, con su anfiteatro y foro. No es necesario pagar la entrada para ver el yacimiento ya que se puede ver desde distintas zonas de la población y hacer unas bonitas fotos. También es interesante visitar el Duomo y su Baptisterio, muy bonitos.

Una vez realizada la visita, que nos llevó un par de horas, se nos hizo la hora de comer. Empezaba a llegar gente a Volterra en oleadas, y como se estaba haciendo la hora de comer, mientras paseábamos por la población, íbamos mirando restaurante. Entre que unos no nos gustaban, y otros que estaban ya llenos, decidimos coger carretera y comer donde nos pillara.
Al salir de Volterra, a 12 kms., pasamos por un pueblo llamado Castello de San Gimignano, y dijimos aquí comemos. Entramos en un restaurante junto a la carretera llamado Tri Archi (tres arcos): ensalada Frutti Di Mare, la consabida tabla de embutidos y quesos del lugar y raviolis. Pedimos dos cervezas (tercios), dos o tres copas de vino blanco de la variedad Vernaccia, pan y café. La Vernaccia es una variedad de vino autóctona de la toscana, y más concretamente de la zona donde nos encontrábamos. En serio, muy bueno, nos encantó. Lo he buscado en España, pero no lo he encontrado, así que si vais aprovechad porque es un buen vino y no es caro. En definitiva, cominos en un sitio agradable, el camarero atento y esforzándose (como la mayoría) y al final de la película 64 €. Valió la pena.
Al salir de Volterra, a 12 kms., pasamos por un pueblo llamado Castello de San Gimignano, y dijimos aquí comemos. Entramos en un restaurante junto a la carretera llamado Tri Archi (tres arcos): ensalada Frutti Di Mare, la consabida tabla de embutidos y quesos del lugar y raviolis. Pedimos dos cervezas (tercios), dos o tres copas de vino blanco de la variedad Vernaccia, pan y café. La Vernaccia es una variedad de vino autóctona de la toscana, y más concretamente de la zona donde nos encontrábamos. En serio, muy bueno, nos encantó. Lo he buscado en España, pero no lo he encontrado, así que si vais aprovechad porque es un buen vino y no es caro. En definitiva, cominos en un sitio agradable, el camarero atento y esforzándose (como la mayoría) y al final de la película 64 €. Valió la pena.


Después de comer regresamos a San Gimignano y estuvimos paseando por allí, cosa que no aburre porque es un pueblo que está genial. Aún quedaban algunos turistas que fueron difuminándose conforme pasaba la tarde. Nos sentamos en una terracita y nos tomamos el correspondiente limonchelo y una copa de Amaro (bebida típica italiana), que a mi particularmente me gusta. Allí es el mejor sitio para tomárselo rodeado de monumentos maravillosos. Una gozada, la verdad. Como no teníamos mucha gana de cenar, decidimos tomarnos un helado en una heladería en la plaza de la Cisterna. Llovía. Al rato nos fuimos al apartamento a descansar que al día siguiente nos esperaba la Toscana de los cipreses y las lomas, y de las carreteras con curvas, pero como era invierno te encuentras con poco tráfico.