En Manarola nos queríamos centrar simplemente en los miradores con vistas al propio pueblo y sus casas de colores, la costa y el mar. Por ello, desde la plaza Capellini bajamos en dirección al puerto por via Renato Birolli. A medio camino, por las inmediaciones del restaurante La Scogliera, arrancan unas escaleras muy empinadas a mano izquierda (Scalinata Pezzali). Si las subes hasta el final, y te llevará unos minutos, llegarás a Via Belvedere, donde está el primer mirador. Mi acompañante blasfema en arameo por tener que hacer la cabra montesa mientras bufa que te bufa, escalón tras escalón.
[align=center]MIRADOR DE BELVEDERE EN MANAROLA

Estamos solos y la vista del mar y la costa es una maravilla. Un tímido sol se quiere asomar y los rayos sacan destellos de las piedras de los acantilados. Nos recreamos unos minutos y descendemos por la misma ruta.
A continuación, bajamos a pie de agua prácticamente en el “puerto” propiamente dicho donde hay barcas amontonadas en los lados del paseo junto a unas escaleras que bajan al mar. En el día a día las barcas han de izarse a pulso desde el puerto con la ayuda de cuerdas ya que Manarola no tiene puerto de embarque como tal.

Cogemos el camino a la derecha en dirección a Punta Bonifiglio donde se encuentra la vista más popular del pueblo y la que sale en todas las guías de viajes y redes sociales.
Llegamos hasta allí sorteando al gentío y los palos selfies porque sí, apreciado lector, este tramo y el resto del pueblo ya está llenísimo de gente (y es un miércoles cualquiera de mediados de mayo por lo que no quiero pensar cómo estará más entrados en fechas veraniegas).

Voy a ser sincero. La perspectiva mañanera no permite sacarle todo el jugo a la estampa que se despliega ante nuestros ojos. Se dice, se comenta que es mejor ir al atardecer y coincido plenamente. Incluso con esta pega la vista obtenida en vivo deja en paños menores cualquier foto o vídeo que recoja lo mismo.
A la altura del restaurante Nessum Dorma subimos las escaleras donde está el merendero y obtenemos nuevas instantáneas. Luego, en vez de volver sobre nuestros pasos, seguimos hasta la entrada al cementerio donde hay otra perspectiva y descendemos hasta el puerto y ascendemos hasta la estación del tren para regresar a Riomaggiore. Esperamos el siguiente tren, el de las 11:33, lo cogemos y nos plantamos en el pueblo en cuestión.
Relata el poema generado por la IA de Google:
Riomaggiore, canto a la costa ligures,
donde el sol besa las casas de colores.
Escaleras de piedra, un laberinto suave,
que conducen al mar, donde el viento navega.
Casas de pálido, rojo, amarillo y azul,
cuelgan de la ladera, un mural de ensueño.
El mar, un espejo de jade, reluce y llama,
invitando a la aventura, a la canción de la calma.
En la plaza, la gente conversa y ríe,
el aroma a pescado y a pan se siente.
La historia susurra en cada piedra vieja,
de pescadores, de anclas y de la antigua leyenda.
El sol se esconde, pinta el cielo de fuego,
la luna emerge, un nuevo sueño empieza.
Riomaggiore, sueño de la costa,
un poema vivo, una eterna belleza.
Riomaggiore es otro pueblo perteneciente a la región de Liguria, en el norte de Italia y forma parte del grupo de pueblos costeros que recibe el nombre de Cinque Terre, nombrados Patrimonio de la Humanidad. Riomaggiore está unido por senderos con Manarola y se dice que, antaño, recorrer el viejo sendero que llegaba hasta Manarola, sobre las colinas, era del tal exigencia física que la comunicación entre ambos pueblos era testimonial de manera que, incluso, se hablaban dos dialectos distintos como si estuvieran más alejados de lo que realmente están.
Tras pasar por el baño de la estación, enfilamos el túnel y llegamos a la Plaza Vignaioli. Aquí se puede subir para ver las vistas y también bajar a la zona del puerto. Optamos por subir primero para ahorrarnos a la vuelta una doble cuesta y ascendemos por Via Colombo (a la derecha, antes de girar a la izquierda para ascender a la Iglesia de San Giovanni Battista, hay un baño público). Para llegar allí también hay unas escaleras empinadas que arrancan a mano izquierda (en las cercanías de la Botegga de Donna Lucia), que es la ruta que seguimos a la ida, mientras que a la vuelta lo hicimos bajando la calle por mor de evitar un motín a bordo.
Hay que rebajar los excesos gastronómicos pero mi acompañante no está de acuerdo en que sea de este forma a lo cabra hispánica trotando por los riscos, se planta y ni una escalera más…. (mañana en Roma, él no lo sabe aún pero yo sí, le tocará otra buena tanda de escalones empezando por el tramo que conecta Via Cavour con San Pietro in Vincoli). Pero todo a su tiempo….
Llegamos a la mencionada Iglesia de San Giovanni Battista.

La iglesia de San Giovanni Battista fue construida en 1340 por Antonio Fieschi, obispo de Luni, y la ventana y las dos puertas góticas adornadas con elementos antropomorfos y zoomorfos en el lado derecho son los únicos elementos de la estructura original. En 1870 la iglesia se amplió y la fachada fue reconstruida en estilo neogótico.
La iglesia es muy coqueta y su interior recoge el trasiego de los turistas que por allí pululamos. No está muy adornada pero lo que tiene es suficiente para arropar los muros desnudos de las tres naves y sus arcos ojivales. Salimos al exterior y paseamos por la improvisada plaza a sus pies oteando el horizonte en busca del mar y posando nuestra mirada en los colores pastel de las viviendas que nos circundan. A lo lejos se muestra también el castillo pero no nos acercamos para aprovechar más el tiempo abajo en el puerto.
Más o menos a las 12:10 bajamos a la zona del puerto por Via San Giacomo y en el paseo vemos que la inmensa mayoría de comercios ya están enfocados al turismo de masas puro y duro. Paramos a hacer alguna compra de recuerdos y, piano, piano, llegamos al muelle rodeados del gentío que ya se empieza a acumular a lo largo de la calle.
Giramos la vista para contemplar el conglomerado de casas de colores que cuelgan del acantilado. Es una bonita escena pero, por deformación profesional, mi mirada se detiene en los perfiles irregulares de las medianeras, los desconchones de las fachadas o el simple mantenimiento del conjunto. No creo que estemos en una región con posibles y tener los edificios de punta en blanco requiere esfuerzo y mucho dinero, máxime cuando las rehabilitaciones por aquí requieren, seguro, más medios por la propia ubicación en altura de las viviendas.

Intento dejar a un lado la vista profesional y volver al modo viajero. Ascendemos las escaleras de la izquierda según se ve el mar de frente y allí nos agolpamos todos a la búsqueda de la mejor instantánea. Resulta algo agobiante por lo que, cumplimentado el reportaje fotográfico, descendemos y nos vamos enfrente para conseguir otra visión de conjunto.

La calle sigue vomitando gente que se acerca a pie de mar y ya va resultando incómodo por lo que optamos por regresar a la estación y coger el siguiente tren a La Spezia. Sacamos los billetes en una máquina y orientamos a una pareja argentina que quieren comprar la Cinque terre card.
La Cinque Terre Card (o Cinque Terre Pass) es un billete para acceder al transporte (trenes y autobuses) y a las rutas de senderismo del Parque Nacional de las Cinque Terre. Para 2025 el precio de la tarjeta para adultos varía de 19,50 a 32,50 euros (para un día) en función del período de visita. Se puede adquirir en todos los puntos de entrada al sendero o en los Puntos de Información Turística de la estación de tren de cada pueblo. Incluye los siguientes servicios:
- Viajes ilimitados en tren en la línea ferroviaria La Spezia - Cinque Terre - Levanto, en trenes regionales, 2° clase.
- Acceso a los dos senderos de senderismo de pago: de Monterosso a Vernazza y de Vernazza a Corniglia.
- Uso de los servicios de autobús dentro del área del parque.
- Entrada reducida a los Museos Cívicos de La Spezia.
Más información: www.parconazionale5terre.it/ ...e-card.php.
Hay un sendero de pago que une Riomaggiore con Manarola que se denomina vía dell amore y que discurre pegado a la costa. Mucho tiempo cerrado ahora está otra vez en funcionamiento y para acceder hay que adquirir la Cinque Terre Card, pagar un extra y reservar un tramo horario de acceso. Más información en www.viadellamore.info/.
En su día pensé tomar este sendero para hacer la ruta de los dos pueblos pero el coste y, sobre todo, el tema de la reserva de turnos me hizo desistir de ello.
Mientras esperamos sentados en el andén y a la sombra, porque el día ha levantado y hace sol y calorcito, se aproximan los argentinos y entablamos conversación mientras llega el tren. Nos cuentan que están de ruta por Europa y que estos días quieren hacer senderismo por Cinque terre. Intercambiamos información y anécdotas viajeras y al comentar que van para Monterosso les señalamos que están en el andén equivocado y que deben cruzar enfrente. Nos dan las gracias de nuevo y salen disparados.
Parece que los trenes vienen con retraso por lo que no queda otra que aguardar. Vamos ajustados al horario previsto y esperamos que esta demora no nos lo descuadre. Afortunadamente, faltan muchas horas para el todos a bordo.
De lo que siguió a continuación se verá en la siguiente e interesante etapa.[/align]