Aunque ahora brilla el sol, ha llovido algo durante la noche... Hemos dormido de maravilla y antes de irnos de nuestro alojamiento diario desayunamos sin prisa alguna.
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Tenemos una jornada de 3 horas 45 minutos de ruta (incluido un ferry). Salimos de Marifjora con un día que promete mas paisajes espectaculares y experiencias divertidas. Cuando salimos del apartamento comienza a chispear de nuevo, esperemos que sea algo puntual.
Nuestra primera parada no se hace esperar. Recorremos la orilla del Barsnesfjorden y no podemos resistir la tentación de detenernos al borde la carretera para hacer una foto del juego de reflejos en el agua.
Continuamos hasta llegar a la localidad de Sogndal, que le da nombre al fiordo de Sogn. Es un pueblo grandote con múltiples servicios. Hacemos la compra en el Extra, preocupándonos antes de pagar en las máquinas el aparcamiento
Con el tema alimentario resuelto seguimos el plan que consiste en conducir hasta Kaupanger. Allí nos desviamos unos cientos de metros de la carretera principal (Rv5) para dejar el coche en el aparcamiento habilitado al ladito de la iglesia de la Kaupanger Stavkyrkje. Para una iglesia a la que llegamos a tiempo está en obras y no se permite la visita
Nos volvemos por donde hemos venido y tras circular poco mas de 3 kms por la Rv5, tomaremos, salvo cambio de planes de útlima hora, el último de los ferrys del viaje, de Mannheller a Fodnes. A lo lejos, mientras esperamos en el embarcadero, vemos a los dos barcos que realizan el recorrido. Esperamos unos minutos mientras grabo con mi móvil todo el proceso de atraque y desembarque...
El viaje va como la seda y nos bajamos en la otra orilla del fiordo de Sogn, al poco tomamos el Fodnestunnellen que tras 6,6 kms nos deja a la entrada de Laerdal, nuestra próxima parada, un pueblo histórico en el que merece la pena detenerse en el precioso casco antiguo con arquitectura típica noruega. Una especie de museo al aire libre en el que aún se conservan unas 160 casas de los siglos XVI y XVII.
Aparcamos al ladito del Lekeplass (parque lleno de gente comiendo, niños jugando...) y vamos caminando hasta el Gamle Laerdal, es decir, el caso antiguo. Se compone de un par de calles principales y una serie de callejuelas que llegan a ellas. El paseo se hace en un ratito y es bonito, en algún momento me da la impresión de estar en Western americano.
Durante el paseo nos compramos unos rollos de canela en una cafetería-pastelería super chula, también destacan en el pueblo los diferentes edificios que componen el Hotel Lindstrom y el bonito jardín que los rodea.
Hacemos una última parada en una tienda de recuerdos y compramos un imán para la nevera de la abuela. Volvemos a por el coche y seguimos nuestro recorrido. Tenemos dudas de si vale la pena desviarnos hasta la iglesia de Borgund, una de las mas famosas del país. Entre ir y volver nos llevará algo menos de una hora, todavía tenemos que comer y tenemos hora en el tren de Flam para las 17:30, son las 14:00 por lo que, con alguna que otra duda, tomamos rumbo a Borgund.
Antes de llegar paramos en una zona de picnic junto a la antigua Fv630, al lado de la Sjurhaugfossen, bonitos rápidos que se encajonan en un desfiladero. Comemos y volvemos a salir hacia la iglesia.
En apenas unos minutos llegamos, aparcamos junto al centro de visitantes y vamos caminando hasta la iglesia, que esta a 150 metros. La entrada cuesta 130 NOK por cabeza, nos parece una barbaridad gastar casi 40,00 € por ver la iglesia por dentro, sobre todo teniendo en cuenta que serían unos pocos minutos, ya que no es una catedral. Nos contentamos con acercarnos y verla por fuera, eso sí, sin poder acceder al recinto porque quien no tiene entrada sólo puede ver la iglesia desde el camino. Una pena.
Hacemos unas fotos y nos volvemos al coche.
Un poco decepcionados por hacer unos cuantos kilómetros con tan poca recompensa volvemos hasta Laerdal, allí, en lugar de tomar el túnel, que se encuentra antes de llegar al pueblo a la izquierda, para llegar a Flam (Laerdaltunnelen), continuamos de frente y, tras dejar a nuestra izquierda el pueblo antiguo que habíamos visitado, tomamos la Aurlandsfjellet scenic route o Fv243, una estrecha carretera de montaña que solamente está abierta durante el verano, que nos hará atravesar paisajes increíbles.
Como vamos algo justos de tiempo, no paramos en ninguno de los puntos habilitados pero la ruta vale la pena. Primero se asciende por una estrecha y sinuosa carretera a través de prados y bosques. La carretera es muy estrecha, pero apenas nos cruzamos con un par de coches. Poco a poco, según ascendemos, los bosques van desapareciendo y los prados dejan sitio a cumbres ásperas y rocosas. La nieve comienza a blanquear los bordes de la carretera. Cuando llegamos a la zona de los lagos el paisaje se torna en totalmente invernal, la nieve gana espesor, las nubes oscurecen el cielo y los lagos que hay a los lados de la carretera aparecen todavía congelados, destaca el Flotvatnet lago coronado por una hermosa cascada. El paisaje sobrecoge e impresiona a la vez. Una pena no poder detenernos un poco.
Empezamos el descenso a través de páramos desiertos y pronto llegamos al famoso Stegastein, un espectacular mirador sobre el Aurlandsfjorden. Nos detenemos un rato, hay bastante gente pero sin llegar a estar masificado.
Ahora son las 16:45, tenemos 45 minutos para recorrer los 16 kms que nos separan del parking de Flam, que está al lado de la estación de tren, en teoría no nos debería de llevar mas de 25 minutos. Al poco de comenzar el descenso nos encontramos con un coche que va haciendo caravana, la carretera es estrecha y, a veces, hay que buscar en donde apartarse para poder dejar pasar al que viene de frente. La pericia del conductor que nos precede es nula, cada vez que nos cruzamos con un coche se para y no maniobra, tienen que ser los de enfrente los que solucionen el percal. Pasan los minutos y la situación no cambia, comenzamos a ver que no vamos a llegar a tiempo. Tenemos la mala suerte de que la "tortuga" también se dirige a Flam. Cuando llegamos faltan 3 minutos para que salga el tren y no encontramos sitio en el parking mas cercano. Buscamos en el siguiente, mas alejado y desde allí, corriendo hasta el tren. Va a ser imposible, yo y el peque vamos mas ligeros, pero aún así, cuando llegamos al andén el tren está saliendo, nos quedamos en tierra con cara de tontos.
Sin mucha esperanza vamos hasta las taquillas. Hablo con una de las chicas que venden los billetes y le explico nuestras aventuras. Me dice que va a hablar con el supervisor y desaparece unos minutos. La empleada vuelve con un papel impreso que son nuestros billetes para el último tren del día, el de las 18:45
. Le agradecemos a nuestra heroína una y mil veces lo que ha hecho y, tranquilos, tras una última hora totalmente estresante, nos dedicamos a pasear tranquilamente por Flam. Los niños se quedan sentados en una zona de mesas y yo y Marisé, nos lo tomamos con calma después del apuro pasado. Un rato antes de la salida subimos al tren, en el vagon nº6 (los mejores son el 6 y el 7) y nos sentamos en las ventanillas del lado derecho en dirección Myrdal que parece ser que es el que ofrece mejores vistas. Los viajeros van subiendo según se acerca la hora de salida pero el tren no llega a llenarse.
No os voy a contar nada sobre el tren que no podais encontrar en internet. El viaje hasta Myrdal lleva aproximadamente una hora, desde la ventanilla se van intercalando espectaculares paisajes del valle que recorre, montañas, cascadas y túneles que se van sucediendo a través de las ventanillas del antiguo tren. En la subida el tren hace dos paradas, una para dejar pasar el tren que va en dirección Flam (solo hay una estación con doble vía) y la otra en la espectacular Kjosfossen, en donde se puede bajar unos minutos y disfrutar de una bonita sorpresa.
El recorrido es bonito y lo disfrutamos mucho, mas teniendo en cuenta los prolegómenos. Pero debo decir que seguramente, nos hubiese impresionado mas si fuese en los primeros días porque, a estas alturas, hemos visto a lo largo de nuestro periplo paisajes mucho mas impresionantes. Algo que me hubiese gustado es que el tren parase en Myrdal mas allá de los pocos minutos que lo hace.
Dos horas despues de partir llegamos a la estación de Flam, son las 8:50 p.m. cuando bajamos del tren. Volvemos, caminando esta vez, hasta el aparcamiento a recoger el coche, pagamos 5,5 € en la máquina y nos ponemos rumbo a la cercana localidad de Gudvagen, en cuyo camping vamos a disfrutar de nuestra última cabaña.
Cruzamos un par de largos túneles y, en apenas 20 minutos llegamos al camping. La ubicación es espectacular, en el centro de un valle rodeado de altas montañas desde las que descienden varias cascadas.
En unos minutos hacemos el check-in, pagamos los 1590 NOK que nos cuesta el alojamiento (reservamos directamente en la web del camping) con las últimas coronas que tenemos. Aparcamos el coche junto a la cabaña que está muy bien montada, es amplia y cómoda y, al contrario que el resto de cabañas en las que habíamos estado, tiene plato de ducha. Era el alojamiento que menos me convencía pero las fotos de la web se correspondían con una de las cabañas mas pequeñas, no con la nuestra. Después de cenar, repaso el plan del día siguiente, con la ciudad de Bergen como plato fuerte.
NOTA IMPORTANTE: para aquellos que contrateis cabañas directamente con los campings y, por lo general, no pagueis nada hasta que llegueis al alojamiento, ES IMPORTANTE (en algunos establecimientos ya lo indican) llamarles si se va a llegar mas tarde de las 5 o 6 de la tarde, en caso contrario, no te garantizan la reserve. Si llamas, no tendrás ningún problema.
































