Hoy día tranquilo de desplazamiento a Samarcanda. El tren lo tenemos a las 16:00 así que hemos aprovechado la mañana para ver un par de cosas que están en las afueras.
Los taxis del centro de Samarcanda te ofrecen tour que incluye el palacio de verano y Chor-Bakr. Si te ven cara de guiri, fácil por 40 euros. Tirando de Yandex cada trayecto te cuesta poco más de un euro por lo que es absurdo contratar taxis solo para desplazamiento, salvo que le den valor añadido de guia.
Hemos desayunado y nos hemos dado una vuelta por las madrazas para pedir un Yandex hacia Chor-Bakr. Lo del Yandex me recuerda a Pakistán o India. Es increíblemente barato. Un tramo de 30 minutos con traficazo, 1,2 euros. Además te cogen el viaje rapidísimo.
Chor-Bakr es básicamente una necrópolis del siglo XVI. Tiene mezquita, patios, mausoleos y tumbas por todas partes. A las 10 somos los únicos turistas junto con el imán de la mezquita y unas señoras que se han puesto a rezar. Es curioso porque se han puesto a rezar mientras el imán cantaba. Yo imagino que es porque son sufíes, porque lo de rezar cantando en el islam solo lo había visto en los sufíes de Pakistán o India.
Detrás de la mezquita se encuentra el cementerio actual y en los alrededores, entre muros, tumbas del siglo XVI. El conjunto tiene la curiosidad de que lo usan como de granja, y en la misma entrada, dentro del recinto, tienes jaulas con avestruces, gallinas sueltas, pollos guineanos y cabras. Con la tontería echas más tiempo con los animales que con las mezquitas. La visita está bien pero lejos de ser lo más bonito de Uzbekistán.
De Chor-Bakr, con otro Yandex de un euro, hemos ido al otro lado de Bukhara, al palacio de verano. El palacio de verano, Sitorai Mokhi-Khosa, fue la residencia de verano de un emir a finales del XIX. Esta curiosa porque mezcla toque ruso, persa y europeo. Interiores con alfombras, lámparas de araña, vidrieras, etc. Un jardín que rodea todo con un lago, una torre bonita y, nuevamente, una jaula llena de pavos reales. De todos modos el palacio sin más. Al final, para rellenar la mañana entre uno y lo otro, tira que va pero si hay que recortar de algún lado esto sería recortable.
Hemos tirado para el centro y nos hemos ido a comer donde cenamos ayer. Unas especies de quesadillas que están de muerte con mantis y lagman. Se come de lujo en el sitio. Despedida de las madrazas y con Yandex para la estación de Bukhara.
La estación de Bukhara se encuentra como a 40 minutos realmente de la ciudad. En un pueblo que se llama Kogon. La estación tiene su estilo soviético total y lo increíble es que el tren que vamos a Samarcanda es un Talgo, el Alvia de España básicamente. Con una puntualidad suiza ha salido el tren y en 1:45 hemos llegado a Samarcanda.
Samarcanda es ya una ciudad contundente. Medio millón de personas. La estación es enorme con estilo de palacio y aquí los taxistas van a cuchillo a por el guiri. Nos hemos tenido que ir quitando taxistas al paso hasta conseguir llegar a una zona alejada donde ya nos han dejado de perseguir. El tema de los taxis es demasiado sea el país que sea. Con tranquilidad hemos pedido Yandex y efectivamente, nos ha costado mucho menos de la mitad de los precios que decían los taxistas. Que al final estamos hablando de uno o dos euros pero no es ya el dinero, es la impertinencia y el que se piensen que soy tonto o algo parecido.
Hemos llegado al hotel ya de noche. Hanifa Boutique. No es tan top como el de Bukhara pero muy apañado. Aquí hacemos 3 noches. Mientras hablábamos con el dueño he visto los tours que ofrecían. En Samarcanda mi idea era: 1 día Samarcanda, 1 día un pueblo que hay a dos horas que se llama Shahrisabz y el último día ir al mercado de Urgut por la mañana y el tren a Tashkent por la tarde. Viendo los tours que ofrecen he visto que hacen uno a Tayikistán. Tayikistán está básicamente pegado a Samarcanda y se ve que te llevan en 4x4 a ver unos lagos en las montañas Fann. Había leído algo antes de venir pero lo había descartado porque lo imaginaba mas lioso de organizar.
Nos ha estado explicando en qué consiste y, aunque me huelo mucho coche, también es mucho coche Shahrisabz para ver más de lo mismo. Así que, viendo que es factible, nos hemos animado y para pasado mañana nos vamos a Tayikistán a ver montaña. Así le damos un toque diferente al viaje. Eso sí es caro el tour de narices, 110 € cada uno.
Después de la charleta con el hombre hemos dejado las cosas y nos hemos acercado a ver lo famoso de Samarcanda: el Registán. El alojamiento lo tenemos al lado así que en 5 minutos hemos llegado a la plaza más famosa de la Ruta de la Seda. Un conjunto monumental acojonante formado por tres madrazas enormes e iluminado de forma preciosa. Es sin duda la postal más espectacular de todo el viaje. Para entrar a la plaza hay que pagar así que hemos echado fotos desde fuera y ya mañana entraremos sin prisa. Muy bonito.
Para cenar nos hemos metido en un sitio bastante local de shashliks, carne a la brasa. Por 12 euros los dos hemos cenado de maravilla. Mañana día entero por Samarcanda.