9. Por fin, Rapa Nui. Parte 2.

La temperatura es ideal, unos 20 grados aunque hace un poco de viento. Sobre las 5 salimos a pasear e ir descubriendo el puerto pesquero ( justamente unas semanas antes, en julio, salió ese puerto en todos las noticias por una alerta de tsunami que al final, no fue mas que un susto ) y paseamos por esas preciosas caletas y ya nos tropezamos con los primeros MOAI. Aunque estén restaurados, el impacto y la emoción es la misma.

Queda aun un ratito para la puesta de sol, y preferimos cenar antes. Escogemos el OHEHU SURF CAFE en que es super recomendable, especializado en pescado y marisco. Eso si, atentos porque las raciones son gigantes. Probamos el sándwich de pescado empanizado y una ensalada de camarones para los dos, y además, pedimos patatas fritas para acompañar, y nos traen una ración XXL. A nivel de precios, es un poco más caro que en Santiago, pero tampoco son precios prohibitivos. Teniendo en cuenta donde estás, me parecen precios razonables. Esta cena con dos cervezas sale por unos 40 euros.


Sobre las 6’30 estamos ya en Ahu Tahai, el recinto ceremonial de acceso libre en el que todo el mundo se concentra para ver la puesta de sol. Y vendremos casi todos los días. Es un lugar precioso, con el Pacífico al fondo. Como está prohibidisimo tocar los moais, de hecho, por su carácter sagrado es un delito muy grave, la plataforma de los 4 moais estan protegidas por una pequeña fila de piedras a modo de valla. Todos los días, y a todos horas diría que hay algún despistado que sin darse cuenta, pisa el limite, y segundos después, el silbato del guardia del parque, mantiene a raya a los turistas fuera de ese límite. Que paciencia tienen.

Y aquí vivimos una puesta de sol inolvidable, sin duda. Ninguna foto que veas le hace justicia. Precioso. Lástima de la música a todo volumen de un bar cercano que rompe la magia del momento. Pero ahora, mientras escribo, soy incapaz de recordar la canción, pero si tengo grabado esos minutos...

La idea sería quedarnos para tomar fotos del cielo con la vía láctea y las cientos de estrellas que se ven, pero nos echan. A las 8 viene el guarda y cierra el recinto. Así que nos vamos. Y como no tenemos coche, no podemos alejarnos de HangaRoa para buscar el lugar ideal de las fotos. En la ciudad, hay demasiada luz.
Ah, si teneis, llevaros un frontal porque no todas las calles tienen farolas ni están todas pavimentadas, y las que lo están, tienen unos agujeros considerables…
Como los niños chicos, y después del madrugón de hoy, a las 9 ya estamos durmiendo.