12. Tarde en Rapa Nui.

En el hotel, seguimos con el problema del agua caliente. Por la mañana no teníamos y desde recepción, mandaron al señor José, el manitas de turno y parece que lo arregla porque al cabo de unos minutos, sale agua caliente. Pero estar tarde,al llegar, el problema persiste y a pesar de las ayudas de José, nos cambian la habitación. El problema del calentador parece grave y prefieren cambiarnos de casa. Hay que decir que salimos ganando porque es más grande, moderna, todo en un piso, y sobre todo, con agua caliente…

Ya limpios y aseados, salimos a pasear y por fin, encontramos la librería abierta. Es como una caja de zapatos, pero tiene el libro que buscamos. Si eres fan del Principito, puedes encontrar ediciones en rapanui, y eso si que es un plus o un buen regalo.

Nos acercamos a una de las piscinas de agua de mar que hay en HangaRoa, y desde allí vemos la puesta de sol. De nuevo, espectacular. No hay moais, pero si el espectáculo de las olas rompiendo contra las rocas y el sol escondiendose, como telón de fondo. Un momento que se guarda, una vez más, en la cajita de recuerdos.

Para cenar, nos recomiendan el Club Sandwich. A priori, como muchos otros, son bares que no te llaman para nada la atención y los pasarías de largo. Pero las empanadas de camarones y de atún están excelentes. El atún es fresco, y mezclado con queso tipo mozarella, lo sirven dentro de la empanada Una combinación curiosa, pero muy buena.

Es viernes por la noche, así que paseamos para ver el ambiente del “friday night” en la calle principal de Hanga Roa, que tiene mucho ambiente al estar tiendas y bares abiertos, todavía. Probamos unos dulces caseros que vende una chica a la puerta de la licorería, y nos vamos a casa. Pasando de nuevo por las plataformas donde está todo el mundo esperando, un día más, la puesta de sol vemos como incluso algunas personas, locales, se visten para fotografías que seguramente son promocionales.

Mañana más...