Hoy, para cuadrar la agenda, tenemos ración doble de shows. Ahora de 17:30 a 19:15 tenemos el cabaret “It´s a ship show” y luego a las 20:00 el espectáculo de la Drag Queen “Around the world with the Diva”. Vamos, que casi va a ser salir de uno y entrar en otro. Así, nos organizamos para arreglarnos y no solaparnos porque tras el segundo show tenemos la cena en el restaurante italiano “Extra Virgin” sin solución de continuidad. Esto es un no parar….
Llegamos a la discoteca The Manor, donde se desarrolla el cabaret, hacemos una pequeña cola donde nos chequean la reserva en la aplicación y pasamos para dentro donde la estética del lugar ha cambiado radicalmente.

Efectivamente, en la pista de baile han instalado un escenario y a su alrededor una serie de mesas redondas con sillas que dan todo el aspecto de ser una sala de fiestas de toda la vida. Se da la circunstancia de que este show es cena-espectáculo, durante el cual, el que lo desee, puede degustar un entrante, un primero, un principal y un postre mientras contempla el evento. A saber:
Entrante: Ensalada de verduras asadas con yogur al curry, chips de kale y vinagreta de grosella.
Primer plato: Crujientes de queso de cabra y pera con avellanas tostadas, remolacha y endivia.
Plato principal a elegir: Lubina a la plancha con alcachofas de Jerusalén, rúcula y salsa virgen o Pollo con costra de parmesano acompañado de acelgas, alcachofas y mantequilla de limón.
Postre: Mousse de chocolate negro y blanco con Bailey's y crumble de cereza.
Son las 17:30 de la tarde y no hace mucho nos hemos metido entre pecho y espalda unas buenas bolas de helado del “Lick me till Ice Cream”, que ya describiré en su momento. Por tanto, ni procede darle a la lubina a hora tan temprana ni tampoco tenemos hambre como para considerar esta comida como una merienda, por lo que pedimos bebida sin más y le decimos a la camarera que nos puede pasar por alto. Echando un ojillo mientras traían los platos a mesas cercanas a la nuestra pude constatar que las raciones eran exiguas por lo que tampoco vas a salir a reventar.
Como hemos sido de los primeros nos ponen en una mesa al lado del escenario en primerísima fila y mi acompañante se empieza a poner nervioso pensando que le puedan sacar al show a hacerle alguna gracieta por tenerle más a mano. Le tranquilizo indicándole que la política de Virgin es que nadie se pueda sentir violento a bordo de manera que las colaboraciones en los eventos en el barco siempre son con voluntarios, que nunca faltan, o con forzosos convencidos por su entorno. Vamos, que nadie nos va a sacar al escenario y que siempre va a haber gente con ganas de tener su momento de gloria o pasar un buen rato que contar como anécdota.
Empezando los primeros compases musicales del espectáculo hay un grupo a nuestro lado que se piensa que está solo en su casa y siguen departiendo tan tranquilos, con risas y voz alta, molestando tanto a los artistas como a los que estamos a su lado. Mi acompañante se gira y les amonesta para que se callen y me parece ver que un camarero también ha hecho otro tanto. Si tienes ganas de estar de palique te sales fuera y no estás cubriendo unas reservas que posiblemente haya otros pasajeros que pudieran estar necesitando dado que el aforo es muy limitado para el número de los que viajamos a bordo.
El espectáculo comienza efectivamente con la actuación de una cantante y tres músicos que interpretan temas de jazz y swing para meter a la gente en el ambiente de un cabaret tradicional. De seguido el maestro de ceremonias, muy estridente en sus formas y ademanes, presenta el evento y realiza un monólogo y varios concursos, algunos subiditos de tono a la par que divertidos, para que el personal participe y se lo pase bien. De seguido y con entreactos de música, cuerpo de baile y humor, participa una contorsionista que se cuelga con bandas de tela, un marinero trapecista un poco granujilla que utiliza un ancla, un equilibrista todo tableta de chocolate con tubos de metal y como colofón una pareja de patinadores que en una plataforma circular reducida realizan acrobacias muy arriesgadas a ritmo de ABBA. El contexto general es de vodevil divertido muy picarón dirigido un público adulto y con actuaciones diferentes de pequeño formato.

Nuestra ubicación tan privilegiada nos permite ver las representaciones desde un punto de vista sin igual de manera que podría haberme comido un ancla o la rueda de un patín en cualquier momento. Teníamos a los artistas a un metro escaso y ello te permite obtener detalles que no tendrías estando más alejado. La impresión es muy positiva, nos lo hemos pasado bien y la hora y media larga se ha pasado en un periquete. Decir, por último, que en el Valiant Lady este show es sin coste y que formatos parecidos en los otros barcos de la naviera ya les han empezado a poner precio por lo que, mira, éste no nos ha costado dinero pero en el futuro, a saber.... Que las navieras están insaciables por sacarles los cuartos a los cruceristas a la menor ocasión....
Pese que el show se anuncia con su finalización a las 19:15, a las 19:05 ya nos estamos levantando por lo que nos largamos a terminar de adecentarnos y, sin solución de continuidad, nos acercamos a The Red Room a asistir al espectáculo de la Diva a bordo, Cordelia Facade, denominado “Around the world with the Diva” y que se publicita así:
«Around the World with The Diva» (La vuelta al mundo con la Diva), de Virgin Voyages, es uno de los pocos espectáculos drag que se pueden ver en el mar. La drag queen residente del barco guía al público a través de una aventura global con vibrantes actuaciones de baile, canto y sincronización labial en The red room. El espectáculo cuenta la historia de La Diva y su viaje alrededor del mundo, con algunas travesuras, risas y pausas para bailar entremedio. Debes ayudar a La Diva a escapar de los peligros de estar abandonada en una isla desierta. A medida que la Diva viaja «alrededor del mundo», incorpora diferentes elementos culturales en sus actuaciones, involucrando al público con una amplia gama de estilos musicales y rutinas de baile.
Creo que no lo he comentado aún pero, a diferencia de otras navieras donde en los espectáculos se solicita al público que apague los teléfonos y no permiten fotos ni vídeos, en Virgin Voyages se deja total libertad siempre que no se utilice flash. De hecho hasta los propios artistas animan al público a hacer todas las fotos y grabaciones que quieran y que las suban a las redes sociales si así lo desean. Menos en éste que vamos a ver ahora, que sí pidieron que no se grabara pero que sí se podía fotografiar, en el resto no había restricción alguna.

Este espectáculo pues es un show a mayor gloria de la Drag Queen, con canciones, bailarines, mucho mamarrachismo, mucho doble sentido, supongo, por las risas del público (bastante hemos tenido con quedarnos con los sentidos sencillos como para pillar también todos los dobles porque, recuerdo, todo, todo, todo es en inglés) y muy desatado. En mi caso, pues para echar este rato está entretenido pero me temo que dentro de un mes me habré olvidado completamente de él porque no es mi rollo precisamente. A propósito, nos encontramos con Cordelia un día por un pasillo y, sin tacones, pasaba con mucho de los dos metros de altura por lo que hay que valorar, todo hay que decirlo, cómo se movía por el escenario.
Acaba el show y nos damos un paseo para hacer tiempo hasta que llegue la hora de la cena, recorriendo zonas comunes interiores del barco como la dedicada a los juegos de mesa junto al Social Club de la cubierta 7.

En esta zona hay un armario con juegos de mesa y asientos con mesas para poder cogerlos y jugar. Hay de todo, desde los juegos más tradicionales hasta puzzles. Me chocó ver a gente a la hora de acostarse echando partidas en grupo tan ricamente.
También nos encontramos con un grupo de música en directo y que, ciertamente, tenían gran aceptación porque no sólo había gente sentada sino mucha gente de pie también siguiendo los temas. Eran los Akimbo Duo que en su repertorio abarcan temas acústicos de estilos de todo tipo desde los años 60 hasta la actualidad.

Así, inexorablemente, nos fuimos acercando al restaurante elegido para esta noche, de temática italiana, el “Extra Virgin”.

De lo que sucedió el resto de la velada se detallará a continuación en la próxima y marchosa etapa.