Nuestro viaje a Argentina fue en Septiembre del 2010. Volamos con AA todo el recorrido que hicimos, y estuvimos 13 días. El de llegada y el de vuelta en BA, y luego 2 noches en Iguazú, 3 en Puerto Madryn (por tema de horarios de vuelos llegábamos por la tarde), 3 en Calafate y 3 en Ushuaia. Llevamos la guía de Lonely Planet que nos ayudó bastante, y muchas cosas apuntadas del foro de los viajeros.
Salimos de Madrid del aeropuerto de Barajas a las 22h. Volamos con Aerolineas Argentinas y tuvimos suerte que salió el vuelo en su horario previsto, sin incidencias. El vuelo algo cansado, 13 horas, pero conseguimos dormir. Al día siguiente teníamos que aprovechar el día en Buenos Aires.
Llegamos como a las 5'30 de la mañana de allí. Cambiamos dinero en el banco que hay en el aeropuerto. En Argentina puedes pagar en pocos sitios con tarjeta de crédito, o bueno, puedes pagar pero te cobran menos si lo haces en efectivo. Fue nuestro error, y cambiamos poco dinero pensando en usar más la tarjeta, y luego tuvimos que sacar dinero de cajeros. Puedes utilizar el € pero te hacen mal cambio. Sin embargo dólares estadounidenses y pesos argentinos sin problema. Otra cosa acerca del dinero; en Argentina hay una inflación muy alta, así que lo que nos costó cada cosa puede haber aumentado bastante ahora. Conocemos a gente que fue el año anterior a nosotros y nos costaron mucho más las excursiones y los hoteles, y la comida. Pero supongo que aún así sigue siendo barato, por lo menos cuando fuimos.
Al salir del aeropuerto de Ezeiza no sabíamos aún que transporte coger para ir a la ciudad. Hay transfers y taxis de varias empresas. Nuestra experiencia en Argentina fue que el último transporte que te ofrezcan, el que más lejos está según vas saliendo, es el más económico. Cogimos un taxi de una empresa que estaba ya saliendo que recuerdo que eran los taxis de color amarillo. Te cobran también el peaje de la autopista porque para ir a la ciudad no hay manera de ir sino es por ésta. Bueno, nos dijo el taxista que sí, pero atravesando los pueblos del extrarradio que no son nada recomendables. Se ven muchas villas, que es como llaman allí a las fabelas. También las hay en algunos barrios de la ciudad. Nos costó unos 15€ al cambio.
Llegamos a nuestro hotel, el Urban Suites Recoleta. Un hotel pequeño en el barrio de Recoleta, un barrio tranquilo y seguro. El hotel parecía estar muy bien, pero por la noche tuvimos la sorpresa que en el edificio de al lado había una discoteca y no pudimos dormir casi nada. Nos quejamos y nos cambiaron de habitación y había algo menos de ruido, pero tampoco mucho menos. Así que no lo recomiendamos.
El hotel nos salió como a unos 100€ al cambio, así que no era nada barato como para darnos esos problemas.
Cogimos en el hotel una excursión de medio día de un city tour por Buenos Aires. Salía a las 10h así que desayunamos cerca del hotel y pedimos 2 tostadas con 2 cafés con leche, y nos trajeron "una bandeja llena de tostadas", eran como 2 raciones de tostadas. Las raciones en Argentina son muy grandes. Luego fuimos al city tour. Sólo íbamos a estar 2 días en BA así que queríamos hacernos una visita rápida para ver lo más importante y luego, cuando volviéramos a la vuelta ver mejor lo que más nos hubiera gustado. No teníamos días suficientes para estar más días en BA, pero no me arrepiento. Hubiera gastado más días en otras zonas de Argentina, pero no en BA. Es una ciudad que está bien, pero no es lo mejor de Argentina.
El city tour nos costó 12 € a cada uno. Nos llevaron en autocar por los barrios de Recoleta, Palermo. Bajamos en Plaza 2 Mayo y vimos la catedral y hicimos fotos por allí, al obelisco de la avenida 9 julio. Luego nos llevaron al barrio de San Telmo y al barrio de Boca y vimos el estadio y fuimos a la calle de Caminito. Esa zona a pesar de ser muy turística hay que andar con cuidado porque saliendo de las dos calles turísticas no es una zona muy recomendable. Luego nos dejaron en Puerto Madero donde pedimos que nos dejaran para comer. Es una zona nueva al lado del río que la han remodelado y han hecho muchos restaurantes. Comimos en el Siga la Vaca, que es un buffet de ensaladas y carne. Comimos bife de chorizo (parecido al entrecot), y estaba riquísimo. Nos costó unos 12€ cada uno al cambio, con bebida y postre. Desde allí después de comer nos fuimos andando a la Plaza 2 de Mayo donde pudimos entrar a la Casa Rosada, ese día había día de puertas abiertas. Fuimos andando hasta las Galerías Pacífico y paseamos por la calle Florida. Ya más tarde fuimos al hotel y cenamos algo cerca del hotel. Luego fue cuando ocurrió toda nuestra odisea con la discoteca de al lado del hotel, pero bueno, eso hay que olvidarlo. Al día siguiente volábamos a Iguazú.
Hicimos el check-in para Iguazú el día anterior y menos mal que lo hicimos, porque el aeropuerto de Aeroparque le rebautizamos como aerocaos. Desayunamos en el hotel y pedimos un taxi para ir hasta Aeroparque. Cuando llegamos estaba todo lleno de colas con muchísima gente. Resulta que allí no hay una ventanilla para cada destino, sino que ponen unas 10 ventanillas para todos los vuelos de AA y una cola única. Así que podía llegar la hora de salida de tu vuelo y seguir ahí en la cola enorme. Se colaba la gente y todo el mundo protestando. Lo mejor era que las auxiliares de AA iban preguntando por la gente de los vuelos que ya iban a cerrar para meterlos delante. Pero nosotros que habíamos hecho el check-in pues llegamos a otra ventanilla, que la cola era bastante menor y llegamos a tiempo.
Llegamos a Iguazú a las 11h. Para ir hasta el hotel cogimos un transfer que había allí en el aeropuerto que nos dejaba en el mismo hotel. Cogimos el Hotel Cataratas que estaba a las afueras de Puerto Iguazú. Era un hotel algo viejo, pero estaba bien.
Llegamos al hotel y preguntamos para poder ir a las cataratas ese mismo día, al lado brasileño. Nos pusieron en contacto con una agencia en Puerto Iguazú, y contratamos la excursión. Nos llevaron hasta el lado brasileño, pasamos la frontera y nos llevaron hasta la entrada de las cataratas del lado brasileño.
Cogimos las entradas y te llevan en autobuses hasta donde empieza el circuito de las cataratas.
Son preciosas, y desde Brasil lo bueno es que las puedes ver de forma panorámica y hacer unas fotos muy bonitas. Estuvimos unas 4 horas paseando por los circuitos de las cataratas y nos gustaron muchísimo. Comimos por allí unas empanadas, no quisimos perder tiempo de ver más pasarelas.
Cuando terminamos nos estaba esperando el señor de la agencia con el coche como habíamos acordado para llevarnos hasta nuestro hotel. Nos intentó vender la excursión al día siguiente para las cataratas del lado argentino y para ir a ver unas minas que había cercanas, pero nosotros pensábamos ir esta vez por libre así que no la contratamos.
Por la noche fuimos a cenar a Puerto Iguazu a un restaurante que nos recomendaron "El quincho del tío querido". Un sitio buenísimo con carne a la brasa. Tan bueno que al día siguiente repetimos.
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Desde una perspectiva temporal, el nivel de nieve que cae sobre los Andes centrales se ve como un electrocardiograma que sube y baja de forma vertiginosa. Hasta hace 16 años, la diferencia entre nevadas era abrupta de un invierno a otro, con impacto en las actividades de la región. Sin embargo, algo pasó en 2010, cuando empezaron a disminuir las nevadas extremas y abundantes. Hoy predomina la escasez. Los expertos la llaman la sequía del milenio.
De acuerdo con estudios empíricos, en 100 años no se había registrado un período tan largo en el que cayera tan poca nieve. Es más: según estudios dendrológicos –la rama de la botánica que permite estimar las condiciones ambientales pasadas–, una falta así no había sucedido en 1000 años.
La evolución de este fenómeno es una incógnita, aunque de acuerdo a proyecciones elaboradas por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), la situación tenderá a agravarse. No es que una provincia como Mendoza se esté convirtiendo en Marte, pero la falta de nieve es un tema al que hay que prestarle atención y sobre el que vienen advirtiendo expertos desde hace décadas.
Las nevadas son fundamentales para el motor turístico que representa el esquí, una actividad crucial en la economía de la región. Pero quizás lo más importante es que de ellas depende buena parte del agua que después se usa para generar energía, riego, industria y, por supuesto, para la subsistencia humana.
Las causas detrás del fenómeno
Son tres las principales variables que se engarzan para desencadenar esta emergencia. El cambio climático antropogénico explica en parte la disminución de la nieve: de acuerdo con un informe publicado por la revista Nature en noviembre pasado, alrededor del 30% de la sequía del milenio se explica por actividades humanas. Vale recordar que en el mundo científico hay un consenso casi absoluto de que la temperatura global está aumentando y que ese incremento está vinculado al crecimiento de las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera.
De acuerdo al monitoreo de la NASA, la concentración de CO2 llega al doble de la que había en la etapa preindustrial y la temperatura media global ya subió 1,44 °C. La referencia temporal es central porque los científicos asocian este cambio, sobre todo, con la actividad humana desarrollada durante los últimos 150 años.
Eso es algo que ya se viene dando en mucho lugares del mundo, pero parece que las acciones para mitigar el cambio climáticos no son suficientes.
Saludos.
Mientras la cotización internacional del crudo se mantiene en alza, un argentino paga actualmente, en promedio, USD 1,44 por cada litro de nafta, según el relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG), en base a Global Petrol Prices.
Este valor supera al de EEUU, país al que la Argentina exporta parte de su petróleo, donde el consumidor abona USD 1,19 por litro.
El instituto atribuye esta diferencia a la política local de vincular los precios internos con el mercado internacional, decidiendo así trasladar las variaciones externas al surtidor.
El caso de Brasil presenta una dinámica diferente.
Durante años, el precio de la nafta en ese país se mantuvo por encima del promedio regional.
Sin embargo, tras el shock de la guerra, la reacción fue limitada y el precio quedó en USD 1,35 por litro, por debajo del argentino.
Desde el inicio del conflicto en Irán, la mayoría de los países relevados en el estudio registró incrementos en los precios de la nafta.
La Argentina se ubicó entre los 42 países que más aumentaron los precios, dentro de los 129 analizados.
Más allá de los destinos emblemáticos, estos parajes fuera del radar turístico convocan a viajeros de todo el mundo por ser auténticos y por su proximidad a asombrosos paisajes
En tiempos de redes sociales e internet, hace rato que los paisajes se comparten, generan “likes” y comentarios.
Conocer un destino consagrado –como puede ser El Chaltén, Iguazú o Purmamarca− es solo el primer paso de una escala que los amantes de los viajes suelen recorrer paso a paso.
De más conocido a menos, en busca de un sitio secreto.
No es un programa de millaje, sino una tácita lista de “figuritas” que hay que tildar como vistas.
La foto es el trofeo de una aventura que se complejiza a medida que se avanza: de una autopista, a una ruta nacional, una provincial hasta un olvidado camino vecinal de ripio.
En este sentido, la Argentina tiene varios pueblos pequeños y poco accesibles, que ocultan escenarios únicos y muy poco visitados.
Los extranjeros −que llegan con disponibilidad de tiempo y holgado presupuesto− son candidatos ideales para lanzarse a la empresa de recorrer durante semanas o meses recónditos parajes.
Muchas veces se animan a llegar donde buena cantidad de argentinos no transitan: los asustan menos la falta de servicios, pueden afrontar el costo de un guía y ven con otros ojos lo que uno no ve, por aquello de que nadie es profeta en su tierra.
La siguiente es una selección de pueblos no evidentes que merecen un desvío, mucho más allá de Instagram y TikTok.
Todos esos pueblos son preciosos y tienen su encanto. El más complicado para llegar es Lago Posadas, una belleza única tras 75 km de duro ripio.
Saludos.