Comienza un nuevo día de relax en Shimla, aunque hoy toca cambio de hotel. Los monos corren por los tejados de la habitación, pero ese sigue siendo el único ruido. También les gusta tomar el sol en la terraza; son monos, pero no tontos y es que hay unas vistas de las montañas que rodean a Shimla y de las casas que cuelgan escalonadas que bien merecen detenerse y reposar un poco.

Último desayuno a la carta servido con exquisita elegancia y gentileza por nuestro camarero preferido. Últimas charlas e intercambio de impresiones, recogemos las mochilas y abandonamos nuestro trocito de cielo. Nos pregunta si nos pide un taxi, pero preferimos caminar.


Tomamos fuerzas antes de acometer la dura cuesta. Estuvimos a punto de contratar a un porteador pero finalmente decidimos que yendo poco a poco, el hotel tampoco está muy lejos. La primera cuesta es lo peor, luego el resto del camino tranquila y relajadamente no se hace pesado. Algún paroncito de nada y llegamos al Willow Banks con la oferta que nos hizo el manager en mano.
No hace falta dar muchas explicaciones porque justamente está allí el señor y se acuerda de nosotros. Como para no acordarse después de la dura negociación,
Cotilleado todo, salimos de nuevo al aire libre y puro de Shimla. Decidimos hacer un poco de trekking por los senderos que rodean la ciudad. Me gustaría ir al templo de los monos, pero como a Jose no le gustan mucho los bichos y la guía avisa que pueden ser agresivos, en ocasiones, prefiero no causarle stress y tener la fiesta en paz. Así que tomamos el sentido opuesto al templo y vagamos varias horas entre árboles, luces y sombras.
Como no estamos cansados de tanto andar, no se nos ocurre otra que volver al restaurante de la samosa gigante y por supuesto... se acuerdan de nosotros
De regreso al hotel, siesta y a disfrutar de sus comodidades. Como se puede observar la actividad reservada para estos días resulta frenética y agotadora
Por la tarde volvemos a ser del pueblo: The Mall arriba, The Mall abajo. Pruebo suerte en una tienda de trajes tradicionales pero está visto que mis "patitas" no siguen las normas de los cánones indios de costura. Aprovechamos también para concectarnos a internet y charlar un poco con la familia que la tenemos algo olvidada. Ale! no sufráis más que esto casi lo tenemos! Sí, sí nos imaginamos que os sabéis la geografía del país mejor que nosotros de tanto mirar en google maps, etc, etc, etc
La oferta del hotel nos incluye también el desayuno y la cena y hasta incluso la velada especial de la noche del 24 de Diciembre. Y es que en nuestro hotel va a celebrarse la Navidad! Eso no hay que perdérselo.
Durante la cena un grupo bangra pone el punto musical a la velada. Es buffet libre y aquí se nota que hay poco occidental porque todo pica mucho no, muchísimoooooooooooooo. O al cocinero se le ha ido un poco la mano o nos quieren matar a todos para que no comamos mucho. Está bueno pero... qué barbaridad! y mira que llevamos ya tiempo comiendo de todo
Una familia india de cuatro muy animada sale a bailar. Inconscientemente muevo la cabeza al compás de la música. Alguien lo ve y cuando me doy cuenta estoy bailando también con la familia marchosa. Hasta los cocineros se asoman por la puerta de la cocina para ver el espectáculo
Charlamos un rato con la familia india y nos retiramos a la habitación. Por hoy ya es suficiente. Mañana, Nochebuena a la india!
