Hoy es nuestro último día en SFO, una pena, porque hay mucho más para ver. Le hubiese dedicado 3 días por lo menos, uno más de lo que hemos estado nosotros en esta maravillosa ciudad. Hoy hacemos el check out a las 8.00h, y les pedimos que nos guarden las maletas porque hasta las 19.00h no pasa a recogernos el shuttle que nos llevará al aeropuerto. Nos tomamos un café en el hotel y nos vamos a nuestra primera parada de hoy que es coger los famosos tranvías de SFO. Bajamos a esperarlo a la plaza donde se produce la famosa escena en la que giran manualmente el tranvía para que comience de nuevo su recorrido, porque ese punto de la línea es principio y fin. Es curioso ver cómo aún se sigue haciendo a mano. Nos montamos y yo me quedo por fuera colgada de la ventanilla. Es una experiencia más el ir subiendo por las interminables cuestas colgada de un tranvía.

Nos bajamos en la parte de arriba de la conocida calle Lombard, la calle con más curvas del mundo. Es una calle muy bonita y muy cuidada, con casas de colores y muchas plantas. La bajamos andando por las curvas, y después la subimos por las escaleras (esto nos costó un poco más). Y después de unas cuantas fotos típicas seguimos camino andando hacia Girardelli Square.

Girardelli Square es donde se creo la marca de chocolate del mismo nombre y donde estaba la fábrica. Actualmente en esa plaza hay un hotel, la antigua fábrica rehabilitada, y tiendas de chocolate de la marca. Me hacía ilusión ir allí porque mato por el chocolate, me pirria, y quería probar ese famosísimo chocolate. Llegamos a la plaza y en la tienda resulta que no pude comprar nada porque los precios eran absolutamente prohibitivos, y decidimos tomarnos un chocolatito caliente por el que nos cobran un pastón y con el que nos llevamos un gran chasco porque era muy líquido, lo habían hecho con agua, y el sabor no era muy allá…
Desde allí, con nuestro chocolate caliente en las manos nos fuimos corriendo a la tienda de bicis donde teníamos reservado para hoy un tour guiado cruzando el Golden Gate hasta Sausalito. La tienda es Bike City Bike, y a nosotros nos dio un servicio estupendo. Teníamos reservado a las 10.00h y cuando llegamos resulta que había habido un problema y no nos tenían apuntados para hoy aunque si aparecía cuando yo había hecho la reserva, unos dos meses atrás. Nos dijeron que no tenían ninguna visita guiada planeada para ese día, que si lo queríamos cambiar para el día siguiente, pero como les dijimos que ya no estaríamos en SFO, y el error había sido suyo, finalmente nos pusieron un guía para nosotros solitos, así que visita en bici por SFO personalizada. Además fue genial, porque el chico era brasileño y chapurreaba alfo de castellano, con lo cual hablaba un poco con michino, y el resto se lo iba traduciendo yo. El tour estuvo genial. Sólo es un poco fuerte en un par de puntos, que hay unas cuestas bastante pronunciadas, pero el resto es muy facilito. Me alegré un montón de haber contratado este servicio, porque vimos muchos sitios por los que no habíamos pasado y por los que seguramente no hubiéramos pasado, y las explicaciones estaban muy bien. La pena fue que el día también estaba bastante nublado, y no pudimos ver el puente completamente, pero la experiencia de cruzarlo es genial y las vistas son magníficas.


Nos íbamos parando todo lo que queríamos para hacer fotos, tanto en los puntos que el guía nos marcaba como cuando queríamos nosotros. Después de cruzar el puente se baja hasta Sausalito. Es un pueblo encantador, muy bonito, con unas casa preciosas. Nos comentaron que es un sitio caro, pero que mucha gente de SFO vive allí y va y viene todos los días a la ciudad a trabajar para tener más calidad de vida. Llegamos justitos para coger uno de los ferrys que regresaban a la ciudad, porque con el precio del tour te incluyen la bici, el guía, y una entrada para el ferry de vuelta. En total esta visita nos llevó unas 2 horas. En un principio queríamos coger el ferry que llegaba directo hasta Fisherman´s Wharf, pero para ese quedaba 1 hora, y decidimos coger el que iba hasta el Pier 1, que salía inmediatamente. A eso de las 12.20 estábamos en el Pier 1.
En el Pier 1 está el Ferry Building. Es el antiguo edificio que daba salida a todos los ferrys, y que ahora ha sido reconvertido en un moderno centro lleno de restaurantes y un mercado ecológico. Es muy interesante dar una vuelta rápida por allí, nosotros lo hicimos, y vemos todos los puestos del mercado, con productos muy caros, pero todos naturales y ecológicos, y el edificio por dentro es muy bonito.
Después de esto cogimos de nuevo las bicis y nos dirigimos hacia el Pier 39 donde está Fisherman´s Wharf, la zona de ocio más conocida de la ciudad. En 10 minutos pedaleando a buen ritmo, estábamos allí. Candamos las bicis, y nos fuimos a introducirnos entre todo el gentío que abarrotaba el lugar. Es un sitio super turísticos, lleno de tiendas de souvenirs y de marcas, y también de restaurantes y locales de juegos recreativos. También hay una plaza donde hacen espectáculos en vivo, y en una de sus terrazas de la parte trasera, en el muelle, están los famosos leones marinos del Pier 39, todos amontonaditos tomando el sol, entrando y saliendo del agua. En esa zona hay voluntarios que explican lo que son estos animales, su forma de vida, su piel, etc. Es bastante interesante.
Después de darnos una vuelta, ver los leones marinos y jugar en los locales recreativos (echamos en las máquinas éstas que se van acumulando monedas y según cuantas consigas tirar, te dan más o menos boletos, que luego cambias por premios. Pues bien, tuvimos la suerte de que echamos en una máquina que se quedaba atascada, fuimos a decírselo al chico, y cuando la abrió había allí una montonera de boletos atascados que fueron a parar todos a nuestras manos, jejeje, así que al final me fui de allí con un par de pulseras, caras, porque costaron 5$, pero bueno, jijijiji…), nos para mos en un puestecito, y nos dispusimos a comernos el famoso Clam Chowder de SFO. Es un gran pan redondo, vaciado, y relleno de crema de almejas, que está realmente rico, aunque es una pena porque al final se queda todo el pan sin comer.


Y después de comer nos fuimos a devolver las bicis. Para hoy habíamos pensado también subir a Coit Tower (desde donde hay muy buenas vistas de la ciudad), y después bajar andando por callecitas hasta Levi´s Plaza. Pero ya no nos daba tiempo y decidimos poner rumbo directamente a nuestro destino final de hoy: Chinatown. El barrio chino de SFO es realmente grande, y no nos dio tiempo a verlo entero. Recorrimos básicamente la calle Grant, la principal, y el ambiente es muy tranquilo, nadie nos agobia para que entremos a comprar ni nada. Eso sí, es muy turístico, está todo lleno de tiendas de souvenirs donde venden absolutamente todo tipo de recuerdos. Es un buen sitio para comprar camisetas, pero sigo diciendo que donde más barato estaba todo con diferencia era en la calle Freemont en Las Vegas.

Eché de menos ver sus comercios típicos y sus restaurantes típicos, había algunos, pero no nos decidimos a probar en ninguno el famoso Dim Sum. Todo era demasiado turístico para mi gusto. Ya rendidos nos fuimos andando para el hotel pasando por Union Square, que aún no habíamos ido. Es lo que se considera Centro de la Ciudad, pero no la pudimos ver despejada porque en esos momentos estaban montando unas grandes carpas para una feria que iba a haber en los días siguientes. Allí en el cruce de la plaza hay una gran tienda de Levi´s y entramos a echar un vistazo, pero nada que ver con los outlets, todo bastante más caro (aún así más barato que en España), y no muchas tallas, y me sigo quedando con las ganas de comprarme el modelo boyfriend que me había gustado mucho. Llegamos al hotel con más de media hora de margen respecto de la hora que nos pasaba a recoger el shuttle, así que cogimos las maletas y nos sentamos en el lobby del hotel a esperar. Estábamos tan cansados que mi chico se quedaba dormido en el sofá, jajajaja.

Super puntual, a las 19.30h llegó el shuttle a recogernos. En unos 40min estábamos en el aeropuerto. Y todo fue estupendamente hasta que nos tocó pasar los controles, que yo ese día no me había dado cuanta al vestirme que luego íbamos al aeropuerto, y me había puesto una camiseta de tachuelas, que eso al pasar por los arcos no hacía más que pitar. Así que a mi me llevaron a un apartado para registrarme más a fondo, mientras mi chico se las veía con todo el equipaje y sin entender ni papa a una policia que le decía que teneía que abrir el portátil, otra que se diera prisa, y otra que teníamos la botella de agua en la mochila, que se nos había olvidado sacarla. Jajajaja, fue todo un espectáculo, yo a lo lejos tratando de traducirle al pobre con los brazos en cruz mientras otra me pasaba el detector de metales y yo le sugería que me quitase la camiseta porque ese era el problema, y ellos emperrados en que no, jajaja. Total, que al final, como no había de donde sacra, porque yo llevaba unas mayas y una camiseta nada más (osea que no podía llevar ni una metralleta ni una bomba guardada), me dejaron marchar sin más, y acudí al auxilio de mi chico que estaba cargado con todo mientras se ponía como podía las playeras. Recordad estas cosas siempre que vayáis al aeropuerto. Nosotros esta vez nos habíamos relajado. Ah, y que conste que mucho lirili y poco lerele, porque en mi bolso también llevaba una botella de agua y unas galletas envueltas en papel albal de las que no se dieron ni cuenta.
Estábamos tan cansados que ni si quiera cenamos. Sólo pensábamos en procurar dormir lo máximo posible en el avión, que teníamos apenas unas 5 horas. A las 21.40h el avión despega. Al principio fuimos un poco cagados, porque despegó como sin fuerza y hacía ruidos raros. Aunque luego pareció ir todo con normalidad, mi chico dice que él ya estuvo mosca todo el trayecto. Nos arropamos con las mantitas (las que te dan y las que yo había cogido en el primer vuelo), y a dormir… Había terminado nuestro periplo por la costa oeste. Había sido absolutamente maravilloso y se nos había pasado en un pis pas. Ahora teníamos la ilusión de los nuevos lugares que íbamos a ver en la costa este, y la melancolía por los días que se nos agotaban en las tierras americanas.