Hoy amanece de nuevo a la 6.00h en Manhattan para nosotros. Otro intenso día nos aguarda. Desayunamos bien temprano, y a las 8.00h estábamos en el ESB (Empire State Building). Decidimos subir a primera hora para evitar las grandes colas que se forman más avanzada la mañana. La verdad es que a la hora que fuimos había poquita gente, y con la citypass además les adelantamos, y en un abrir y cerrar de ojos habíamos pasado los controles y estábamos en los ascensores. El edificio por dentro es muy bonito, y el ascensor en cuestión de segundos se planta en el piso 86, ni más ni menos, y ni te enteras, no da nada de sensación.

Las vistas de la ciudad desde arriba son impresionantes. Después de verla desde allí arriba aún me gusta más Manhattan. Llevábamos la audio guía que incluye nuestra entrada, y las explicaciones que te van dando de cómo se formó la ciudad y de cuáles con los edificios más importantes, son realmente interesantes. Estuvimos allí arriba, sacando fotos y videos sin parar, más o menos una hora. Después, como siempre, te hacen salir por la tienda de recuerdos y regalos, pero los precios eran prohibitivos y no cogimos nada, pero si nos llevamos una de esas monedas que estábamos coleccionando. Cuando salimos del ESB fuimos a coger el metro para comenzar nuestros recorridos de hoy.



Hoy comenzamos por el barrio de Greenwich Village. Fuimos recorriendo sus calles con las típicas casas de grandes escalinatas de forja. Por la zona de los teatros y el club de la comedia. Viendo la fachada de la casa de la serie “Friends”… Y así llegamos hasta el River Side Park, toda una avenida ajardinada que han hecho en el margen del río Hudson, a lo largo de lo que eran los antiguos muelles de la isla. Subimos andando un rato por esta zona. Parece mentira el desahogo que le da a una gran ciudad tener un río o un mar, y tantas zonas ajardinadas donde poder disfrutar, sobre todo cuando lo tienen todo tan bien preparado y cuidado. La gente se va a allí a desconectar, a hacer ejercicio, a tomar el sol…

Desde allí subimos andando hasta Magnolia Bakery, la pastelería que se ha hecho tan famosa por sus magdalenas de colores que les encantan a Carry y sus amigas, las protagonistas de la serie de “Sexo en Nueva York”. Nos compramos dos, como no, y estaban super dulces, así que a mi me encantaron y a mi chico no tanto, jejeje…

Continuamos nuestro recorrido ascendiendo hasta Meatpacking District, un barrio muy viejo dedicado antiguamente a los mercados que recibían las mercancías por barco, sobre todo los de carne. Es una de marcado carácter industrial que se ha visto revitalizada porque grandes diseñadores están poniendo sus boutiques en esas viejas naves. En ese barrio también está el Highline Park, un parque muy bonito que han hecho aprovechando las antiguas vías elevadas del tren. Subimos para verlo y recorrimos uno de sus tramos. Es interesante.


Después seguimos caminando hacia el barrio de Chelsea. Recorrimos la parte de los muelles hasta donde se encuentra el Chelsea Market y hay hasta un campo de golf que se adentra en el río. El barrio de Chelsea es una zona de galerías de arte, pero no nos gustó tanto como Greenwich Village.

Continuamos nuestro recorrido por 23rd St. para ir a coger el metro hasta la calle 35 y comer en un Jacksonhole. Es un restaurante 100% recomendable donde te sirven unas hamburguesas gigantes y muy buenas. Fueron las mejores que nos comimos en todo el viaje. Y la tarta Fudge con cookies es de lo mejor. Hicimos un poco de sobremesa, así que nos retrasamos bastante respecto al resto de planes que teníamos para el día.

Aparcamos el resto de recorridos que teníamos previstos, y cuando salimos del restaurante, nos fuimos directamente al MOMA. Lo teníamos planeado para esa tarde porque los viernes es gratuito, aunque también estaba incluido en la citypass. El problema es que había muchísima gente. Llegamos a las 18.00h, así que no nos dio apenas tiempo a ver nada, porque cerraban a las 19.00h. Vimos los Warholl y algunos impresionistas como Veermer. Me pillaron grabando video y me regañaron, aunque no entiendo por qué se pueden hacer fotos y no video.

Y como siempre a la carrera salimos del museo y nos fuimos a darnos una ducha al hotel y cambiarnos, porque nos esperaba otra de las mejores noches del viaje: teníamos reservado para cenar en el Café Wha? (Habíamos reservado por Internet, y conviene ir con tiempo, para coger las mejores sitios). Es un local en el centro del Greenwich Village, al lado de la universidad (zona para salir de marcha) donde además de cenar puedes escuchar en directo a la orquesta Wha? La banda es una pasada, hacen versiones buenísimas de canciones super conocidas, y tanto los cantantes como los músicos son alucinantes. Nos lo pasamos en grande, cantando y bailando, que la gente se anima un montón. La pena fue que no nos quedamos hasta el final. A las 0.00h hicieron una pausa, y nos fuimos porque estábamos agotados y al día siguiente de nuevo tocaba madrugar.

Salimos de allí eufóricos y nos fuimos camino del hotel en metro. Lo que nos pasó es que era sábado y había algunas líneas en obras, por lo que teníamos muy mala conezión y tuvimos que dar un gran rodeo hasta que conseguimos llegar a nuestra anhelada cama en el hotel.
De nuevo habíamos tenido un día fantástico, lleno de especiales experiencias, pero el cansancio iba ya haciendo mella.