Después de unos meses bastante ajetreados al fin retomo el diario, pido disculpas a aquellos a los que haya podido dejar a medias.
Nuestro viaje llegaba a su fin pero aún nos quedaba una de las atracciones que más me apetecía ver, el Lake O'hara.
Justo tres meses antes de la fecha en que tenía pensado visitar el lago, cogí el teléfono y con toda la paciencia del mundo estuve más de una hora llamando al teléfono del parque nacional de Yoho para reservar el bus pero no hubo manera. Como me valían más fechas, repetí el proceso durante tres días, pero más de lo mismo, comunicar, comunicar y cuando al fin me cogían no había plazas.
Aún así estábamos decididos a subir a O´hara así que madrugamos, dejamos nuestra casita en Field, con mucha pena por cierto, ya que fue el alojamiento que más nos gustó de todo el viaje. Y nos fuimos a probar suerte con los buses. Llegamos al parking del que sale el bus como media hora antes de la salida y ya había gente esperando, dimos una vuelta por la zona del quiosco pero no había señales de la lista que supuestamente se pone para apuntarse por si hay plazas libres, tampoco había nadie para informarnos. Como nos temíamos que no habría plazas decidimos subir andando.
La subida no es nada dura sobre todo al principio, nosotros hacíamos cada kilómetro en menos de 10 minutos y tampoco es un recorrido tan feo, es cierto que caminas por una pista entre árboles pero de vez en cuando hay claros desde los que ya se ven las montañas que rodean la zona.
Fotos de la pista
Andábamos por el kilómetro 6 cuando nos adelantó el autobus, y sorpresa¡¡¡, iba medio vacío, lo que nos dejó alucinando, sin embargo, lo entendimos perfectamente cuando un par de minutos después nos adelantó otro bus, moraleja, como había mucha gente pusieron un bus de repuesto, si hubiésemos sido un poco más pacientes nos habríamos ahorrado la caminata, pero qué le íbamos a hacer... es nuestro sino
Los últimos dos o tres kilómetros de pista son los más durillos porque la carretera se empina un poco más sin dar mucho respiro pero se puede hacer. Tras el cabreo de ver cómo los autobuses nos pasaban acabamos llegando al lago en poco más de una hora y media. Ante el espectáculo que vimos, enseguida supimos que la caminata había merecido la pena.
Fotos del lago
Tras unos 20 minutos de relax, en uno de los bancos que rodea el lago nos decidimos a hacer el trail del Lake Oesa, recorrido de algo menos de 3 km en cada sentido. Para ello se comienza rodeando el lago por la parte izquierda hasta que comienza la subida, en este punto hay dos opciones una bastante dura por Wiwaxy gap, lo que casi supone una escalada y te lleva por un camino estrecho y muy empinado y el más normal por la parte baja, que es el que se conoce como el trail del Lake Oesa.
Plano de los trails
Ni que decir tiene que nosotros optamos por la segunda opción, un camino precioso y de lo más recomendable. En la primera parte la subida es bastante fuerte pero se trata de un repecho corto que en seguida te deja en una zona más llana desde donde se empiezan a tener preciosas vistas del lago y las montañas que lo rodean.
Fotos
En el siguiente tramo el recorrido discurre entre una serie de rocas de gran tamaño sin superar un gran desnivel, aquí la única dificultad puede ser el ir salvando las rocas pero la verdad es que está muy bien marcado, nosotros nos cruzamos con varias familias con bebés haciendo este recorrido, lo que da muestras de su "dificultad".
Tras otro pequeño tramo de subida, enseguida se llega al primero de los pequeños lagos que se ven en este recorrido. A diferencia del Oesa o el propio O'hara, las aguas de estos pequeños lagos tienen un color verdoso, pero no por ello dejan de ser dignos de ver.
Foto
Seguimos subiendo entre rocas y montañas por un claro sendero hasta dar con el segundo de los lagos, rodeando al mismo y casi cuando este termina llegamos a una especie de catarata de catarata bastante chula.
Foto.
Otro rato de subida y tercero de los lagos, la verdad es que este trail resulta de lo más entretenido:
Foto
Desde este punto ya queda muy poco para llegar al Oesa, aunque comienza a notarse la altura y lo que empezó como un día soleado y precioso se convirtió en una fría tarde de viento. Al fin llegamos a nuestro objetivo donde un indicador nos dice la altura a la que nos encontramos. La verdad es que en este punto te sientes como en el fin del mundo.
Fotos del Oesa.
Tras una vuelta por la zona y unos minutos de descanso emprendimos el camino de regreso, puesto que por la hora que era estábamos a tiempo de coger el bus de regreso de las 14:30.
La bajada no tiene historia ya que se hace por el mismo camino de subida, eso sí al ser cuesta abajo todavía nos permitió ir parando a hacer fotos con tranquilidad. Una vez en el O'hara optamos por seguir rodeando el lago por la parte que no habíamos recorrido a la ida, lo que nos permitió hacer un montón de fotos, eso sí, aquí hay un tramo que transcurre entre árboles, con lo cual tuvimos que enfrentarnos una vez más a los voraces mosquitos canadienses.
Llegamos a la zona del lodging del Lake O'hara cuando todavía faltaban unos 40 minutos para el bus, así que nos sentamos en unas piedras a comer junto al lago. ¿Qué bien se vive cuando uno está de vacaciones!.
Bajamos unos metros por la pista hasta la zona donde se ubica la caseta de información, es desde allí desde donde parte el famoso autobús que no pudimos coger para subir. Cuando llegó, nos subimos, nos sentamos y esperamos a que pasara el conductor a cobrarnos, la verdad es que el dichoso autobús resulta bastante incómodo, menudos botes pegaba al bajar.
Algo antes de las tres ya estábamos comidos y medio descansados en el parking justo donde habíamos dejado el coche. Así que nos encaminamos hacia Kootenay.
Recorrer este parque resulta de lo más sencillo puesto que basta con seguir la carretera que lo atraviesa e ir parando en los distintos puntos de interés, los cuales están perfectamente señalizados. Nuestra primera parada, nada más entrar en el parque es lo que se conoce como "Continental Divide", lugar en que se cruzan los océanos y punto en el que de nuevo pasamos de Alberta a British Columbia. Se distingue claramente por las banderas que hay junto al aparcamiento y se puede pasear por un pequeño recorrido de menos de un kilómetro por el que se van viendo una serie de paneles explicativos.
Desde aquí continuamos en dirección sur hasta llegar al Trail de Marble Canyon. Nada más bajarnos del coche comenzamos a ver una serie de paneles en amarillo pitacho donde se advertía de la presencia de osos por la zona y se animaba a ser prudentes y a hacer ruido, no se trataba del típico panel que ponen siempre sino de un aviso puntual lo que nos dio un poco de respeto, pero empezamos a ver ríos de gente dirigiéndose al inicio del recorrido, lo que nos hizo pensar en que la posibilidad de que apareciese un oso entre tanta gente era bastante remota. Así que comenzamos a hacer este sencillo pero no por ello menos bonito recorrido.
El camino discurre junto al cañón que cada vez se va haciendo más profundo atravesando continuos pequeños puentes. La verdad es que da bastante pena ver esta zona porque hubo un incendio hace unos años y se pueden ver miles de árboles sin hojas.
Fotos del recorrido
Se trata de un recorrido corto (800 metros en cada sentido) y muy fácil, prácticamente llano, lo justo para dar un paseo. El recorrido se hace por el mismo camino y por suerte no aparecieron los osos.
La siguiente parada planificada era el trail de Paint Pots, un recorrido de kilómetro y medio en cada sentido que va desde las proximidades del río Vermilion hasta unas curiosas charcas de colores. Nas más bajarnos del coche de nuevo los avisos de osos en color pistacho, en este caso se decía además que los osos habían sido vistos en este recorrido. Comenzamos a caminar por el medio de un bosque sin cruzarnos a nadie y enseguida llegamos al río donde hicimos unas fotos.
Fotos
Desde este punto se ve como el recorrido continua por el medio del bosque y la verdad, ante el aviso de osos y la escasa afluencia de público nos dio un poco de miedo seguir así que dimos la vuelta.
Nuestra última parada de la breve incursión que hicimos en Kootenay fue en las Numa Falls, unas cataratas, o más bien un bonito salto de agua ubicado justamente al lado de la carretera.
Fotos
En este punto se puede caminar por el trail de Rockwall, el cual en fotos tiene un aspecto impresionante, pero para hacerlo en su totalidad se necesitan un par de días y nuestro tiempo era escaso, pero si tenéis curiosidad buscad fotos por internet porque es impresionante.
Desde aquí emprendimos el regreso por la misma carretera hasta Canmore donde teníamos reservado el hotel para pasar la noche, lo que desconocíamos es que nos quedaba por ver casi lo mejor del día.
Estábamos a medio camino cuando comenzamos a ver bastantes coches aparcados en el arcén de la autopista, de modo que supusimos que habría osos, y efectivamente, no uno ni dos sino tres preciosos grizzlies, una osa con dos cachorros, únicamente nos separaba de ellos el río, aunque sólo fuera por eso había merecido entrar en Kootenay, os pongo un poco del reportaje fotográfico que les hicimos, tenemos como 40 fotos con ellos
Fotos
Sobre las 7 y tras un intenso día llegamos a nuestro hotel el Canmore, el Silver Creek Lodge, el cual nos salió por menos de 100 euros y la verdad que es muy recomendable, todo nuevo, habitaciones con chimenea, wifi, una enorme pantalla plana, zona de cocina con microondas, cafetera, nevera, platos y todo lo necesario y un baño enorme y super nuevo. Además el servicio es super amable, de hecho nosotros necesitábamos imprimir las tarjetas de embarque y como no tenían impresoras para los huéspedes me dejaron usar el ordenador de recepción.
Ahí van unas fotos de la habitación
El día no dio para mucho más ya que teníamos que preparar las maletas, nuestro vuelo salía de Calgary al día siguiente por la noche
