Salimos camino de los lagos, parando en la línea ecuatorial. Típico sitio que no tiene nada: simplemente puestos de venta y un cartel identificativo. Qué ilusión!!! Qué ilusión!!! Qué ilusión!!! Qué ilusión!!! Venga, tira palante.
Llegamos a Bogoria primero. Las francesas comentan que en su guía proponen hacer un pequeño trekking. Se lo comentamos a Julius y nos monta en el coche a otro guía del parque para el “TREKKING”. Vamos bordeando el lago viendo multitud de flamencos de dos tipos: grandes blancos y peques rosas. Nos intentamos acercar pero enseguida se piran…
Llegamos a las hot springs, el lugar donde comienza el trekking! Me preparo la botella de agua para la caminata. Salimos de la carretera subiendo una colina. La subida es exigente! Me paro a atarme correctamente las zapatillas. Tras 5 minutos de subida ininterrumpida llegamos a una roca desde donde se observa el lago en su plenitud. A escasos metros, una carretera que enlaza con la carretera que habíamos dejado. Iniciamos el descenso por carretera: en otros 5 minutos volvemos al punto de partida. O sea… no me lo puedo creer!!! 10 min andando y 30m de desnivel positivo… y dices que le tenemos que pagar 5 euros/persona al “guía”?!. En serio??? No es que aquí el 28 de diciembre se celebra el 18 de noviembre? Perplejo me hallo. Nivel de cabreo 5.5/10.
En las hot springs hay un grupo de escolares, que como comprobamos tienen salidas habituales a estos sitios, ya que en la mayoría encontramos sus autobuses. Están todos/as muy monos/as con sus uniformes de colores, aunque ellas tienen rapado el cráneo por definición. Entiendo que se basará en principios de higiene (o de hijoputismo), pero bueno… un poco raruno. En fin, la estampa es graciosa porque están cociendo un huevo en el agua hirviendo de la poza. Uno a uno van pasando mientras el dire les saca la foto.
Comemos nuestro picnic a la sombra de un pino, mientras los cocineros preparan la comida escolar al fuego (cabra, para variar).
Salimos de Bogoria hacia Baringo, que está a una 1 hora y algo de pista. Nuestro querido “contrato” dice que aquí tenemos un paseo en barca. Paramos en la garita de los botes y nos dicen que podemos pasar a comprar el ticket. Cara dúplex de reyes-caballos! Advenimiento de momentos tensos…
Yo: Perdona, pero esto lo tenemos incluido en nuestro itinerario.
Julius: Perdonado quedas, pero a mí me han dado este papel con lo que tengo que pagar y aquí esto no aparece.
(Nivel de cabreo 7.3/10)
Yo: Llama a tu jefe, por favor.
…..
Jefe: Hola Inigo, qué tal? Lo estáis pasando bien? Me alegro. Esto… el bote no está incluido en el pack.
Yo: Pero lo estoy leyendo en mi itinerario y lo pone clarinete...
Jefe: No, no está incluido. Bueno, pues nada, a seguir disfrutando!
Decidimos que no pasa nada, que se vayan las francesas en bote, que nosotros nos quedamos por el pueblo a nuestra bola. Nos dice el guía que es muy peligroso, que siendo él responsable de nosotros no nos puede dejar solos…. Vale, pues nos quedamos en el coche, hasta que vengan…
De mientras, las francesas se van a negociar la barca (en su itinerario, contratado con otra agencia vía web, a ellas ya les habían dicho que no estaba incluido) y vuelven con el ofertón. En lugar de 6000KES por la barca, nos lo dejan en 3000KES! Les decimos que lo disfruten, que nosotros nos quedamos. Se miran con más pena que gloria y nos invitan a ir, que entienden nuestra situación y que ellas se hacen cargo de todo. Qué vergüenza!!! Momentos de incertidumbre… Finalmente decidimos ir a la barca pagando (a costa de la propina del conductor, que se la está NO ganando).
Ahora bien, es montar en la barca y olvidar toda la movida. El rato que pasamos es inolvidable. De primeras, un cocodrilo se nos acerca a la barca, le lanzan un pescaito (que se zampa), y juguetea con la cola y la barca. Vamos viendo unas cuentas garzas de diferentes colores y seguimos camino de la zona de los hipos. Al llegar, vemos un grupo de unos 5 a menos de 6 metros (eso sí, sumergidos). Con el motor al ralentí por si se mosquean, nos quedamos un rato en paz viéndoles emerger, resoplar, bostezaaar, pedarse…. Qué monada de animales!
Salimos de allí con una sonrisota en la cara y nos llevan hacia una zona de manglares. De camino, la lancha se queda encallada en un trozo de verde a la deriva. Con toda mi buena voluntad, echo mano a una rama para empujar la barca. De repente noto un relampagazo en la mano que lo flipooo! Miro y una hormiga XL se gira y me dice: Te jodes!!!
Seguimos y llegamos al hogar de muchísima avifauna. Cuando digo muchísima, es muchísima. Paramos la lancha junto a un árbol, a escasa distancia de un nido con crías, que si estiro la mano las puedo coger. Disfrutamos de la fiesta que hay allí. Un lugar mágico: la manera en cómo están todas erguidas sobre ramas imposibles, cómo salen volando o aterrizan elegantemente, alguna cría que sale a la aventura, algún cocodrilo a la espera por si cae algo al agua… UNA PASADA!!!
Estamos unos 20 minutos embobados, pero ya se hace tarde y hay que volver. De nuevo en tierra firme damos una vuelta por el pueblo, donde están las mujeres preparando el pescaito frito en la calle. Un ambiente muy muy auténtico. PRECIOSO!
Ya de vuelta en el hotel, mientras cenamos, el camarero me ve con la elástica rojiblanca y casi me recita la alineación del Athletic del 2012. Por si cuela, también me pide que se la regale…
