Hoy nos toca el Parque Nacional de Nakuru. De nuevo, multitud de autobuses escolares en la entrada. La orografía es totalmente distinta a Masai Mara. Esto es un señor bosque con un lago en medio.
Pasamos entre una tribu enorme de monos que andan haciendo monerías. 200 fotos! Seguimos por un camino rescatado de la inundación (el nivel del lago ha subido últimamente y algunos caminos tienen ahora agua a dcha e izda). En esta zona también hay infinitos flamencos, pelícanos y otras aves comebichos pequeños con picos chulos. También es zona de grandes comehierbas tipo búfalos, antílopes de agua, gacelas…
Subimos a un mirador donde se ve todo el lago, pero yo encuentro un dragoncillo precioso y lo sigo indiscriminadamente. Que guapooo!
Vamos en busca de rinocerontes, pero un árbol caído interrumpe el camino y no podemos acceder a la zona de atrás del parque. Nos dirigimos a otra zona cuando Maider es capaz de identificar un rino en la lejanía. Pufff!! Vaya pasada!!! Seguimos de ruta y yo localizo unos hipos… Eso sí, nuestro guía de vacaciones… Seguimos de ruta y vemos unos impalas luchando a cabezazos. Vaya pasada!
El safari va llegando a su fin. Comemos en el hotel y a eso de las 14:00 salimos a buscar nuestro transporte a Kisumu. Julius y nuestras compañeras francesas regresarán a Nairobi, así que a nosotros nos toca marchar solos hasta Kisumu. Batalla final!
Paramos frente a la oficina de buses. Julius nos dice que ir en matatu sería una pequeña locura para nosotros, extranjeros, porque es menos seguro, porque no hay espacio para nuestras mochilas... así que cree que es claramente mejor coger un autobús, aunque sea algo más caro. Amablemente nos indica que el ticket lo tenemos que sacar ahí.
Yo: Esto ya me lo sé. Ahora es cuando viene el cuento de que esto no está incluido. A que sí?
Él: Sí!
Yo: Llama a tu jefe, por favor.
…...... (Deja Vu)
Jefe: Hola Inigo, qué tal? Lo estáis pasando bien? Me alegro. Esto... el transporte a Kisumu no está incluido en el pack.
Yo: Pero lo estoy leyendo en mi itinerario y lo pone clarinete…
Jefe: No, no está incluido. Bueno, pues nada, a seguir disfrutando!
Nivel de cabreo 9/10. Busco en mi interior mi txoko zen y voy a comprar los tickets. Ahora es cuando entramos en una espiral tragicómica de nivel experto. Abstenerse niños/as…
No hay tickets para hoy en esa oficina. Vamos a otra oficina en la que tampoco hay tickets. Empieza a llover. Vamos a un lugar de matatus donde tampoco sale transporte para Kisumu. Damos vueltas y más vueltas por Nakuru buscando. Agua. (A tope, por cierto; empieza a diluviar). Julius nos deja caer que nos deja en una estación de servicio donde en algún momento parará un autobús con nuestro destino... Le digo que utilice el comodín del público o de la llamada.
Vamos a otro lugar con más matatus. Encontramos uno que va a Kisumu por 600KES. Por fin! Aunque el hombre que nos vende el ticket parece un afroyonki no estamos para escoger... Dice que están 4 personas, con nosotros 6, así que sólo faltan 4 y salimos. De primeras no me lo acabo de creer, pero en un periquete nuestras mochilas ya están en el pseudo maletero (la mitad bajo los pies de los pasajeros/as de la última fila) y nuestro guía se ha pirado. Son las 15:00.
Ahora viene lo mejor… La gente que estaba ya dentro del matatu empieza a desfilar a medida que va entrando gente que vemos que paga el viaje. Nosotros, que vamos contando la gente cada dos por tres, vemos como el número no crece!!! Alucina: La mafia ésta resulta que tiene pasajeros figurantes! Ver para creer. Llega el momento (una hora después) en que estamos 10 personas. Y no salimos. Pregunto y me dicen que son 14 plazas… Me pongo cómodo en mi txokito zen mientras por la ventana insistentes vendedores/as ambulantes nos ofrecen cocacolas, libros para aprender swahili, machetes, fruta, móviles, ajos, postales navideñas… (a golpes infernales contra las ventanillas).
Son las 16:30 cuando estamos 16 personas (sí, 16) en el matatu, que finalmente arranca. Arranca el motor y arranca la música a todo trapo (Qué suerte! Tenemos justo el altavoz al lado! Ala, tápalo con la mochila de mano, la riñonera y con todo lo que puedas!...). Andamos 5 minutos y rozamos a un coche. No me lo puedo creer! Afortunadamente, ni parar a ver... Por delante 180km entre la 4ª y la 3ª ciudad más importantes de Kenia. Yo sólo digo que no es que la carretera esté en obras, es que la pista tiene pequeñas bifurcaciones para salvar montones de tierra.
Son las 18:30 y empieza a anochecer. La Lonely planet dice que nada de andar de noche por la calle, que es very dangerous (algo de que actúan en grupo, de robos y de no sé qué más o no quiero saber...). Pues ahora mismo nosotros no sabemos dónde estamos, nadie sabe dónde estamos nosotros y, si este matatu tiene a bien llegar hasta Kisumu, allí no tenemos dónde dormir. Preocupación? Sí. Y miedo también.
Uy, mira, se enciende una luz azul fluorescente dentro del matatu! (Qué suerte! Justo encima del altavoz!...). A eso de las 20:30 llegamos a una ciudad donde paramos y en un microsegundo estamos en medio del caos. Gente que sale, gente que entra, gente que te vende lo que sea, taxistas que se acercan... Entramos en modo pánico advanced. Salgo a cuidar de nuestras mochilas. Maider cuida nuestro sitio. Me vuelvo a montar y, viendo algún cartel y consultando la lonely, valoramos que estamos en Kericho. De aquí a Kisumu los sentidos alerta al 100% (más es imposible): Pongo la antena en conversaciones telefónicas para ver si saco algo en claro, miramos cualquier cartel en busca de pistas... La gente se va bajando por el camino en cualquier sitio. Nosotros a lo nuestro.
A eso de las 21:00 (casi 5 horas después), fin del trayecto: Kisumu. Es tarde, noche cerrada y no se ve casi nada porque la iluminación es mínima. Estamos desorientados. La tropa con la que compartimos matatu se dispersa en un periquete… y yo salgo también escopetao a por nuestras mochilas. Ni me doy cuenta de lo que llevábamos encima; menos mal que Maider cuida de todo lo nuestro. Como siempre, marabunta en busca de negocio. Y evidentemente nosotros somos claro objetivo. Nos rodea un grupete de unos diez tiparrones y Maider me avisa de que a uno le ha gustado la cremallera de mi mochila en la espalda. Pánico modo expert!
Gracias a que el conductor del matatu nos pregunta qué necesitamos le pedimos algo para ir al centro. Un tipo sale corriendo y nosotros nos miramos sin entender qué va a pasar aquí. Al de unos minutos llega un tuk tuk*. Gracias, Dios en el que no creemos!
Bajamos a la calle principal y vamos al hotel recomendado por un amigo. El destino nos tantea otro poco más y nos dicen que está completo. Menos mal que le hemos pedido que nos espere al tipo del tuk tuk y ahora nos lleva a otro.
Finalmente, a eso de las 21:30 nos encontramos sanos y salvos en la habitación del Hotel Marina (ummm, nos acechan las dudas sobre las actividades que se desarrollan en esas habitaciones pero no estamos para escoger...). Entendemos lo que viene siendo la sensación de sentirse A SALVO. Vaya díaaa!!!
*Tuk tuk: Vehículo triciclo motorizado según Wikipedia.